domingo, 22 de febrero de 2009

Sólo hay una Marta en España



Nada sé de ciencia jurídica ni de la complicada geometría del derecho; desconozco también la contabilidad penal de la que emana el saldo a pagar en la balanza del crimen y el castigo. Pero sí sé, o por mejor decir, sí creo, al igual que Sócrates, que el hombre nace con la memoria de lo que es justo. Y esa memoria, instintiva y atávica, telúrica y genética, me confirma que lo que es justo y la justicia son cosas diferentes. Por eso una apariencia de justicia es siempre una forma de crueldad consciente que, sin duda, cabe en los códigos y en las leyes con los que se juzgará a los asesinos de Marta del Castillo.


Hay una distancia que ni los legisladores ni los jueces se toman la molestia de recorrer: la infinita distancia del dolor de Marta del Castillo y de sus padres, reducidos a la devastadora soledad de la irremediable ausencia de su hija, mientras la copa de la vida del asesino y de sus cómplices la llenará de esperanza y libertad un sistema político-judicial que cree que los asesinos de Marta deben reinsertarse -aunque la sociedad a la que dicen servir y representar crea firmemente que, para un crimen como el perpetrado con Marta del Castillo, sólo hay un castigo, innominado pero secretamente murmurado. He ahí la primordial estupidez de los legisladores a los que el pueblo español vota cada cuatro años -insensatos alejados de la realidad que siguen contemplando al delincuente con la blanca inocencia de la leche fresca-; legisladores que se esconden bajo la escusa de una utopía: La culpa de que haya delincuentes y asesinos la tenemos todos los que no somos delincuentes ni asesinos. Utopía sintetizada con mucho éxito en esa frasecita para consumo de imbéciles sin fronteras que dice: “Odia el delito y compadece al delincuente”.


Existe una diferencia entre lo que probablemente sea bueno, la cándida milonga del asesino que se arrepiente, se hace neurocirujano estudiando en la cárcel, y finalmente se reinserta y lo que, sin duda, es beneficioso para toda la sociedad: Que pague con toda la dureza a que haya lugar en cada caso por el crimen que ha cometido para que la sociedad y el Estado recobren, no la apariencia, sino la certeza de la seguridad. Sí, de la seguridad, eso de lo que los giliprogres se ríen tanto. Pues la seguridad es el ombligo y el corazón de la libertad, y ser libre es vivir bajo el sol de la razón y de la responsabilidad. Sí, de la responsabilidad derivada de nuestros actos para lo bueno y para lo malo. Por eso, en España, más que en ninguna otra nación digamos que… civilizada (aceptemos pulpo como animal de compañía), la justicia es un mito surgido de esa farsa ética y moral cuyo argumento base es de una maldad estremecedora por su estúpida simplicidad: No hay que ser duro con el asesino porque el asesino es una víctima social a la que hay que rehabilitar, reformar y reeducar. Ese engendro argumental nacido de la soberbia giliprogre del legislador español -pero también de los jueces, de los magistrados y de los periodistas- es el que cimenta la amigable condescendencia política y jurídica para con el delito en todas sus manifestaciones, haciendo que las injusticias se amontonen en la vida cotidiana de los españoles como moscas en una llaga.


La justicia de los hombres, en general, es pobre. Pero la que padecemos los españoles es paupérrima, torpe y agraviante. ¿Cómo se refleja en un código el dolor y el horror de los padres de Marta del Castillo? ¿Cómo se mide, cómo se aquilata en un código el espanto paralizante que precedió a la muerte de Marta y el desprecio de su cuerpo, arrojado como un fardo de basura al Guadalquivir? ¿Qué les debería esperar a los asesinos de Marta?


Virgilio, el gran poeta romano, me lo dice desde los anaqueles de mi biblioteca con una claridad y una fuerza que harían desmayarse a todos los giliprogres de España: “Si hay una fuerza de rectitud, beberás hasta el final la copa del castigo”


¿Qué les debería esperar a los asesinos de Marta del Castillo? No son los primeros ni, desgraciadamente, serán los últimos.

(Transcripción del ditorial leído hoy, 22 de febrero, en el programa "Sencillamente radio" de Radio Intercontinental)

Eduardo García Serrano

sábado, 21 de febrero de 2009

Para reflexionar....


Parto del hecho , de que España , una vez más , se encuentra sumida en una profunda crisis , cuyo significado y alcance afecta , de manera crónica y en forma aguda , a la totatiladad de la sociedad. Se excluyen de las consecuencias de la crisis , al ser directa e indirectamente beneficiarios de ella , a las clases dirigentes: políticas y económicas. Sin embargo, al excluir de las consecuencias de la crisis a las clases dirigentes, no quiere decir, entiendase bien , que ellas no sean responsables de la situación. Muy al contrario , si España padece hoy una triple crisis , política , económica y social , se debe al hecho principal de no tener al frente , a una clase política capaz de haber ideado un programa sugestivo de vida en común para todos.

La crisis política actual de España existe desde el momento que en las más altas instituciones del Estado , es decir , en los poderes Legislativo y Ejecutivo , el llamado pueblo soberano carece de una verdadera representación , debido a que los verdaderos intereses de los españoles , de cualquier clase o posición social , dependen de unos diputados miembros de unos partidos políticos. Y éstos , no representan , ni representaran nunca , a la soberanía popular ni , en consecuencia, a la nacional. Hoy en España es posible que representen a la soberanía social , eso sí. Todos sabemos que la mayor parte de los partidos políticos españoles están fuertemente apoyados , e incluso patrocinados , por instituciones u organismos de implantación internacional , cuyos intereses rara vez coinciden con los de nuestra patria. Lo que resulta evidente , para quien siga la trayectoria de esas agrupaciones , es su carácter sucursalista , traducidas en fuertes desviaciones entre lo proclamado en sus programas eléctorales y la realidad de su política del " dia a dia " , una vez instalados en el poder.

Mucho se ha hablado en España de resurgimiento económico. Se ha hablado y se habla de medidas económicas , de presupuestos generales del Estado , de calidad de vida , de sociedad de bienestar , de bajadas y subidas de los valores bursátiles , de tipos de interés , del producto nacional bruto , del manipulado índice de los precios de productos al consumo ( IPC) , etc etc etc. Pero tanto las medidas económicas que se toman , como las trepidantes y continuas informaciones que dan los " medios ", son aceptadas y digeridas con ejemplar resignación por el gran público. Mientras que los más audaces se enriquecen vendiendo industrias estratégicas al extranjero , fusionando con OPAS , o sin ellas , especulando , chantajeando . Robando.

