lunes, 27 de diciembre de 2010

Boabdil no tenía motivos



No quiero que se vaya 2010 sin glosar un recorte de prensa que tengo sobre la mesa. Hace unas semanas coincidieron, en tiempo y espacio, el alarde habitual de cinismo de las autoridades del ramo tras la publicación de cada informe Pisa sobre el estado de la educación en España -sólo estamos un poco por debajo de la media, no vamos tan mal como parece, etcétera- y una cosita de la Junta de Andalucía que me hace tilín. Sobre nuestro coma educativo no voy a extenderme, pues acabo de desayunar y sería incómodo que la náusea me hiciera vomitar el vaso de leche y los crispis sobre el teclado del ordenata; sobre todo si recuerdo los paños calientes del ministro responsable, señor Gabilondo, el triunfalismo idiota de su secretario de Educación -que ni me acuerdo de cómo se llama ni me importa un carajo-, o el de ciertos presuntos consejeros de Educación de los diecisiete putiferios del Estado español. Dicho sea lo de Estado con las cautelas oportunas.

El adobo de choteo, como digo, lo pone el recorte de prensa que mencionaba. Lo leí cuando se hacían públicos los datos que, una vez más, confirman que la lucha honorable de tantos maestros españoles, maniatados por nuestro triste sistema educativo, es una batalla perdida; que la excelencia en las aulas es políticamente incorrecta, que todo se iguala por abajo en favor de la apatía y la mediocridad, y que preferimos tener masas de chusma informe antes que élites preparadas que le pongan letras mayúsculas a la palabra futuro. Tengo ese recorte sobre la mesa, como digo, y me partiría la caja si no fuera porque el asunto tiene poca gracia. Mientras el informe Pisa confirma que Andalucía sigue a la cola de Europa, lo que preocupa a la Junta que gobierna esa autonomía, la prioridad a la que dedica tiempo y viruta, lo que le quita el sueño y merma su presupuesto, es publicar una guía de 71 páginas para propiciar «el conocimiento de la perspectiva ecofeminista y potenciar el lenguaje periodístico desde una perspectiva de género medioambiental».

Lo de menos es que Andalucía, inculto patio de Monipodio de políticos oportunistas y clientela comprada con subvenciones, carezca de medios para que los colegios funcionen, los alumnos progresen, y los profesores heroicos dispongan de medios en la desigual lucha que libran. Por ahí pasa la Junta de puntillas. Para lo que comparecen cuatro consejeros -Medio Ambiente, Presidencia, Igualdad y Hacienda- es para exigir al mundo que se evite la palabra actor sustituyéndola por persona que actúa, que en vez de futbolistas digamos quienes juegan al fútbol, que en vez de parados se diga personas sin trabajo, que los ciudadanos se transformen en la ciudadanía, el hombre en la humanidad, los niños en la infancia y los andaluces en el pueblo andaluz.

Llegados a este punto, diríamos que la imbecilidad de la Junta andaluza, encarnada en sus representantes, quedó exhausta. Pues no. Aún les quedó resuello para poner algunos ejemplos de cómo evitar el lenguaje machista. Por ejemplo, sustituyendo la frase «los maestros les prohíben usar el móvil a los alumnos» por «el profesorado le prohíbe usar el móvil al alumnado»; que, además, resulta un delicioso pareado. Aunque mi recomendación favorita del informe juntero -me pregunto cuánto costó, y a quién arregló el año la subvención, o mandanga- es la que critica la frase «Páez estuvo magnífico en su intervención y la señora Martínez iba muy elegante» y exige cambiarla por «Páez estuvo magnífico en su intervención y la señora Martínez realizó unas aportaciones muy inteligentes»; dando por sentado que la señora Martínez, sea quien sea, y por el hecho de ser mujer, tiene que aportar inteligencia por cojones.

