viernes, 10 de abril de 2009

Cristo del Calvario







En esta tarde, Cristo del Calvario,
Vine a rogarte por mi carne enferma;

Pero, al verte, mis ojos van y vienen
De tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza






¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?

¿Cómo mostrarte mis manos vacías,

cuando las tuyas están llenas de heridas?






¿Cómo explicarte a ti mi soledad,

cuando en la cruz alzado y solo estás?

¿Cómo explicarte que no tengo amor,

cuando tienes rasgado el corazón?






Ahora ya no me acuerdo de nada,

Huyeron de mí todas mis dolencias.

El ímpetu del ruego que traía

Se me ahoga en la boca pedigüeña.






Y solo pido no pedirte nada,

Estar aquí, junto a tu imagen muerta,

Ir aprendiendo que el dolor es sólo

La lleva santa de tu Santa Puerta.




miércoles, 8 de abril de 2009

900 euros al mes


El otro día escuché a la ministra de Educación. Me parece que era ella. Y si no, da igual. Sería otra pava que hablaba como la ministra de Educación. Títulos, por cierto, el de ministra y el de Educación, que en España parecen sarcasmos. O que lo son. La oí satisfecha de esto y aquello, goteando agua de limón, encantada de que, gracias a ella y sus colegas, el nivel cultural y educativo de los españoles de España vaya a estar a la cabeza de Europa de aquí a nada, e incluso antes, merced a su buen pulso y a sus previsiones astutas, que tienen rima. Con rutas y con virutas. Después, en el mismo telediario, creo, escuché a un ministro de Economía –por llamarlo de alguna forma– que anda camuflado y con gafas de sol, pese a lo arrogante que era en otro tiempo, después de pasar una larga temporada justificando lo injustificable. Y me dije: hay que ver, Arturete, qué poco trecho va, en esta perra vida, de fulano respetable a ministro, y de ahí a marioneta o sicario. Pero lo que me tocó el trigémino fue que ambos, ministra y ministro, mencionaran a los jóvenes y el futuro, en sus respectivos largues, sin despeinarse. Esos jóvenes llenos de futuro por los que tanto curran. Y se desvelan.

Así que voy a proporcionarles hoy, para facilitar un poquito el desvelo, el retrato robot de uno de esos jóvenes por los que cada día, en los ministerios correspondientes, se rompen abnegadamente los cuernos. Puede valer como ejemplo una de las cartas que me llegaron esta semana: la de una chica de 28 años que trabaja en una tienda de Reus cobrando 900 euros al mes. Con novio desde hace dos años. Un chaval noblote y atento, pero con quien no puede irse a vivir, como quisiera, entre otras razones porque él lleva ya seis meses en el paro; y ella, por su parte, carga en su casa con todo el peso de la economía familiar

Porque esa es otra. Con la chica viven su padre y su madre. Ésta, enferma de epilepsia, después de trabajar quince años sin que la dieran de alta en la Seguridad Social, no tiene trabajo, ni ayuda, ni pensión; y los setenta euros que se gasta cada mes en medicinas –un hachazo para la mermada economía familiar– tiene que dárselos su hija. Había en casa una cuarta persona, segunda hija, estudiante, que trabajaba cuando podía hasta que también se quedó sin empleo, y tuvo que irse a vivir a casa de su novio, con la familia de éste, porque en su casa una estudiante era una boca más y no había modo de mantenerla.