En cualquier caso , es un misterio para los no iniciados en la ciencia económica , el que la Administrración pública española , o sea , el desgobierno , pueda presumir de algunos logros económicos y hablar de sociedad de bienestar , con un endeudamiento público con índices más que alarmantes , casi cuatro millones de parados y con una poltíca que desarraiga olivos y viñedos , recorta cuotas de producción láctea entre nuestros ganaderos , achatarra astilleros , amarra pesqueros y nos está llevando por el camino del séctor de servicios a un tunel sin salida donde a medida que pasan los " kilometros " el peaje se hace más caro. A todo esto presumiendo de ese estupendo binomio de I+D , sin que nadie acierte a explicarnos cuánto dinero se destina a la investigación y qué se investiga , ni que ayudas destina la Administración al desarrollo.

Sin embargo , el problema no consiste solamente en lo llamativo de unos números ni en la ambigüedad de unas confusas y sesgadas informaciones. Lo grave radica en la terrible capacidad de asimilación de estos fenómenos por parte de la sociedad, y de su indeferencia ante la incapacidad política . De insolidaridad , hablo. Es muy probable que la teoría económica determine cuál debe ser la tasa de desempleo de cualquier sistema productivo , y hasta que sea necesaria la existencia de un número determinado de parados. Pero aunque la economía pueda esgrimir razones y justificaciones matemáticas para ello , la propia disciplina económica , como tal , ha de ser instrumento que no fin último , puesta al servicio de la sociedad , evitando las gravísimas injusticias sociales cometidas en su nombre.

Hablar en España hoy de economía en términos triunfalistas es vivir un sueño , un sueño reservado a un grupo minoritario que se encuentra sólida y comodamente instalado dentro del sistema , con el consentimiento de las clases dirigentes del mismo. Crisis económica, por tanto.

Crisis social también , al unísono con la política y la economía , por la descomposición paulatina de la sociedad en medio de la desmoralización , desmotivación y la apatía general que ha conducido al miedo y a la cobardía. Una terrible crisis de valores intangibles de la persona. De los valores esprirituales. Axfisiados por sofocación y ahogados por un grosero materialismo que lo invade todo :el pensamiento , la palabra escrita o hablada , las formas los hechos. Una sociedad que dedica gran parte de su dinero , y su tiempo , al culto al cuerpo, a la velocidad , y sobre todo , al éxito.No hay ya otras referencias válidas.

Pero sobre las crisis más profundas , violentas o tristes , ha palpitado siempre la lumbre alentadora de una ilusión y la imagen esquemática de una existencia mejor. ¡Hay que acabar con ella!. Lo que sucede es que lo que va a ser la verdadera y definitiva solución de una crisis profunda , es a lo que más y mayor resistencia solemos oponer. Se comienza por ensayar todos los demás procedimientos y , con preferencia , los más opuestos a la única solución.Pero , ante el inevitable fracaso de aquéllos , queda más evidente , luminosa, efectiva y rotunda , la única y verdadera solución, que se impone por sí misma y contra otros. Ahora bien , para salir de ella es necesario creer previmiante que existe , no sólo la aconómica ( de eso no cabe duda ).Y si convencidos de su existencia , deseamos salir de ella combatiendola con soluciones.Creando y creyendo en esas soluciones.

A pesar de los espectaculares avances de la ciencia y de la técnica , la humanidad entera vive hoy en una edad sombría. Todo parece apuntar a una degradación más rápida.La civilización occidental en especial , se apoya en bases engañosas e ilusorias:evolución científica , progreso técnico, avidez material , triunfo de la cantidad sobre la calidad y , lo peor de todo , del tener sobre el ser.

Es decir , hoy por hoy , existe un clarísimo desconocimiento del orden jerárquico , que aseguraba la preminencia de los valores espirituales sobre los terrenales , con estas consecuencias:

-Degeneración intelectual.

-Dominio político y social de los elementos más mediocres.

-Confusión de las funciones de gobierno.

-Desequilibrio social.

O sea , crisis de jerarquía y de autoridad de los valores espirituales.

¿ Podemos hacer algo para su recuperación ? ¿ Volvemos a estar al final de unos tiempos , a los que inexorablemente sucederan otros muy distintos?


Un saludo , As de trébol.


Artículo extraido del foro http://ateneopolitica.creatuforo.com/ publicado por el forero AS DE TRÉBOL.

martes, 17 de febrero de 2009

Bermejo y Garzón, cazarecompensas del PSOE


Al PP y a su ristra de chorizos de Cantimpalo les sobran razones, todas ellas fundamentadas en el tan cacareado como inexistente Estado de Derecho, para recusar al juez Garzón, togado enchulado que se ufana sin pudor de ser un juez de izquierdas. Como si tal imbecilidad sectaria fuera un plus a la hora de impartir Justicia.


Baltasar Garzón, la Castafiore de la Audiencia Nacional, tiene un jefe que es aún más chulo que él: Mariano Fernández Bermejo, comisario político al mando del absolutamente prescindible Ministerio de Justicia cuya gran misión judicial es, según él mismo ha confesado, luchar contra los hijos después de haber luchado contra los padres de la derecha española.


¿Quiénes son estos dos milicianos de izquierdas que comparten cacería y que quieren mandar al taxidermista a la plana mayor del PP?. Por sus hechos los conoceréis: Mariano Fernández Bermejo es ése genuíno hortera socialista representante de la exquisita podredumbre de la izquierda de la hoz y el martini que, siguiendo el protocolo del expolio de los fondos públicos, se gastó 250.000 euros para reformar el ático al que se mudó recientemente y que, por la magnitud de la chapucilla, su anterior inquilina, la compañera María Antonia Trujillo, debió dejar como un muladar de milicianas socialistas después de una bacanal de sangre y sexo de la Pasionaria.


A Mariano Fernández Bermejo, a la sazón comisario político de Justicia, le gustan en exceso la comodidad, la buena vida y gozar de todos los placeres del Poder. Este sans-culotte del PSOE se tiene a sí mismo por una criatura heráldica con derecho a poner a merced de su idiotez los recursos patrimoniales y de la Tesorería del Estado para vivir con un lujo vergonzoso mientras predica la igualdad socialista paladeando el mayor de los placeres, el de ser culpable y sentirse libre. Culpable de falta de decoro por gastarse en un capricho personal un dineral público equivalente a dos hipotecas de las que asfixian a muchos de los cuatro millones de parados que su Gobierno ha creado. Claro que el tal Bermejo no merece mayor gloria que el escarnio de ser ministro de ZP, lo cual es redundante.