Sería injusto afirmar que en este alarde de sentido común y gusto expresivo, la Junta se olvida de la educación y la cultura. Hay una exigencia de la que, supongo, tomarán nota todos los profesores -el profesorado- que expliquen a sus alumnos, o alumnado, la Historia de Andalucía y de España; dicho sea lo de España sin ánimo de ofender. Según lo que recomienda el manual juntero, la madre de Boabdil ya nunca podrá dirigirse en los libros de texto a su destronado chaval con las palabras que le dedicó en 1492, largándose de Granada: «No llores como una mujer lo que no defendiste como hombre». La frase, ahora, será: «No llores, pues no tienes motivos para ello». Y punto. Ocho siglos de Reconquista, como ven, resueltos y simplificados de un plumazo. ¿Motivos? ¿Reconquista de qué? Más fácil para los chicos, imposible.

No puede ser, me digo, que sean tan analfabetos. Ni tan estúpidos. Eso me digo una y otra vez. Serían inocentes, y en nada de esto acabo de ver inocencia alguna. Me pregunto, entonces, cuál es la frontera que separa a un analfabeto de un sinvergüenza.


jueves, 23 de diciembre de 2010

lunes, 20 de diciembre de 2010

Editorial nº 51: La transición de Plomo. Homenaje a Juan Ignacio


Dice el autor de las primeras páginas del libro que la editorial ENR tuvo el acierto de publicar hace 5 años, que cuando asesinaron a Juan Ignacio éramos tan jóvenes, que ahora, 30 años después aún seguimos sin ser viejos. No es literal, porque él hablaba de los 25 años transcurridos entonces, pero sí suficientemente ilustrativo.

Los que conocimos a Juan Ignacio – algunos entramos a sus órdenes en Fuerza Joven con apenas 13 años – veíamos en él y quizá también en toda nuestra militancia temprana, la aventura propia de la milicia. La oportunidad de participar en nuestra propia historia; quizá la de emular a nuestros abuelos, o a veces incluso a nuestros padres... cuando eran jóvenes, es decir cuando caían acribillados en los primeros años treinta o marcharon a los frentes con la mirada y el corazón limpio, con la convicción íntima del que tiene razón, del que lucha por un ideal, del que está dispuesto a morir por él y por cambiar las cosas.

Era la época y la edad en que aquello que habíamos leído o que nos habían contado nuestros mayores con un regusto heroico en sus palabras, se podía hacer realidad empezando a militar, a vestir un uniforme - prácticamente el mismo que vistieron ellos – saliendo a la calle a gritar a los cuatro vientos que éramos las juventudes de España y que haríamos su revolución.

Era la militancia intuitiva, la que no necesita de razones sesudas sino de principios y valores generales mamados de nuestros ancestros, o aprendidos de otros camaradas. Pero era sobre todo una aventura de libros y de historia, en la que estar dispuesto a morir por un ideal eran sólo deseos que hicieron ciertos otros...

No parecía que cupiera la muerte en aquellos finales de los setenta por vestir la camisa azul y las boinas rojas o negras. Todos nos imaginábamos nuestra propia militancia emulando a Ramiro Ledesma, muriendo cuando él quiso y no cuando lo desearon sus verdugos; a José Antonio deseando ser la última gota derramada en el paredón; a Matías Montero vendiendo la prensa falangista y esperando que todos fuéramos capaces de ganar para España la cosecha de su muerte; a Alejandro Salazar.... a tantos y tantos otros que son nuestros caídos, nuestros héroes, nuestros combatientes.... más imaginarios que reales, pues sólo estaban en los libros y en las historias de nuestros mayores, que no obstante sabíamos ciertas.