En cuanto al padre, nos vale también para retrato robot del español medio. Echado a la calle de la empresa donde estuvo veinticinco años trabajando, perdió el juicio, como cada vez, o casi, que un trabajador se enfrenta en solitario a una multinacional. Después tuvo que pagar las costas procesales y la minuta del abogado, y ni siquiera pudo cobrar el finiquito. Ruina total. Tuvo que dejar el piso que ya estaba casi pagado, malvender el camión con el que trabajaba, liquidar letras e irse a vivir a un sitio más modesto, pagando 900 euros mensuales de hipoteca más gastos de comunidad. Al cabo de un tiempo de estar en el paro consiguió, temporalmente, un trabajo de seis días a la semana llevando un tráiler al extranjero, por 1.600 euros mensuales que, descontados seguros, hipoteca, comida, teléfono e impuestos, no alcanzaban a pagar la luz, el agua y el gas. Pero ese dinero lo dejó de cobrar al quedarse de nuevo en paro por la crisis –ésa que no iba a existir, y que ahora sólo durará, afirman, un par de telediarios–. Y resulta, para resumir, que un hombre que ha trabajado toda su vida, desde los catorce años, se encuentra a los cincuenta y tres con que el mes que viene no puede pagar la hipoteca de la humilde vivienda donde se refugió tras perder el primer trabajo y la otra. Porque no tiene los cochinos 900 euros cada mes. Porque resulta que el único dinero que entra en casa, justo esa cantidad, es el que gana su hija: la joven cuyo futuro maravilloso planean con tanto esmero y eficacia la ministra de Educación, el de Economía y el resto de la peña. Y esa chica, con el sueldo miserable que percibe por trabajar ocho horas diarias seis días a la semana, con la casa familiar puesta a su nombre –el padre, comido de embargos, no pudo ponerla al suyo–, tiene ahora la angustia añadida de que, con los tiempos que vienen, o están aquí, en la tienda entra menos gente, y cualquier día pueden cerrarla y ponerla a ella en la calle. Y mientras, mantiene a su padre y a su madre, paga la luz, el agua, el gas y el teléfono, compra comida y lleva un año sin permitirse un libro o un revista, ni ir a un museo –los cobran– ni al cine, ni salir con su novio un sábado por la noche. Porque no puede. Porque no tiene con qué pagarse, a los veintiocho años y con una carrera hecha, trabajando desde hace cuatro, una puta cerveza. Así que ya ven. Barrunto que la ministra de Educación, y el de Economía, y la ilustre madre que los parió, no hablan de los mismos jóvenes. Ni de la misma España.


ARTURO PÉREZ-REVERTE


lunes, 6 de abril de 2009

Semana Santa


Con el Domingo de Ramos comienza la Semana Santa, un tiempo de reflexión para todos los cristianos, aunque para los agnósticos y ateos sean solamente unas vacaciones para ir a esquiar, a la playa o de compras.
La lectura de la Pasión que se hizo ayer en todas las iglesias debería ayudarnos a meditar sobre algunos aspectos cruciales en nuestras vidas: en ese pasaje estremecedor que narra las últimas horas, angustiosas y terribles, de Jesús entre los hombres puede comprobarse, por ejemplo, la miseria humana, la cobardía, la traición, la maldad innata, el egoísmo...En resumen, lo más despreciable del hombre, aquello que lo aleja de Dios, que lo convierte en el más cruel y despiadado de todos los seres vivos que hay sobre la faz de la Tierra.

Frente a ello, se impone majestuosa la persona de Jesucristo: sereno y lúcido incluso cuando estaba atormentado por el miedo. Con capacidad para perdona incluso cuando estaba siendo vendido por quienes se decían discípulos. Siendo ejemplo para todos, ya en vida terrenal, de una forma rotunda y sin medias tintas. Jesús, al anunciar las debilidades que sufrirían los más próximos a él, demostraba ser consciente de lo que supone la condición humana: "el espíritu puede ser fuerte, pero la carne es débil".
Con esa idea deberíamos vivir todos estos días que ayer comenzaron, la Semana Santa. Quienes nos sintamos hijos de Dios y seguidores del ejemplo de Cristo no podemos eludir nuestra parte de culpa en el injusto crimen que soportó El Crucificado. No debemos ver en este tiempo un simple abandono de las rutinas cotidianas, sino una mirada hacia el interior, un encuentro personal con la propia conciencia, un examen duro, exigente, en el que aprendamos a ser sinceros y a responder a la siguiente pregunta: ¿y qué estoy haciendo yo por los demás, por mis hermanos?