El otro cazador de derechistas, Baltasar Garzón, presume mucho de su independencia. Independencia que, incluso en su mera apariencia, está tan íntegra como el virgo de la Bernarda desde que la puso, en almoneda como mercadería política en una lista electoral del PSOE al ir, siendo políticamente un donnadie, justo detrás de Felipe González. Luego, cuando el do tu des (doy para que me des) no funcionó y Felipe le humilló, Garzón convirtió su resentimiento en un asunto público y, con la furia insolente del subordinado que cree valer más que su jefe, se revolvió contra el PSOE. En todo lo que hizo Garzón, desde entonces hasta la llegada de ZP al Poder, se veían las profundas cicatreces que Felipe González le dejó.


Hace muchos años que Garzón perdió la independencia que ahora reclama. Lo que nunca tuvo don Baltasar es sapienta, que en latín significa, al mismo tiempo, sabiduría y prudencia.


Eduardo García Serrano


http://www.minutodigital.com/

jueves, 12 de febrero de 2009

Este individuo es el apodado “El Rafita” el asesino


Rafael García Fernández “Rafita” tenia 700 denuncias (si, 700) de los vecinos de Alcorcón (Madrid) por tener aterrorizado a todo su barrio y por incontables delitos (quemar y robar coches, disparar a la gente con una escopeta de perdigones en la que resultaron heridas 2 personas, robos de carteras, amenazar con matar y violar, etc)

Sandra Palo (22 años, deficiente psíquica), fue secuestrada hace 4 años a punta de navaja por Rafael García Fernández “Rafita” y otros 3 chicos, la violaron repetidas veces entre los 4 individuos, la hicieron todo tipo de torturas, la atropellaron 15 veces con un coche, la apuñalaron muchas veces, la rociaron con gasolina y la prendieron fuego cuando estaba todavía viva.

Todo eso mientras la indefensa chica les suplicaba que no la mataran.

Sandra Palo murió con unos dolores absolutamente insoportables.

Después de los horribles hechos Rafael García Fernández fue amenazando a la gente que le caía mal de “darles matarile y quemarlos vivos como había hecho con Sandra Palo”.

Al ser menor de edad en el momento del horrible y salvaje asesinato, el juez solo le impuso la ridícula pena de 4 años de internamiento en un centro de menores, del que salio hace meses.

Dicen que en el centro de menores tenia aterrorizadas a las educadoras pues las decía que iba a violarlas y quemarlas vivas.

Ahora es mayor de edad y esta disfrutando de su libertad.

Según un compañero suyo en el centro de menores, el asesino a dicho que “si le gusta una chica, se acostara con ella, tanto si la chica quiere como si no quiere”

Dado que no sabemos en que parte de España esta el violador y asesino, todas las personas estamos en peligro (especialmente las niñas y adolescentes)

Hasta ahora no se había tenido imágenes de él, pues era menor y nuestras maravillosas leyes protegen al delincuente y no a la victima.

Ahora, con 18 años y después de pasar, 4 años en un centro de menores, jugando a la Play y haciendo talleres de carpintería, está en la calle, haciendo su vida, a pesar de los informes de los psicólogos quienes han señalado que no se ha reinsertado, ni arrepentido y que las posibilidades de reincidencia son numerosísimas.

La Fiscalía y el Defensor del Menor pretenden que nunca más se vuelva a emitir esta imagen por ningún medio de comunicación. Fue emitida por Telecinco y en menos de 12 horas ya estaba quitada de su página Web. La madre de la víctima defiende su derecho a que la imagen se pueda ver….. si la ley no lo hace lo haremos nosotros!!!!!

Por eso, es importante que hagamos una cadena en Internet para que todo el mundo sepa como es la cara de este “angelito” y estar prevenido. Por ella, por ti, por mi, por todos/as,…… enseñemos como es.

martes, 10 de febrero de 2009

Corrupción


Con motivo del desmantelamiento por el juez Garzón de una trama de corrupción en cinco municipios "peperos" de la provincia de Madrid con el patrón mafioso habitual: halago, concesión del favor deseado y promesa que siempre encierra una amenaza para conseguir recalificaciones urbanísticas y el cobro de comisiones ilegales, el secretario general del PSOE madrileño, un tal Tomás Gómez, ha declarado que "decir PP es sinónimo de corrupción a todos los niveles". Y lo dice él, que es un mandarín regional del partido más corrupto de la historia política de España, pues no hace falta remontarse a los seculares orígenes del Partido Socialista para constatar que el PSOE es la escoria de la política y que su memoria es el recuerdo de toda infamia, pasada, presente e, incluso, futura.

Desde 1982 hasta 1996 el PSOE de Tomasito Gómez llenó de estafadores y de ladrones las arcas del Estado. La corrupción socialista desbordó los rebosaderos de lo tolerable y acabaron en la cárcel hampones del PSOE con responsabilidades políticas en instituciones fundamentales del Estado: el Director General de la Guardia Civil, el Gobernador del Banco de España, la Directora General del BOE, el Síndico de la Bolsa de Madrid, el ministro de Interior, el Secretario de Estado de Interior, y algún que otro miembro destacado del sindicato chapero UGT por el robo perpetrado por la PSV a los trabajadores españoles.

¿Que el PP es un partido corrupto? Seguro que lo es. Tan seguro, don Tomasito Gómez, como que su partido, el PSOE, es la encarnación de la corrupción, es la corrupción misma, es la corrupción en carne mortal. Usted, don Tomasito, con sus declaraciones sobre lo corrupto que es el PP, demuestra tener la memoria corrompida y ser, al decir de Ortega, un hemipléjico político y un completo imbécil según la máxima orteguiana que nos enseña que ser de izquierdas o ser de derechas es una de las muchas maneras que el hombre tiene de ser idiota.

Por eso, en una Nación dividida entre izquierdas, derechas y separatistas, sacar la corrupción de la ecuación del Poder es un imposible metafísico, ya que para el pueblo español, que hoy yace en una postura de ruina y abandono mientras su casta política chapotea toda ella en un fangal de privilegios, el que roba siempre es el "otro". O sea, el del partido al que yo no voto, y si a uno de los míos le pillan in fraganti siempre me quedará el socorrido recurso dialéctico del "y tú mas".