Y sin embargo - a penas teníamos 16, 17, 18, 20 o 22 años a los sumo - tres balazos asesinos nos despertaron violentamente, sin piedad, sin poder volver atrás y nos dijeron: Estás donde se busca la revolución y se obtiene la muerte. ¿No la habías soñado? ¿Creías que nunca llegaría? Pues llega; está aquí, es el precio de la dignidad, de la lucha sin cuartel, de los más altos ideales y la mayor de las entregas y no está en los libros de historia ni en las charlas del abuelo. Está en el portal, en la puerta de tu sede, en la esquina donde pones los puestos o repartes propaganda; porque tú la has elegido; porque decidiste, como Eugenio, dar un paso más y elegir la muerte de voluntad, la que se logra por la convicción de que la buscas tú y te la impones con voluntad. Es aquella por la que miles de gargantas gritan para siempre, mirando a tu lucero, ¡Presente!, porque es la muerte en combate perpetuo contra el sistema. Y dos horas más tarde estábamos encarcelados...

Lo sabíamos. De repente fuimos conscientes de que lo que hacíamos era de verdad. Era la comisaria, la cárcel y la muerte. Y aquel hombre joven al que muchos mirábamos al pasar desde la distancia de la edad y el prestigio y susurrábamos su nombre – es Juan Ignacio, viene Juan Ignacio – se hizo de carne y de alma para siempre y nos enseñó que nuestra batalla también era real.

No todos estuvimos con él en el Frente. Las milicias de Primera Línea y las de Fuerza Joven y la Guardia de Hierro copábamos con ellos el espacio de la batalla. Pero su muerte nos regaló una conciencia falangista única a todos nosotros, como hacía generaciones que no se lograba. Su féretro fue custodiado, trasladado, protegido o enterrado por todos nosotros, sin distinciones de militancia, entre cargas policiales y botes de humo, frente a un Sistema que logró su muerte, pretendió nuestro silencio y buscó permanentemente nuestra aniquilación.

Un sistema que desarticuló todas las Organizaciones, nos encarceló y persiguió obsesivamente a las órdenes de miserables que habían vestido camisas azules y guerreras blancas, y que tanto se emplearon en crear el Gal como en acabar con la resistencia falangista. Era la época de Martín Villa y, sobre todo, de Juan José Rosón, que Dios confunda, ¡y vive el Cielo que casi lo lograron!

Lo recuerdo; eran los tiempos en que nacían himnos y canciones de guerra y hacías tuyos los de tus abuelos... y dos horas después estabas detenido, torturado, preso o muerto y silbabas un Envío entre las celdas contiguas, o cantabas “Yo tenía un camarada”, con el recuerdo puesto en tus muertos, en tus caídos, que no eran de papel, sino de carne y de alma, como las de Juan Ignacio, que nos enseñó que se lucha y se muere, y se grita ¡Presente! Y se sigue luchando y se sigue muriendo...

Treinta años hace que nos privaron de su presencia y de su lucha. Y si cualquier adolescente recién nacido a los libros sabe hasta la saciedad quiénes fueron los abogados de Atocha, y quiénes sus ejecutores, nada saben, en cambio, de Juan Ignacio. No les dice nada su nombre, jamás han oído hablar de él, no saben, en todo caso, si murió, cómo lo hizo y porqué. Y desde luego lo que nunca podrán averiguar es quien lo asesinó.

Porque el sistema que nos aniquila, aniquiló también su recuerdo; las investigaciones policiales, lejos de servir para esclarecer los hechos, sirvieron para detener, encerrar y encarcelar a sus milicias bajo cualquier excusa, para terminar extirpándolas de la sociedad. Pero nadie acusó jamás a autor alguno ni se conoce su identidad. Jamás nadie investigó su muerte y hoy, 30 años después, sigue siendo una incógnita... para el Sistema, que no para los falangistas.

Pero a algunos nos enseñaron - Juan Ignacio también - que esta lucha es para siempre, y que se lucha y se muere, y se grita ¡Presente! Y se sigue luchando y se sigue muriendo... Hoy, este programa, quiere ser un recuerdo emocionado, una reivindicación de Justicia, un homenaje permanente hacia su figura y una acusación a sus asesinos. Porque seguimos luchando y muriendo, y gritando ¡Presente! Acomódense y Escúchennos.