También desde un periódico hay muchas formas de demostrar el sentimiento cristiano en estas fechas. La humildad, el reconocimiento de los errores cotidianos y la desnudez en la búsqueda de la verdad racional son, probablemente, los mejores caminos, los más seguros. Y al revés: la inútil soberbia, el sentirse dueño de una verdad absoluta o la búsqueda desesperada del interés particular son los puentes de plata que ha construido Satanás para todos nosotros. En este diario digital, aún pequeño pero con buena salud, nos disponemos a iniciar esta Semana Santa en Gracia de Dios, con la intención de ser, como poco, merecedores del adjetivo "católico".


miércoles, 1 de abril de 2009

1º de Abril, día de la Victoria



MENSAJE DE PÍO XII A ESPAÑA CON MOTIVO DE LA VICTORIA





Con inmenso gozo Nos dirigimos a vosotros, hijos queridísimos de la católica España, para expresaros nuestra paternal congratulación por el don de la paz y de la victoria con que Dios se ha dignado coronar el heroísmo cristiano de vuestra fe y caridad, probadas en tantos y tan generosos sufrimientos.

Anhelante y confiado esperaba nuestro predecesor, de santa memoria, esta paz providencial, fruto, sin duda, de aquella fecunda bendición que, en los albores mismos de la contienda, enviaba “a cuantos se habían propuesto la difícil y peligrosa tarea de defender y restaurar los derechos y el honor de Dios y de la religión”. Y Nos no dudamos de que esta paz ha de ser la misma que Él mismo entonces auguraba, “anuncio de un porvenir de tranquilidad en el orden y de honor en la prosperidad”.

Los designios de la Providencia, amadísimos hijos, se han vuelto a manifestar, una vez más, sobre la heroica España. La nación elegida por Dios como principal instrumento de evangelización del nuevo mundo y como baluarte inexpugnable de la fe católica, acaba de dar a los prosélitos del ateísmo materialista de nuestro siglo la prueba más excelsa de que por encima de todo están los valores eternos de la religión y del espíritu.

La propaganda tenaz y los esfuerzos constantes de los enemigos de Jesucristo parece que han querido hacer de España un experimento supremo de las fuerzas disolventes que tienen a su disposición repartidas por todo el mundo. Y aunque es verdad que el Omnipotente no ha permitido, por ahora, que lograran su intento, pero ha tolerado al menos algunos de sus terribles efectos, para que el mundo viera cómo la persecución religiosa, minando las bases mismas de la justicia y de la caridad, que son el amor de Dios y el respeto a su santa ley, puede arrastrar a la sociedad moderna a los abismos no sospechados de inicua destrucción y apasionada discordia.

Persuadido de esta verdad, el sano pueblo español, con las dos notas características de su nobilísimo espíritu, que son la generosidad y la franqueza, se alzó en defensa de los ideales de fe y civilización cristianas, profundamente arraigados en el suelo fecundo de España, y ayudado de Dios, “que no abandona a los que esperan de Él”, supo resistir el empuje de los que, engañados con los que creían un ideal humanitario de exaltación del humilde, en realidad no luchaban sino en provecho del ateísmo.

Este primordial significado de vuestra victoria Nos hace concebir las más halagüeñas esperanzas de que Dios, en su misericordia, se dignará conducir a España pro el seguro camino de su tradicional y católica grandeza, la cual ha de ser el norte que oriente a todos los españoles amantes de su religión y de su Patria en el esfuerzo de organizar la vida de la nación en perfecta consonancia con su nobilísima historia de fe, piedad y civilización católica.

Por esto exhortamos a los gobernantes y a los pastores de la católica España que iluminen la mente de los engañados mostrándoles con amor las raíces del materialismo y del laicismo, de donde han procedido sus errores y desdichas y de donde podrían retoñar nuevamente.

Proponedles los principios de justicia individual y social, sin los cuales la paz y prosperidad de las naciones, por poderosas que sean, no pueden subsistir. Y son los que se contienen en el Santo Evangelio y en la doctrina de la Iglesia.

No dudamos que así habrá de ser, y la garantía de nuestra firme esperanza son los nobilísimos y cristianos sentimientos de que han dado pruebas inequívocas el Jefe del Estado y tantos caballeros, sus fieles colaboradores, con la legal protección que han dispensado a los supremos intereses religiosos y sociales, conforme a las enseñanzas de la Sede Apostólica. La misma esperanza se funda, además, en el celo iluminado y abnegación de vuestros Obispos y sacerdotes, acrisolados por el dolor, y también en la fe, piedad y espíritu de sacrificio de que en horas terribles han dado heroica prueba las clases todas de la sociedad española.