Hemos aceptado la corrupción como una realidad inevitable. Nadie escapa a su pérfida adulación o a su aduladora perfidia que ha convertido la política española en una cloaca en la que los cargos sólo significan dinero, las elecciones soborno y la administración saqueo. ¿Cuánto hace que vivimos en esta mentira?, desde que nadie quiere aceptar que los ideales democráticos, manipulados en España por una caterva de rufianes que no vale su pan, se han convertido, a hechos consumados, en el refugio de la corrupción y el caso de las satrapías autonómicas.

Esos ideales democráticos que sintetiza con brillantez Aristóteles en su impagable Política: "El dinero como fundamento y meta del comercio. La virtud como medida y meta de la actuación política. Incremento del bienestar de todos. Generoso desempeño del hombre con su riqueza. Participación de todos en el proceso político y transmisión periódica del Poder a un hombre de virtud sobresaliente".


Eduardo García Serrano

lunes, 9 de febrero de 2009

En el 75 aniversario del asesinato de Matías Montero.



En el anochecer madrileño del viernes 9 de febrero de 1934, Matías tras participar en la venta del número 6 de “FE”, regresa a su domicilio, en la calle Marqués de Urquijo, 21 - 3º, en el barrio de Argüelles. Matías, que es huérfano, vive con sus hermanos y sus dos tías, Rafaela y Rosario, la primera oficinista y la segunda locutora de la Compañía Telefónica.


En la calle Quintana, a pocas manzanas de su hogar, se despide de Bonet, amigo suyo que le ha acompañado hasta allí. Matías, sigue en su recorrido por la calle Juan Álvarez de Mendizábal, donde le están esperando dos izquierdistas. Uno de ellos es Francisco Tello Tortajada, obrero afiliado al PSOE y a las Juventudes Socialistas e integrante de “Vindicación”, grupo comandado por Santiago Carrillo.


Matías Montero no tiene tiempo de ver a sus agresores, y de dos disparos a traición por la espalda, le alcanzan en el corazón, provocándole rápidamente la muerte al joven falangista. Su asesino aún se acercó a rematarle, ya en el suelo, con otros tres disparos en el vientre, tras lo cual huyó, dejando a Matías tendido en el suelo, rodeado de un charco de sangre.



Entre las ropas del cadáver de Matías, se escondía un artículo titulado “Las flechas de Isabel y Fernando”, que había escrito para la revista “FE”. En él trazaba las líneas para conseguir una “Universidad limpia de pasiones, bloque compacto de profesores y estudiantes, que marche entusiasta en pos de la cultura al servicio de la Patria”.


Por la tarde del 10 de febrero varios centenares de falangistas, y casi un millar de amigos y simpatizantes de Falange Española, acuden al entierro de Matías Montero, en el cementerio de la Sacramental de Santa María, en la ribera del Manzanares, en Madrid. Muchos falangistas van en formación marcial entonando al compañero caído la hermosa canción de procedencia germana titulada “Yo tenía un camarada”. Escoltando el féretro, en cortejo fúnebre desde la Plaza de la Alegría hasta el cementerio.


El sepelio se desarrolla con gran emoción, en silencio y sin gritos de odio o rencor. José Antonio Primo de Rivera, ante la tumba abierta que recoge los restos de Matías, pronuncia estas breves palabras:


«Aquí tenemos, ya en tierra, a uno de nuestros mejores camaradas. Nos da la lección magnífica de su silencio. Otros, cómodamente, nos aconsejarían desde sus casas ser más animosos, más combativos, más duros en las represalias. Es muy fácil aconsejar. Pero Matías Montero no aconsejó ni habló: se limitó a salir a la calle a cumplir con su deber, aun sabiendo que probablemente en la calle le aguardaba la muerte. Lo sabía porque se lo tenían anunciado. Poco antes de morir dijo: “Sé que estoy amenazado de muerte, pero no me importa si es para bien de España y de su causa”. No pasó mucho tiempo sin que una bala le diera cabalmente en el corazón, donde se acrisolaba su amor a España y su amor a la Falange»
“¡Hermano y camarada Matías Montero y Rodríguez de Trujillo! Gracias por tu ejemplo”.
“Que Dios te dé su eterno descanso y a nosotros nos niegue el descanso hasta que sepamos ganar para España la cosecha que siembra tu muerte”.
“Por última vez: Matías Montero y Rodríguez de Trujillo”.


Todos los asistentes, ante la invocación postrera del nombre del camarada caído, contestan “¡Presente!”, alzando sus brazos en forma de saludo romano.


jueves, 5 de febrero de 2009

Programa de radio "La Gran Esperanza"


Por fin podemos anunciar que este sábado 7 de Febrero, desde las 18 a las 19:30, comenzará en Radio Intercontinental “LA GRAN ESPERANZA" Un programa hecho por y desde La Falange (FE), volcado y abierto a una sociedad cansada de los políticos de siempre pero temerosa de que suceda algo distinto. Es hora de que lleguemos a todo el que quiera escuchar, hablando claro y en serio para poder construir. “LA GRAN ESPERANZA” espera no sólo ser un espacio radiofonico agradable para el público si no además una respuesta en forma de cambio en los puntos de vista, un atrevimiento hacia nuevas formas de incorreción política. Y desde luego, por que no, espera la respuesta del paso militante.

miércoles, 28 de enero de 2009

La Gran Esperanza...la voz de la falange


Hace ya la friolera de 26 años que nuestro queridísimo Rafael García Serrano, escritor falangista de los que falleció con sus botas y su camisa puesta, consiguió el premio Espejo de España con el libro La gran esperanza. El premio está instituido por la editorial Planeta para biografías, ensayos o memorias y constituyó su novena entrega.

La gran esperanza recogía los recuerdos de Rafael García Serrano durante los años de la preguerra civil en Madrid. Narra los ambientes universitarios y la vida de los grupos falangistas de aquellos momentos. García Serrano aseguró estar muy sorprendido de recibir el premio "por la denuncia y conjura del silencio sufrida. Hay una enorme muralla de silencio frente a los escritores nacionales", dijo entonces.

García Serrano, cuya imagen fiel permanece incólume en nuestro pensamiento y en nuestro corazón, que ocupa su lucero desde hace ya 21 años, fue un ejemplo vivo de falangismo, de lealtad y de compromiso político y patriótico.

Recuerdo el primero de sus libros que cayó en mis manos: "Eugenio o proclamación de la primavera". En una edición especial de bolsillo, sí, "para el bolsillo de la camisa azul". Así decía la portada del pequeño librito. Tan pequeño en extensión como grandes eran los valores que proponía y exponía y, de hecho, los cimientos morales, ideológicos y de conducta que removió en muchos de nosotros.