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Comunicado de F.E. a los labradores de España


A continuación y como apertura de esta nueva etapa de MEMÓRIAZUL, os ofrecemos la transcripción de un panfleto de la Falange Española anterior a su unificación con las JONS, dedicado a los labradores de España.

Tanto la semántica como el estilo son propios de los de nuestro fundador y hacen referencia a una de sus obsesiones y metas: la liberación de la miseria a la que se veían avocados los agricultores de la España del 36.

Los dos últimos párrafos aparecen en cursiva por lo que pueden haber sido extractados de algún otro escrito o discurso, si bien no pertenece a ninguno de los recopilados en las obras completas de José Antonio Primo de Rivera.


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¡Labradores de España ¡

De vosotros depende que podamos tener una patria grande y rica. ¿Sabéis como? Dejando a un lado la política que os divide y envenena y siendo nada más que españoles y labradores.

¿Qué habéis sacado de la política? Todos los partidos han venido a apoyarse en vosotros: los de izquierda, los de derecha, los socialistas, los liberales y los conservadores. Todos os prometían en las elecciones las mejores cosas. Pero pasadas las elecciones se iban vuestros diputados a lucirse en las Cortes y a contestar con buenas palabras a vuestras angustias.

Así vosotros los que constituís la verdadera España, los que más trabajáis por el bien de todos, vivís de un modo duro mientras tantos haraganes brillan. Siempre estáis pendientes del afanoso azar de las cosechas; y cuando las sacáis a fuerza de sudor, lo mejor de vuestros productos va a manos de los usureros que os esquilman o de los bancos que sostienen su lujo con vuestra miseria.

Mientras los caudales públicos se emplean en la suntuosidad de las ciudades, el campo sigue inicuamente desamparado por el presupuesto.

Mientras en las ciudades hay cada vez más políticos que se llaman «agrarios», vosotros, verdaderos labradores, tenéis cada vez menos participación en la vida del Estado.

Y, al par que vosotros, también languidece, dividida y sin hijos que la defiendan, España.

¡Labradores de nuestra tierra! Hombres fuertes, sanos, y en otro tiempo invencibles: unios todos en nuestra tarea, sin políticos, sin mediadores, para hacer otra vez una España de todos, fuerte, respetada y rica.

¡ARRIBA ESPAÑA!

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viernes, 10 de diciembre de 2010