Y ahora, ante el recuerdo de las ruinas acumuladas en la guerra civil más sangrienta que recuerda la historia de los tiempos modernos, Nos, con piadoso impulso, inclinamos, ante todo, nuestra frente a la santa memoria de los Obispos, sacerdotes, religiosos de uno y otro sexo y fieles de todas edades y condiciones que, en tan elevado número, han sellado con sangre su fe en Jesucristo y su amor a la religión católica. Maiorem hac dilectionem nemo habet. No hay mayor prueba de amor.

Reconocemos también nuestro deber de gratitud hacia todos aquellos que han sabido sacrificarse hasta el heroísmo en defensa de los derechos inalienables de Dios y de la religión, ya sea en los campos de batalla, ya también consagrados a los sublimes oficios de caridad cristiana en cárceles y hospitales…

¡Ea, pues, queridísimos hijos! Ya que el arco iris de la paz ha vuelto a resplandecer en el cielo de España, unámonos todos de corazón en un himno ferviente de acción de gracias al Dios de la paz y en una plegaria de perdón y misericordia para todos los que murieron, y a fin de que esta paz sea fecunda y duradera, con todo el fervor de nuestro corazón os exhortamos a “mantener la unión del espíritu en el vínculo de la paz”. Así, unidos y obedientes a vuestro venerable Episcopado, dedicaos con gozo y sin demora a la obra urgente de reconstrucción que Dios y la Patria esperan de vosotros.

En prenda de las copiosas gracias que os obtendrán la Virgen Inmaculada y el Apóstol Santiago, Patronos de España, y de todas las que os merecieron los grandes santos españoles, hacemos descender sobre vosotros, nuestros queridos hijos de la católica España, sobre el Jefe del Estado y su ilustre Gobierno, sobre el celante Episcopado y su abnegado clero, sobre los heroicos combatientes y sobre todos los fieles, nuestra bendición apostólica.


16 de Abril de 1939


domingo, 29 de marzo de 2009

¿Qué conducta es la más sórdida?


En el ancestral Egipto de los faraones, a los sagrados cocodrilos del Nilo, se les ofrecía los niños de las adúlteras en estado fetal o recién nacidos para obtener el perdón de Isis. En Esparta, a los niños nacidos con evidentes minusvalías físicas, se les abandonaba a su suerte y a la intemperie a las faldas del Monte Taigeto. En Roma, el recién nacido que no era reconocido por el paterfamilias, era abandonado al pie de la Columna Lactaria. La única esperanza de todas esas criaturas era la piedad, la improbable piedad de un cocodrilo o la inexistente piedad de la Naturaleza salvaje, cuya matemática crueldad con el más débil de la camada, de la familia y de la tribu, está en su propia esencia.

¿Qué conducta es la más sórdida? ¿La barbarie que sacrifica una sola vida inocente a un temor innominado y a una deidad pagana, o el espíritu ilustrado que permite, ampara y fomenta el sacrificio de millones de vidas inocentes en nombre de la libertad y del progreso?


Socialistas, comunistas y feministas dan a la libertad una interpretación monstruosa con las leyes del aborto y de la eugenesia, mientras que sus mochileros del PP, como siempre, juegan al ajedrez con la verdad y se esconden en el cobarde mantenimiento de la actual ley, tal y cómo está, sin atreverse a alzar la voz ni a legislar –pudieron hacerlo y no quisieron- para salvar al inocente que es arrojado a las charcas de cocodrilos del doctor Morín y de la ex diputada comunista Marisa Castro, propietaria de una de las checas de nascituri más abominable de Madrid. Y con eso el PP se conforma, con que el niño sea sacrificado dentro de los márgenes y plazos, eso sí, que marca la vigente ley del aborto, que data de 1985. Dentro de veinte años, el PP, también se conformará con lo que hoy quieren hacer comunistas, socialistas y feministas con sus leyes sobre la eugenesia y el aborto libre en nombre de la libertad, del progreso y del relativismo, olvidando que, para el relativismo, la verdad es una ramera con muchos clientes que ofrece razones válidas para realizar cualquier acto sin importar cuán espantoso sea. Es ese relativismo el que a Mariano Rajoy le hace declarar que la actual ley del aborto le parece suficientemente equilibrada. Es ese mismo relativismo el que a Mayor Oreja le hace mostrar su honda preocupación por la cantidad de abortos “ilegales” que se practican en España. Luego… en términos absolutos, los niños que son arrojados a las charcas de cocodrilos del doctor Morín y de Marisa Castro en los plazos que marca la ley, no le preocupan ni siquiera relativamente. Todos ellos son los responsables de los millones de inoxia corpora, de cuerpos inocentes que son sacrificados en los ilustrados altares de la libertad y el progreso, mientras millones de mujeres recorren, hilando sus mortajas de olvido, el sendero tenebroso que nos conduce a todos a las orillas del Nilo faraónico y a las faldas del Monte Taigeto. Ya ni siquiera la ciencia, a la que tanto apelaban los progresistas racionalistas, les avala. Pues al desentrañar el genoma humano, la ciencia, ha demostrado que en la semilla del hombre late el prodigio de la vida. La ciencia ha demostrado algo que los que tenemos fe ya sabíamos: Que la semilla del hombre es lo más grande en lo más pequeño, pues lleva marcada de forma indeleble lo que somos y seremos.