Rafael demostró con su entusiasmo inagotable que hubo una generación de falangistas que soñaron una vez con una gran esperanza. Los mismos que, probablemente, se quedaron con la frustración permanente de nuestra revolución pendiente.

Ahora nos toca a nosotros, los falangistas de hoy. Hemos de afanarnos en construir las estructuras que hagan posible la realización de nuestra revolución. Hemos de implicarnos en transmitir al mundo, y sobre todo a los españoles, que aún podemos ser -a falta de consumación- la gran esperanza. Hemos, primero de todo, de recuperar nosotros mismos la ilusión y la FE firme en todo aquéllo que defendemos. Y para esto, HEMOS DE RECONSTRUIR UN ÚNICO Y FIRME MOVIMIENTO NACIONAL SINDICALISTA.

Mientras los demás se bajan del barco cuando hace aguas, mientras los demás acuñan nuevos términos "acordes con los tiempos", nosotros solo hemos de ser consecuentes. El movimiento...se demuestra andando.

Pronto, muy pronto, "la gran esperanza" se hará de nuevo realidad. El que tenga oídos, que oiga.


Publicado por Ricardo Sáenz de Ynestrillas





http://www.ynestrillas.blogspot.com/

domingo, 25 de enero de 2009

Terroristas y fascismo


Se puede ser terrorista de muchas maneras. Los terroristas no van siempre con una pistola en la mano, ni con una bomba lapa. La cultura dominante, que es el buenismo idiota y el analfabetismo por vocación, permite la proliferación de un tipo de terrorismo "light", menos escandaloslo que el otro, pero igual de peligroso. Porque en el fondo, y más allá de las formas, el terrorista lo es porque está convencido de que la violencia es una forma legítima de expresión política; y también está convencido de que la vida humana no vale nada o casi nada.


Ayer, un grupo de sujetos identificados con el separatismo catalán participaron en un homenaje al terrorista de Terra Lliure Martín Marco, que murió en 1979 en un enfrentamiento con la policía cuando iba armado. Como en España se ha perdido la conciencia de lo que es moralmente aceptable y de lo que no, como ya no hay norma ni regla básica que no haya caído víctima del asfixiante relativismo que ha promovido la izquierda y engordado la derecha, cualquier pistolero de vía estrecha es elevado casi a la consideración de "mártir", y quien no participe de su homenaje es automáticamente calificado como "un fascista".


Esta palabra precisamente, "fascista", fue utilizada en varias ocasiones durante el acto de las juventudes separatistas, como si estuviéramos ahora en los años ´30. ¿De qué fascismo habla esta gente?, ¿pero puede haber mayor fascismo que intentar imponer a los demás las ideas propias con la única razón que da tener un arma en la mano?, ¿pero cabe mayor hipocresía que acusar al mundo de "fascista" cuando uno se dedica a homenajear a un individuo que se pasó media vida pegando tiros a personas inocentes para intentar imponer una dictadura proletaria en una "Cataluña libre" que sólo existía en su imaginación?


Pues esto es España hoy. Se reúnen cincuenta individuos con toda tranquilidad para hacer apología del terrorismo separatista catalán, y no sólo no acude ningún agente del orden a ponerlos a buen recaudo, sino que además las personas de bien hemos de aguantar que esta gentuza nos insulte y acuse de crímenes que sólo ellos pueden perpetrar, por su singular condición humana. Y a las víctimas y heridos por Terra Lliure que hay en Cataluña, que les vayan dando, porque si les han atacado sería seguramente por su condición de fascistas. O aún peor.


No es momento de esconderse. Los catalanes de bien, los que saben y sienten que esa región no ha sido nunca ni puede ser jamás otra cosa que una parte importantísima de España, no pueden permanecer en silencio ante este tipo de atrocidades. Nada de cobardía ni de mezquindad. Esta clase de elementos tienen que ser señalados y perseguidos, detenidos y metidos en la cárcel que es el único sitio en el que puede estar; las personas con las personas, y los terroristas con los terroristas. Ya que el Gobierno calla de forma miserable, no cayemos también los ciudadanos.


viernes, 23 de enero de 2009

REPRESALIADOS


Doce del medio día del 26 de Julio de 1.936. Cae un sol de justicia en un pueblecito de Extremadura lindando con Andalucía. A la plaza llega un coche del que se bajan varios milicianos del Frente Popular. Les esperan otros dos vecinos del pueblo. Dos hermanos llamados "los taberneros", por regentar una de las tabernas mas conocidas.
Tras un breve conciliábulo en voz baja, se dirigen a la Iglesia y a los pocos minutos sacan a empellones al cura. Lo meten en el coche y hacen la siguiente parada en una de las casas del final de pueblo. Sacan a otro hombre, el dueño de unas viñas en las que trabajan también varios vecinos. Es conocido por ser un hombre de costumbres religiosas y haber votado a las derechas. De nada sirven los gritos desgarradores de su mujer y sus hijos pequeños implorando que no se lo lleven.
Atados por los pies con una cuerda, que enganchan al guardabarros trasero del coche, los arrastran por las calles del pueblo. Ya destrozados, pero vivos, al final les prenden con gasolina y dejan sobre sus restos calcinados un letrero: ¡Por fascistas!
Meses mas tarde, entran en el pueblo las tropas nacionales. Al poco de llegar, familiares y vecinos, denuncian los hechos y tras detener en un sótano donde se habían escondido, a los dos hermanos autores del asesinato, se celebra un juicio sumarísimo y son fusilados a las afueras del pueblo.
Han pasado setenta y dos años. Han pasado otros curas por la Iglesia. Las familias han rehecho su vida. Las viudas, con esfuerzo, han sacado adelante a sus hijos. En un caso trabajando las viñas de sol a sol. En el otro despachando vino en la taberna. Nadie les ha regalado nada. Ni a la una ni a las otras. La única diferencia, es que en una lápida de mármol al costado de la Iglesia, aparece el nombre del cura y el del asesinado. Muertos por Dios y por España. Mención honorífica, pero que no daba para acallar tanta boca pequeña.
El pueblo ha crecido. Las familias no se saludan cuando se cruzan. Los hijos y los nietos, conocen aquel horror, aquella tragedia de la que fueron protagonistas sus padres o abuelos, de oídas, posiblemente suavizada y en cualquier caso difuminada por los años. Tal vez incluso haya habido un acto de perdón. Y todo aquello, es en todo caso, motivo de comentario de vez en cuando y en voz baja, entre los viejos del pueblo.
Y de pronto, cuando el tiempo iba mitigando las aristas mas duras del recuerdo, una conversación con una de las nietas de los "taberneros", corre de boca en boca por el pueblo, reabre las viejas heridas difíciles de cicatrizar, y causan el natural estupor indignación.
- ¿Donde vas tan contenta?
- Voy a preparar y presentar los papeles, porque nos van a dar trescientos cincuenta mil euros, por cada uno de mis abuelos.
-¡Pero eso es una fortuna!, ¿Y por qué?
- Pues porque resulta que dice el Gobierno, que mi padre y mi tío, fueron unos represaliados por el franquismo. Que murieron fusilados por defender la libertad y la democracia en España .

miércoles, 21 de enero de 2009

¿Que es España?