El cielo puede esperar: Editorial programa 50


Como pollos sin cabeza, dando paseos en todas las direcciones yendo a todos lados sin ir a ningún sitio. Ya no saben si son de derechas, de izquierdas o de centro reformista. Si neoliberales, democratacristianos o socialdemócratas, que tanto les da. Ya no saben si les conviene hacer o dejar de hacer. Y hacen lo que les dicen. Y empeoran. E insultan la inteligencia. Y acaban con las esperanzas de todos. Y cuando más hacen falta sus últimos resquicios de moral social - si alguna vez la tuvieron - más capitalistas, más derechoides, más desvergonzados, mas anacrónicos e hipócritas resultan. Más incoherentes. Rezan, al dios de los capitales o al del ateísmo radical - por supuesto – no al Dios de los Cristianos ¡faltaría más! -porque algún organismo oficial, ya sea nacional o internacional, les obligue a hacer algo. Y no porque ello les libere - según creen - de la responsabilidad y de las consecuencias de hacerlo, sino porque si alguien no les dice algo, no saben qué hacer. Pero no se van. Tuercen y retuercen su estulticia con tal de agarrarse a sus escaños, a sus poltronas, al poder retribuido hasta el más allá.
Esta semana nos han sorprendido con sus últimas reformas sociales para sacarnos de la crisis. Destacan, por miserables, por cobardes, por injustas, por indecentes, al menos tres, que no obstante, como no podía ser de otra manera, han sido aplaudidas íntimamente por la oposición del PP y externamente criticadas con esa boca pequeña que arrastra la ese, de Mariano Rajoy. ¡Trabajo que nos dan resuelto! Han debido pensar los politicastros de derechas mientras acuden a sus cuentas corrientes a cuantificar sus posibilidades inversoras, en tanto que sus ojos se desdibujan bajo el símbolo del dólar.
Si las medidas las hubieran siquiera propuesto – ya no aplicado - los peperos desde el poder, ardería España a manos de bestias disfrazadas de sindicalistas compungidos, encantados de tener la oportunidad de congratularse con las bases, con los trabajadores, con los verdaderas víctimas de esta clase política que no produce sino náuseas. Pero las ha propuestos el camarada ZP, bastión del socialismo, guerrero de las libertades y de la protección social. Artificio incomprensible ya ni siquiera para sus bases, que no alcanzo a comprender como no lo derrocan por la fuerza y lo arrojan al mar, para que busque algún aliado civilizado de los suyos, que le de comer hasta el final de sus días en la más absoluta de las indigencias y los anonimatos.
El cerebro del sanedrín ha dicho – aunque no se haya notado, porque ha usado siglas retóricas que la mayoría no conoce – que se carga el plan de apoyo a los más desfavorecidos por la crisis. Que les retira el último subsidio de resistencia y que se lo cambiará, seguramente, por ayudas a la formación, de esas que a ZP le sirven para descontar parados, pasándolos a estudiantes.
No ha encontrado otro sito del que recortar que el plato de sopa y el vaso de leche que le queda a dos millones de españoles que ya no cobran nada.
Pero en cambio, sí ha encontrado el mecanismo para obtener pasta rápida de la de pan para hoy y hambre para mañana. 9000 millones. La antaño tan derechoide, temida, discutida, anatemizada privatización de servicios esenciales y de otros que no los son, pero que roza el escándalo igualmente: Los servicios aeroportuarios y la Lotería del Estado.
La magnitud del escándalo pasa, sin embargo, sin pena ni gloria, ante un pueblo dispuesto a comerse ya a su perro, de pura hambre.
Resulta que el mecanismo de las loterías, que reporta probablemente la fuente de ingresos irregulares más importante del Estado por la vía confiscatoria, antes y después del premio; que goza del privilegio del monopolio y que comercia históricamente con las esperanzas de la gente, va a ser puesto en manos privadas para uso y disfrute de las fortunas que, en cambio, dejan que caigan, una tras otra, las verdaderas empresas generadoras de empleo, creadoras de riqueza, y para las que, por lo visto, no existe crédito suficiente en el mercado, ni banco que las sostenga, ni empresario dispuesto a aguantar el temporal, manteniendo empleos aunque suponga ceder unas décimas de sus pingües beneficios y lanzando ERES que son la antesala de más paro, más pobreza y más hambre.
Para la lotería sí. Riesgo pequeño, pasta segura. Y para los aeropuertos también, que además servirán para colmar, por la vía capitalista empresarial, las esperanzas de algunas naciones estatutarias, de esas de nuevo cuño constitucional, que ahora sí, se harán con el control de los aeropuertos por la pasta, que tanto han reivindicado con escaso éxito por la vía de las concesiones políticas.
Resulta extravagante ver, de un lado, la privatización; de otro, la militarización de los empleados de estas nuevas empresas privadas a golpe de corneta. ¡Si lo hubiera hecho cualquier otro que no fuera el indigente intelectual de Blanco!
A partir de ahora, los aviones entrarán y saldrán de España, ya no si les apetece a los pilotos o a los controladores, que evidentemente también, sino si le da la gana a los 37 huéspedes de la Moncloa que, esta semana, le debieron dar un par de consignas en su reunión en la cumbre y que, naturalmente, serán los futuros dueños del espacio aéreo, ¡con la asistencia de una fuerza gratuita, que será el Ejercito!
Cuando creíamos, sin embargo, que ya no cabría más asombro esta semana, apareció Blanco debajo de su atril, y anunció su órdago. Con entrada inmediata en vigor. En la víspera del puente más largo del año. ¡Con dos bemoles!
Los que hemos defendido siempre que la huelga es el último reducto del desesperado, que no cabe hacerla de plexiglás y que sólo tienen dos salidas - ganarlas o perderlas - no podemos sino contemplar con respeto la actitud de los controladores. No me entiendan mal. No es por las razones que tengan o les puedan asistir. No es por la oportunidad o la inoportunidad de la huelga. Ni siquiera significa que no crea que el Estado deba responder con contundencia, que por supuesto tiene que hacerlo y que deba proporcionar una alternativa, que tiene que hacerlo.
Es el respeto que me merecen los que están dispuestos a jugárselo todo, por aquello que creen que son sus derechos. Espero que no nos defrauden. Que peleen por aquello que creen que merecen y aguanten hasta el final. Como lo hicieron los 5 americanos que fueron ajusticiados en el siglo XIX por conseguir la jornada de 8 horas. Porque estuvieron dispuestos a todo.
Porque lo de menos es si tienen o no tienen razón. Si fastidian las vacaciones a los demás, o si generan situaciones de riesgo o de injusticia - que probablemente sea así- Lo importante es que le enseñen un camino al resto de los españoles para la rebelión.
Porque esto no aguanta más y sólo cabe despertar la conciencia de lucha de este pueblo aletargado, pendiente sólo de llegar a fin de mes, al que cada día le meten la mano en la cartera, en el corazón y en el cerebro y se lo convierten en amoniaco. Todo menos aquella falacia de la huelga contra la reforma del desempleo de Aznar o la más estúpida todavía del pasado mes de septiembre, contra la reforma laboral, que, a la vista está, fueron simples escusas para dar continuidad a los sindicatos chaperos.
Pero hablemos de ellos y de 10 años en la reciente historia de España a través de sus escritos. Veamos que nada es por casualidad y que nadie puede alegar desconocimiento, ignorancia, o falta de información. Son muchos los que desde sus diversas trincheras intelectuales advirtieron con sus voces lo que se nos venía encima. Eduardo, el de la Inter, con más claridad que ninguno. Verán como nos lo había dicho. Acomódense y escúchennos.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Patrona de España: Ave Regina Hispanitatis