Editorial leído en el programa “Sencillamente radio” de Radio Intercontinental

Eduardo García Serrano

jueves, 26 de marzo de 2009

Cartas a mis hijos



La vida, mis queridos capitanes, no es previsible, y quizá ahí radique su belleza. Yo quisiera tener la certeza de saber que, dentro de muchos años, cuando vosotros también disfrutéis de la dicha de ser padres, os robaré una copa de jerez de vuestros hogares para poder charlar sobre muchas, muchas cosas. Quizá demasiadas. Pero no la tengo. Nadie sabe si va a vivir ochenta años más, o tan solo diez minutos. Y las palabras me arden dentro del alma, pugnan por no ser enterradas con mi cuerpo, quieren volar desembridadas hacia vosotros. Hacia vosotros, ya adultos, con capacidad para pensar sin muletas (¡qué difícil es eso hoy!), para poder contrastar nuestras diferencias y nuestras coincidencias. Lo que no quiero, y no se me ocurre otra manera más allá de estas pobres líneas para evitarlo, es que os cuenten lo que alguien piensa que yo pensaba. Más allá de dudar de las buenas intenciones del transmisor, mi inquietud es saber que, pese al cuidado que se ponga, el mensaje os llegaría deformado a buen seguro.

Por eso, arremango mi camisa, me sirvo un café bien cargado y me preparo para escribiros una serie de cartas. Cartas que irán de lo divino a lo humano. Sobre religión, política, arte, sentimientos, cosas mundanas... sin más orden ni concierto que las ganas de escribir que me vayan llegando en los momentos en que vuestros juegos infantiles me lo permitan.

Si leéis esto cuando yo no esté y disentís de mí, no podremos debatir, no podré matizar nada. E incluso no podré arrepentirme de algo de lo escrito, que el ser humano es un animal en exceso variable y nada de extrañar tendría que en poco o mucho de lo que vayáis a leer, mi sentir hubiera sufrido cambios en el tiempo que va desde que mi mano escribe hasta ahora. De cualquier modo, algo no variará, seguro, un ápice: mi amor por vosotros. Os quiero.



Carta I. Mi postura frente al aborto.


Un tema espinoso es el que abre el fuego. Intencionalmente lo hago así, ya sabéis que nunca he sido alguien que se caracterice por acariciar suavemente el lomo del perro, sino más bien por meter inconscientemente la mano entre sus colmillos.

En el momento en el que escribo esto, el aborto genera dos posturas fuertemente enfrentadas. Por una parte, están los que dicen que es un derecho de la mujer, que debe tener el completo control de su cuerpo. Se establecen fronteras cronológicas a partir de las cuales el feto puede ser considerado ser humano, y cuándo no. Esta postura recibe el beneplácito de una parte más que importante de nuestra sociedad, abiertamente la celebran muchos y de forma callada, hipócrita en algún caso si me lo permitís, por otros muchos; siendo la suma de estos dos contingentes, tal y como lo veo con mi humilde y triste percepción, la mayoritaria.

Por otra, están los que se oponen frontalmente. Mayoritariamente compuesta esta facción por creyentes, quienes por amor y santo temor de Dios, pugnan por la vida de todo ser concebido en una esperanza cierta de que el paso por la vida es puente inevitable para llegar a la vida eterna y sobrenatural. Resulta casi un suicidio social apostar por la segunda opción. El riesgo de ser calificado como cavernícola, retrógrado y otras lindezas semejantes no lo es tal, sino una certeza absoluta.