«Dios mío ¿qué es España? En la anchura del Orbe, en medio de la razas innumerables, perdida en el ayer ilimitado y el mañana sin fin, bajo la frialdad inmensa y cósmica del parpadeo astral, ¿qué es esta España, este promontorio espiritual de Europa, esta como proa del alma Continental?».¿Donde esta decidme - una palabra clara, una sola palabra radiante que puede satisfacer a un corazon honrado y a una mente delicada, una palabra que alumbre el destino de España?«¡Desdichada la raza que no hace un alto en la encrucijada antes de proseguir su ruta, que no se hace un problema de su propia intimidad; que no siente la heroica necesidad de justificar su destino, de volcar claridades sobre su misión en la Historia!»


Ortega y Gasset

jueves, 15 de enero de 2009

¿DIOS EXISTE O NO EXISTE?


En su discurso en el Teatro de la Comedia el 29 de octubre de 1933, José Antonio Primo de Rivera aludió con fina ironía a cómo el Estado liberal, al no reconocer ninguna verdad extrínseca que le sirva de fundamento, se cree con derecho a decidir por la pura fuerza numérica de los votos hasta la existencia de Dios:


«Y como esa voluntad colectiva, esa voluntad soberana, sólo se expresa por medio del sufragio –conjetura de los más que triunfa sobre la de los menos en la adivinación de la voluntad superior–, venía a resultar que el sufragio, esa farsa de las papeletas entradas en una urna de cristal, tenía la virtud de decirnos en cada instante si Dios existía o no existía, si la verdad era la verdad o no era la verdad, si la Patria debía permanecer o si era mejor que, en un momento, se suicidase».


Una idea similar repetiría poco después en Valladolid:


«Pero llega un momento en que se les dice a los hombres que ni la mentira ni la verdad son categorías absolutas, que todo puede discutirse, que todo puede resolverse por los votos, y entonces se puede decidir a votos si la Patria debe seguir unida o debe suicidarse, y hasta si existe o no existe Dios. Los hombres se dividen en bandos, hacen propaganda, se insultan, se agitan y, al fin, un domingo colocan una caja de cristal sobre una mesa y empiezan a echar pedacitos de papel en los cuales se dice si Dios existe o no existe y si la Patria se debe o no se debe suicidar» (4-marzo-1934).


La cosa estaba en el ambiente por aquellos años; el Ateneo de Madrid puso a votación entre sus miembros la cuestión acerca de la existencia de Dios y el resultado fue favorable a la respuesta positiva ¡por un voto a favor! No creo que nadie decidiera cambiar sus creencias después del veredicto pero el simple hecho de atreverse a formular la pregunta es revelador de la frivolidad de la posición previa.


Aristóteles y Santo Tomás expusieron diversas pruebas racionales de la existencia de Dios, los parlamentos decimonónicos y los ateneos liberaloides debatieron acerca de su existencia, en la España de ZP hemos decidido trasladar la cuestión a los letreros de los autobuses. Triste expresión de la situación en que nos encontramos y de nuestra aparentemente irreversible decadencia intelectual. Hace unos días la Unió d’Ateus i Lliurepensadors ha sufragado un rótulo blasfemo en los medios de transporte de Barcelona. Al tiempo que avezados representantes del pensamiento católico se apresuraban a afirmar que están en su derecho a hacerlo aunque yo no lo comparta porque la libertad de conciencia y de expresión valen más que la verdad, representantes de las comunidades evangélicas han tratado de hacer frente a la campaña en su mismo terreno: la frase «Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo» podrá leerse por las calles de Madrid.


Pero decir que Dios existe es muy poco. Y disfrutar de la vida es un mensaje, cuanto menos, ambiguo. Dios existe y se ha revelado en plenitud en Jesucristo. Por eso, aceptar esa revelación que nos llega en la Iglesia por Él fundada y dejar que configure toda nuestra existencia individual y social es más importante para cada uno de nosotros que reconocer su existencia. «¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces bien. Los demonios también creen, y sin embargo, tiemblan. ¿Quieres convencerte, hombre insensato, de que la fe sin obras es estéril?» (St 2, 19-20). Porque nos jugamos la salvación, y lo que salva no es una creencia religiosa más o menos difusa. La religión puede utilizarse en instrumento de opresión como lo era entre los pueblos pre-colombinos o ser instrumento de salvación eterna y de progreso material como ocurrió cuando se les predicó a esos mismos pueblos la Verdad del Evangelio. Pero hoy, en América y en España, las sectas de fondo pretendidamente cristiano pescan en el río revuelto de la falta de pulso del catolicismo oficial y de la apostasía práctica en que vivimos.
Enhorabuena a los Evangélicos por su campaña pero no olvidemos que son más cosas las que nos separan de ellos que las que hipotéticamente tenemos en común. Eso sí, en coherencia parece que nos ganan.


lunes, 12 de enero de 2009

Cambio de año o de mal a peor


¿ Qué es el cambio de año sino un fiestón artificioso y evasivo de lo que nos oprime y angustia? Cae una hoja del calendario con el número 31 y la sustituye otra con el 1. Y sobre campanadas, uvas, espumosos fuegos artificiales y petardos se monta un ritual carnavalesco con la consabida y huera monserga del ¡Feliz año nuevo!. Pero una vez pasado el jolgorio nos damos de bruces con la realidad. Descubrimos, como si saliéramos de una borrachera, que se impone la inercia implacable del acontecer. Que hemos vivido enfebrecidos un fugaz y ficticio paréntesis. Una verdad inexorable ante la que nos situaban las apuntaciones de Antonio Castro Villacañas la pasada semana.