«Tota pulchra es Maria, et macula originalis non est in te» - «Eres toda Hermosa María, y en ti no hay mancha de pecado original». Así canta la Iglesia en este día y, si en verdad hay una criatura que pueda llamarse hermosa, es la Virgen Santísima. Por eso se ponen en su boca aquellas palabras que la Escritura dice de la Sabiduría divina: «Yo soy la Madre del Amor Hermoso» (Eccli 24,24). Un amor hermoso porque tiene como principio y como fin al Dios tres veces santo, que es toda la Hermosura, toda la Bondad y toda la grandeza.

La Hermosura de María radica en ser toda limpia, llena de gracia. Ella «en el primer instante de su concepción, fue preservada, por singular privilegio de Dios y en virtud de los méritos previstos de Cristo Redentor, de toda mancha de pecado original». Con estas palabras definía ser dogma de fe esta doctrina el Beato Pío IX el 8-diciembre-1854.

Las lecturas de la Misa nos sirven de guía para la contemplación del misterio a lo largo de un arco de tiempo que va desde la Creación hasta la Encarnación, desde el Protoevangelio al relato de la Anunciación por el Evangelista San Lucas.

En los días de la creación, el mal ha entrado en el mundo como consecuencia del pecado original de nuestros primeros padres; pero desde ese mismo instante se perfila en el horizonte la imagen de María de quien, como nueva Eva, nacerá el que vence el mal. En María, desde el primer instante de su existencia, está la plenitud de la gracia (llena de gracia, la llama el Arcángel). A Ella, antes que a cualquier otra criatura, tienen aplicación las palabras de San Pablo: «Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en bienes celestiales en Cristo. Así como nos eligió en Él mismo antes del establecimiento del mundo, para que fuésemos santos y sin mancilla delante de Él en caridad» (Ef 1, 3-4).