¿Y dónde estoy yo?

Si esto me lo hubieran preguntado hace unos años, sin duda hubiera respondido que con los primeros, incluso considerando que el apoyo mayoritario no lo era tanto entonces. Mis convicciones marxistas (maoístas, concretamente) de la época me llevaban a aquello por mil razonamientos. Hoy, a pesar de nadar contracorriente (ya os habréis dado cuenta de que cantidad no equivale a calidad, y que no siempre la mayoría tiene la razón; recordaréis que os digo a menudo que las hamburgueserías repletas de comida basura rápida tienen más clientes que los restaurantes donde poder seguir una alimentación equilibrada), tengo que deciros que estoy con los segundos. Y no sólo por cuestiones de Fe. Sé que seré marginado, censurado por ellos. Que me enfrento incluso al insulto público. No importa, claro que no importa.

Demasiadas veces, lo sabréis ya, he trasteado con la muerte como para convertirme en un partidario suyo en cualquiera de sus presentaciones. Al enemigo ni agua, y cuando tenga sed, polvorones. De forma visceral, me lo dicen más los intestinos incluso que el corazón, me siento refractario al aborto. Más allá de cualquier consideración. Pero como esto no vale para convencer a nadie, intentaré dar forma con palabras a mis sentimientos.

He intentado obviar a la religión en esto. Dar criterios eufemísticamente llamados "humanistas", económicos (baste repasar alguna constitución antigua de la URSS para toparse de bruces con alguno de ellos) para apoyar mi postura... pero uno no puede dejar de tener la Fe del carbonero y recurrir una y más veces a lo supremo. Consciente de mi inevitable subjetividad, me lanzo sin más.

Los partidarios del evangelio de Zola os dirán que "cuando malográis un hijo ¿sabéis quien es? Puede ser un gran artista, un héroe o un genio". Tradicionalmente se ha empleado este argumento para luchar contra el aborto, pero a mí no me vale. De igual manera, el abortado podría ser un político del sistema, con lo que la humanidad tampoco sufriría una pérdida irremplazable.

Lo que sí os diré es que abortar es destrozar la vida de un inocente, un acto de egoísmo y cobardía de los padres que no quieren luchar, atentando de rebote contra la vida de su hijo, un crimen con alevosía y de imposible reparación.

Sí, sé que a esto se suele aducir que no se mata a un niño, que se trata de un feto que aún no es nada. Pero esto es falso; un "feto" no es un florero, no es un gatito, no es un zapato. Desde el momento de la concepción comienza una nueva vida, el feto es un ser vivo, un ser humano con un código genético completo e irrepetible. Usar la terminología de esa manera tan solo procura aliviar y calmar conciencias. Tan solo coloca una alfombra sobre el cadáver para ocultar el crimen. Pero los muertos siempre terminan oliendo, siempre se terminan pudriendo, aun enterrados en la mente de la madre. La terminología adecuada camufla la verdad, y si esto lo repetimos muchas veces, como ya sabía Goebbels, termina asiendo asumido como cierto.

Se aduce que gracia al aborto, podemos liberar no sólo a los padres sino a los futuros niños de una vida problemática, llena de dolor. Preguntemos a quienes padecen esas malformaciones, esas taras, si quieren morir o si hubieran estado conformes con su asesinato. Pero preguntádselo detrás de una puerta de acero, porque si os pueden arrear una patada o escupir en la cara, lo harán.

Por otra parte, ¿quiénes son los padres para decidir sobre la vida de sus hijos? Los padres no tienen ningún derecho sobre la nueva vida, sino que tienen la obligación de protegerla. No hace falta siquiera recurrir a Justiniano para recordar que la desgracia de la madre no debe perjudicar al que está en su vientre.