Personas y pueblos somos víctimas de nuestros propios yerros. Unas veces por activa y otras por pasiva. Cosechamos lo que sembramos. También dejamos que la cizaña se expanda sin buscar una manera activa para impedirlo. No culpemos a quienes nos engañan. Son tanto o más culpables quienes se dejan engañar, sea por codicia, servilismo, mansedumbre o estupidez. Es en ese légamo, en esa ciénaga, dónde hacen su agosto personajes como el estafador a gran escala Madoff. O estafadores políticos como Rodríguez. Ni el uno ni el otro habrían prosperado sin el apoyo insensato de los que siempre quieren más o de masas propicias a ser víctimas de cualquier tocomocho.

Nada de ocasional encierra en la actual barbechera la importancia informativa que se dio a la muerte del papagayo Alex, al que se atribuía el gran mérito de utilizar pequeñas y correctas frases acordes con unas u otras incitaciones. Alex era un papagayo de color gris procedente del Golfo de Guinea. En “Arriba” nos acompañó durante años un papagayo igual que Alex. Lo trajo Ismael Herráiz de Guinea Ecuatorial y era tan dicharachero o más que Alex. También, estoy seguro, más procaz y pinturero en sus dichos y en sus imitaciones. Nuestro loro era el eco contumaz de lo que se le enseñaba y escuchaba en aquel alegre, desenvuelto y laborioso mundo con las puertas abiertas a tantos escritores de distinto signo y a otros que no lo eran. Nuestro loro campaba por sus respetos desde talleres al tejado y le divertía engañarnos imitando el timbre del teléfono o el chirriar de la puerta del archivo. Un día se encaramó en la terraza a un unos cables eléctricos, se achicharró y nos quedamos sin eco. Jaime Campmany le dedicó una bellísima necrológica. Pero su recuerdo no trascendió de las páginas de “Arriba” como ahora el internacional de Alex cuyos elogios y presunta inteligencia humanóide casi lo hacen merecedor de un Premio Nobel.

No es ocioso ni inoportuno que traiga a colación la historia de uno y otro papagayos. Vivimos un tiempo en que la humanidad parece haberse convertido en una gran selva de papagayos grises, meros ecos de las torvas y torticeras mentiras de quienes, desde oscuras estancias, les adiestran en la transmisión de mentiras, distorsiones y falacias alienadoras. No me refiero sólo a las masas ovejunas, a sus pastores mediáticos ni a los presuntos intelectuales con vocación de acémilas porteadoras de consignas transgénicas. También a los rabadanes políticos y financieros. Los políticos por carecer de ideas y repetir aquello para lo que les instruyen en las logias o en otros cenáculos sectarios. Y los financieros por no tener otra patria que sus intereses ni otro dios que el dinero, cuyo cielo pagano, desde el que se imparte doctrina, está en Nueva York, bajo el número 666 y frente al templo iluminista de San Juan el Divino.

Desde allí, desde el olimpo del 666 adoctrinan Júpiter Rockefeller y los dioses sectoriales a sus papagayos dispersos por el mundo en una partida hegeliana de la Oca en que a unos toca hacer de izquierda y a otros de derecha para repartirse los cacahuetes del poder e impedir que prospere cualquier asomo de rebelión. Y si los inconformistas emergen a uno otro lado, los anatematizan, los encierran en jaulas extraparlamentarias y se sirven de ellos para reforzar la apariencia democrática de un totalitarismo cada vez más ominoso.

A los españoles nos ha tocado en suerte desde marzo de 2004 un singular papagayo emergido de la sangre y cumplidor hasta el servilismo. Pero con cerebro desregulado y un ansia desmedida de perennidad que le hacen creerse un gran césar progresista cuando, a tenor de los hechos que se derivan de su gestión, puede resultar para España una caricatura almibarada de Calígula. Y hasta de su caballo.

Papagayo doblemente circunflejo, hace el juego capitalista desde una disonante y parapléjica versión del progresismo. Cree a pies juntillas en las reencarnaciones ideológicas y envía a su desnutrida papagaya para que en la India beba leche de las vacas sagradas por si con ella puede apropiarse del espíritu de Ghandi para que, con el de su abuelo, le ayuden a combinar definitivamente el burdo y doble juego a que se ha dado. Pero aquellas vacas están tan esmirriadas como la papagaya y poca leche pueden aportar, además de que esa poca está contaminada. Ghandi soñaba con una India independiente y en paz. Era un pacifista austero y utópico. Logró la independencia. Pero la unidad pronto saltaría en pedazos y su India soñada se ha convertido en trágico avispero en el que andan a la greña tribus, religiones, sectas y sanguinarios terrorismos. Es el sino del pacifismo.

Nuestro papagayo nada tiene de idealista ni de utópico. Es, si acaso, un encantador de serpientes amaestradas, danzarinas y capadas. No ansía la paz por la paz, sino para satisfacer su vanidad si límites y atornillarse en el poder. Algunos le llaman irónicamente el Gran Timonel. Lo será sin duda del desastre nacional.

Nada ha cambiado de un año para otro. Todo va igualmente a peor. Prosigue el amancebamiento entre PSE y la tapadera batasuna del terrorismo, con Rodríguez de sonriente mamporrero. Los separatismos, en especial el catalán, impone su ley de siempre queremos más que nadie. El Estado sufre anorexia terminal. El gobierno no ceja en su empeño de sovietizar totalmente la Justicia, hasta convertirla en una gran jaula de papagayos. La Constitución ya no sirve ni de adorno. Nos hemos convert ido en despreciado arrabal de Europa. Somos los payasos del circo internacional. El paro se desboca. La economía productiva es una ruina. El déficit público es espeluznante y result tan problemático y oneroso colocar nuestra deuda como en tiempos de Fernando VII. El sistema educativo se ha convertido en una colosal fábrica de incompetentes. A productividad está por los suelos. Somos campeones en absentismo. Nuestro alardeados “campeones nacionales” de la energía están ya bajo bandera extranjera mediante sucias operaciones que enriquecen a los amigos de Rodríguez. El actual gobierno parece empecinado en emular y superar la corrupción de los tiempos de Felipe González. El índice de criminalidad y la inseguridad pública se desbocan. El pretencioso Estado de las Autonomías está recomido por la gangrena. Tenemos una ministro de Defensa a la que, por catalanista, le revienta decir ¡Viva España. A las Fuerzas Armadas se les recorta el presupuesto y se envían unidades a teatros de guerra sin armamento adecuado y con la orden de comportarse como hermanitas de la caridad, incluso cuando son atacadas. Que para eso están al servicio de la Secretaría General de la ONU-NOM y no de España.