Esa Mujer tan exaltada es Madre nuestra: como cristianos hemos sido redimidos por la Sangre de su Hijo y, nosotros mismos, somos hijos de sus dolores maternales. Por eso María Inmaculada es gloria de la humanidad redimida en Cristo y alegría de los fieles. Además, para nosotros, españoles, está fiesta resulta especialmente memorable pues aclamamos a la Inmaculada por celestial patrona.

Hace ahora 250 años, a propuesta unánime de las Cortes Generales Españolas, el Rey Carlos III solicita a la Santa Sede que la Inmaculada Concepción de María sea proclamada Patrona de España. Respondiendo a esta petición, el 8 de noviembre de 1760 el Papa Clemente XIII firmaba un Decreto proclamando a la Inmaculada como Patrona de España. Más tarde, el 25 de diciembre de 1760, la bula "Quantum Ornamenti" de manera solemne ratificaba esta proclamación. El 16 de enero de 1761 el Rey Carlos III firmaba un Decreto-Ley por el que proclamaba patrona de todos sus Reinos «a esta Señora en el misterio de su Inmaculada Concepción». Esta disposición de Ley lleva por título «Universal Patronato de Nuestra Señora en la Inmaculada Concepción en todos los Reinos de España e Indias». De esta manera alcanzaba reconocimiento oficial la veneración que durante siglos se ha dirigido en nuestra Patria a la Virgen Santísima bajo este Misterio.

«Porque el culto y el amor a la Virgen María de tal manera está encendido en los corazones españoles, que se halla enlazado con toda su historia y brilla como una honrosa distinción en el espíritu de sus hijos. No hay acto nacional de trascendental importancia en que no aparezca la imagen de María» (Vázquez de Mella).

Mostrémonos dignos de nuestros antepasados por la devoción al Misterio de la Inmaculada Concepción. Seremos verdaderamente devotos de María cuando sepamos ser verdaderos adoradores de su Hijo. Que el gozo de este día se concrete en propósitos eficaces de ser como Jesús pide y exige de nosotros, de ser puntos luminosos en medio de la oscuridad de este mundo. Será el mejor obsequio que podremos ofrendar a nuestra madre en su día.

Como españoles y cristianos aprendamos a invocar a María como Madre para que vayamos creciendo cada día en amor a la Virgen y que Ella nos vaya haciendo cada día más semejantes a su Hijo Jesucristo.


Angel David Martín Rubio




viernes, 3 de diciembre de 2010

Padre, me acuso


Padre, me acuso de intolerante, de intrépido, de albergar tatuada en el corazón una jerarquía de leyes, y en la sangre una pasión por ellas que no atiende a razón.

Padre, me acuso de infiel ante la religión que miserablemente iguala, nivela y desarraiga todo cuanto alcanza su sombra; me acuso de querer ser hombre, de vivir y morir como hombre, por todo lo que de mayúsculo y grande el hombre es aún capaz.

Padre, me acuso de antiliberal. No puedo, no sé, no estimo posible concebirme en el mundo sin mirar atrás, sin sentir un legado, sin participar de una herencia, sin vivir con la gracia del que es portador de una misión. No lo conozco, y me estremece la sola idea de un hombre abstracto, autónomo, individualista…, que no es lo mismo que individual.

Padre, me acuso de conservador, porque conservo la vergüenza, sospecho de los cantos de sirena progresista, porque no bailo sino mi canción, compuesta de notas absolutas, a la par que desconfío de la sonrisa del comerciante, así como de la convicción del charlatán.

Padre, me acuso de ser duro, porque no exijo a los demás hombres menos de lo que me exijo a mí, pues intuyo que ser hombre ha de significar ser para el heroísmo.

Padre, me acuso de ser ingenuo y anticuado, porque busco la legitimidad de un compromiso en los ojos del que me estrecha la mano. La letra, ídolo ilustrado, genera profesiones y profesionales de profesiones... Nada ofrece como nobleza de oficio. Peor aún, la letra…, la mala letra envilece, invita a los hombres a jugar como cerdos que quieren ser dioses.

Padre, me acuso de ser enemigo: enemigo de la fiebre como tempo vital, enemigo sin tregua de la época, porque creo con Quevedo que "el exceso es el veneno de la razón".

"HALLARÉ UN CAMINO O ME LO ABRIRÉ."


Así sea.


XAVIER RIO

jueves, 2 de diciembre de 2010

La Iglesia Católica es la institución que más ayuda a enfermos de SIDA en el mundo


Del total de personas infectadas en el mundo con el VIH/SIDA, aproximadamente el 25 por ciento es atendida por alguna institución de la Iglesia Católica, lo que la convierte en la institución más importante a nivel mundial en este tema. Este porcentaje aumenta en el caso de África, en donde la Iglesia cuida de casi el 50 por ciento de los afectados por este flagelo.

En entrevista concedida a la plataforma multimedia de la organización Ayuda a la Iglesia que Sufre, Wheregodweeps.org, el P. Michael Czerny, fundador de la Red Jesuita para lucha contra el SIDA en África, precisa que en algunos lugares alejados de las grandes ciudades, la cantidad de personas que sufren esta enfermedad y que son atendidas por la Iglesia llega incluso al 100 por ciento.

"Con frecuencia los únicos servicios para lidiar con el SIDA en áreas remotas con las clínicas de la Iglesia", añade el sacerdote jesuita que dirige la mencionada red en la ciudad de Nairobi, Kenia.

El sacerdote resalta luego que "la Iglesia en el mundo es la entidad que más cuida a enfermos de VIH, a quienes ya padecen el SIDA y cuida además de quienes son afectados por este flagelo: las viudas, los huérfanos y demás personas que tienen que lidiar con este problema".

"Dado que el HIV y el SIDA no son solo una infección o enfermedad sino también un problema personal, familiar, social y espiritual, lo que la Iglesia puede hacer y lo que efectivamente hace que me enorgullece es acoger a la personas de manera integral, considerando su dimensión psicológica y espiritual, básicamente, y no solo al nivel médico", explica.

El SIDA y el condón

Tras comentar que se lucha contra el SIDA con espíritu de familia, llevando a Cristo a todos los afectados, amigos y parientes, el P. Czerny recuerda lo dicho por el Papa en su viaje a África en 2009 sobre el hecho de que el condón no resuelve el problema, sino una auténtica humanización de la sexualidad.

Esta afirmación secundada por el Dr. Edward Green, entonces Director del programa para la prevención del SIDA de la Universidad de Harvard. Este experto explicó, días después del viaje del Santo Padre, que "el condón no previene el SIDA, solo la conducta sexual responsable puede responder a esta pandemia".

Luego de explicar que la clave para la lucha contra el SIDA está en la promoción de la abstinencia y la fidelidad, que permiten vivir la sexualidad de manera sana y bella, el sacerdote denuncia que en África, "la masiva promoción del condón es sinónimo de destrucción".

"Eso no está haciendo frente al problema, pero desafortunadamente no es el único ejemplo de aproximaciones equivocadas impuestas a África a las cuales ha sobrevivido este continente", añade.

Finalmente el P. Czerny expresa su esperanza de que "con la enseñanza que el Santo Padre ha dado progresemos. El éxito real está en que la gente joven sea capaz de vivir su sexualidad más responsablemente. Cuando las parejas casadas viven su sexualidad de esta forma, y cuando el SIDA se enfrenta todos juntos como la familia de Dios, entonces avanzamos en África".

Más información, en inglés, http://www.wheregodweeps.org/