Pero Rodríguez, feliz en el papel de Alicio, no pierde la sonrisa de promiscuo escaparate político y promete futuros paraísos sobre los escombros de la España que desrriba.

¿Y el monarca? Parece encantado con su socio Alicio. Y sea por obligación asumida, por devoción o por conjunción de conveniencias, le hace el eco. Pudimos comprobarlo en el carretero mensaje navideño. Y también en el eufémico discurso de la Pascua Militar, vestida de igualdad de género.

Pese a todo, las masas de papagayos acudirán a las urnas para votar lo que siempre votaron. Mero e invariable masoquismo partidista. Mejor sestear en mierda subvencionada que arriesgar por la libertad y el futuro.


ISMAEL MEDINA


lunes, 5 de enero de 2009

TREINTA Y SEIS AGUAFIESTAS


Lo bonito del putiferio en el que, poco a poco, nos instalamos con toda naturalidad, es que las películas de Berlanga empiezan a ser, comparadas con el paisaje actual, versiones sosas de lo nuestro. Eso está bien, pues con algo hay que disfrutar antes de palmarla. Y los periódicos, y los telediarios, y tender la oreja al runrún de cada día, deparan momentos sublimes de juerga moruna. Dirán algunos que de ciertas cosas no hay que reírse, pues nada tan virtuoso como la indignación ante la injusticia o la estupidez. Pero uno acaba por asumir lo evidente. En España, la justicia, las virtudes y la indignación ajena importan un huevo de pato. Derechas, izquierdas, nacionalistas y demás oportunistas, ciudadanos de infantería incluidos, cada cual va a lo suyo. Impasible mientras no le toque. El héroe nacional no es don Quijote, sino don Tancredo. De manera que, como analgésico, a veces resulta útil atrincherarse en la risa. Reír, según la manera, es también un modo de ciscarse en su puta madre. En la de ellos –rellenen ustedes con nombres la línea de puntos– y en la de los incautos e imbéciles que los engordan.


La última es finísima. Buscando los restos de doce republicanos asesinados en el pueblo turolense de Singra, una asociación para la recuperación de la llamada memoria histórica desenterró hace más de un año, por error, treinta y seis cadáveres de soldados muertos durante la Guerra Civil, en la batalla de Teruel. Examinados los restos por un equipo de arqueólogos y forenses, y tras comprobar que allí nadie había sido fusilado, sino que todos eran hombres –muchos muy jóvenes– muertos en combate, los bienintencionados desenterradores no supieron qué hacer con tanto fiambre fuera de programa. De haber sido los doce republicanos asesinados, la historia habría salido redonda: homenaje a las víctimas, malvados nacionales y demás parafernalia. Incluso con soldados leales a la República, el asunto habría tenido por dónde agarrarse. Pero se daba la incómoda circunstancia de que los muertos, enterrados en fosa común en el mismo campo de batalla, pertenecían tanto al ejército nacional como al republicano. Eran de los dos bandos, mezclados en la barbarie de la guerra y la tragedia de la muerte. Españoles sepultados juntos, como debía y debe ser. Como lección y homenaje, deliberado o casual, de sus enemigos y compañeros. Así que imaginen el papelón. Nuestro gozo en un pozo, colega. Esto no hay quien lo venda al telediario. Treinta y seis aguafiestas jodiendo el invento.


Pero lo más fino es la solución. Tan de aquí, oigan. Tan española. Disimula, Manolo, y silba mirando para otro lado. Unas cajas de cartón, el alijo dentro, y los treinta y seis juegos de huesos depositados en las antiguas escuelas del pueblo. Guarden esto aquí un momento, háganme el favor, que vamos a comprar tabaco. Hasta hoy. Y mientras escribo esta página, los despojos llevan trece meses muertos de risa, metidos en las mismas cajas, sin que nadie se haga responsable. El alcalde de Singra, que es socialista, anda un poquito mosqueado, diciendo que no está bien tener ahí los huesos de cualquier manera; que cualquier día entran unos perros y se ponen ciegos mascando fémures de ex combatientes, y que los de la asociación desenterradora tendrían que hacerse cargo del asunto, comprar féretros y sepultar aquel circo como Dios manda. Y los otros, por su parte, llamándose a andana. Diciendo que, como no son los familiares que buscaban, pues que tampoco hay prisa, buen hombre. Ni se acaba el mundo ni nos corren moros, que decían los clásicos. La asociación es modesta, no está para muchos gastos, y ya se hará cargo cuando buenamente pueda. Si puede.


Y claro. Uno piensa que, por azares de la vida y de la Historia, quien pudo acabar en esa fosa tan alegremente abierta pudo ser mi tío paterno, el sargento republicano de diecinueve años Lorenzo Pérez-Reverte; o el alférez nacional Antonio Mingote Barrachina, que es la bondad en persona, con quien me siento cada jueves en la RAE; o el padre de mi compadre Juan Eslava Galán, que hizo media guerra en un bando y media guerra en otro. Y los imagino a todos ellos, o a otros como ellos, descansando tranquilos y a gusto desde hace setenta años en su fosa común de Singra o de donde sea, bien juntos y revueltos unos con otros, rojos y nacionales, tras haberse batido el cobre con saña cainita y mucho coraje, como Dios manda. Y en eso llega una panda de irresponsables, les pone los huesos al aire y los deja en cajas de cartón, porque en realidad buscaban a otros. Y las quejas, al maestro armero. E imagino sus chirigotas y carcajadas de caja a caja y de hueso a hueso. Fíjate, compañero. Memoria histórica, la llaman. Hay que joderse. ¿Sabrá un burro lo que es un pictolín? Triste y estúpida España, la nuestra. La de entonces y la de ahora. Por esta peña de subnormales no valía la pena matarnos, como nos matamos.


Arturo Pérez-Reverte - 4/01/09 XL SEMANAL

domingo, 4 de enero de 2009

AMAR A LA PATRIA



"Amar la patria


es el amor primero


y es el postrer amor


después de Dios, y si es crucificado


y verdadero


ya son un solo amor,


ya no son dos.





Amar la patria


hasta jugar el cuero


del puro patrio


Bien Común en pos


y afrontar marejada


y majadero


eso se inscribe


al crédito de Dios"








Leonardo Castellani