¿Significa esto que desee una vida de sufrimiento para los padres que asumen a un hijo enfermo, con graves taras? No, no soy en absoluto sádico. Si algo espero que recordéis de mi, es que el valor supremo que antepongo a cualquiera en una sociedad moderna y progresista es la Justicia Social. Y en esta derivada, la Justicia Social se demuestra aplicando una política familiar que proporcione una vida más humana: subsistencia, vivienda, educación, salud. Cuidado a discapacitados, cuidado a enfermos. Cuidado a ancianos con alzheimer, porque... ¿es menos humano el niño no nacido que un anciano que no conoce, que no razona? Si matamos a los primeros ¿cuánto tardaremos en matar a los segundos?

Podéis creer que el párrafo anterior no es más que un juego floral, una forma para enternecer a corazones ya tiernos o a mentes blandas. Y no; con Camba repudio la poesía como un mero aburrimiento metrosilábico. Lo que encierro en él es la verdadera causa del aborto hoy: la economía. El ahorro que supone para el estado y, también, para las familias. Anteponer el dinero a la persona: la lucha contra eso fue lo que hace ya muchos años me hizo marxista y también lo que, con el tiempo, me hizo dejar de serlo, precisamente por ver como los que se llaman izquierdistas no son más que una suerte de derecha liberal que antepone los beneficios de la gran economía capitalista a la Justicia Social.

El argumentario que defiende el aborto es abundante. Respira tolerancia, bondades varias, pero condena al que intenta contrastarlas, al que quiere romper el discurso único, obligatorio.

Seamos más listos, defendamos al hombre, pidamos más que la falsa libertad de matar, pidamos la verdadera libertad, que es vivir. El aborto es una solución animal. Oponerse a él no es retrógrado, no es vivir en la época de las cavernas, sino pedir que el espíritu valga más que la materia. Eso es lo verdaderamente progresista.


Con cariño,


Papá.



Juan V. OLTRA





lunes, 23 de marzo de 2009

Kosovo no es una excepción



Kosovo no es una excepción; Kosovo es el destino. Yugoslavia y los Balcanes no son una mera localización geográfica; son el futuro de España en particular y de Europa en general. Destino y futuro auspiciados y patrocinados por los Estados Unidos que, con una Europa fragilizada, inestable y dividida, refuerzan sus hegemonía mundial y consiguen, a través de la creación de un Estado independiente narco-musulmán en Kosovo, tributario de sus propios intereses en el corazón de Europa, una punta de lanza para amenazar a Rusia y a China y para echarle carnaza, carnaza europea, a los islamistas.

Estados Unidos se equivoca hogaño como se equivocó antaño cuando armó hasta los dientes a los talibanes y al mismísimo Osama Ben Laden contra los soviéticos en Afganistán primero, y después, contra el Gobierno comunista afgano. Estados Unidos se equivoca hoy en Kosovo como se equivocó ayer en Irak, creando una base islamista donde no la había. Porque, exactamente eso, es lo que Estados Unidos, con la cobarde complicidad de Europa, sin el placet de la ONU ni de su Consejo de Seguridad, y sin la autorización del Gobierno serbio, hizo el año pasado en Kosovo, en el mismísimo corazón de Europa, al darle patente de reconocimiento diplomático a la declaración unilateral de independencia de una provincia serbia que es, además, la cuna de Serbia, la Covadonga serbia.

Estados Unidos se equivoca porque cree que todo lo que fragiliza a Europa les beneficia a ellos, siendo así incapaces de preveer que los islamistas son un nuevo e implacable enemigo que carece de gobierno que los represente por lo que no se puede negociar con ellos tratado o alianza alguna. Sus bases no se hallan en un único estado y carecen de un sistema unificado de mando. Son una plaga y frente a ellos, Occidente, a pesar de su abrumadora superioridad militar, no volverá a conocer la paz ni la seguridad.

Viendo lo que ha sucedido con la independencia de Kosovo, a quien la cobarde Europa califica de excepción, aún sabiendo que toda excepción muta necesariamente en agravio comparativo hacia los que desean lo mismo que lo que se le ha concedido al sujeto de la excepción, ¿qué sucedería mañana si el Parlamento catalán o vasco, siguiendo la estela del Parlamento kosovar y contando como éste con el placet de los Estados Unidos, declararan unilateralmente la independencia? ¿Se retiraría, también el Ejército español de Cataluña o Vascongadas por no reconocer, evidentemente, esos estados?


Eduardo García Serrano

Editorial del programa “Sencillamente Radio”, 22 de marzo

miércoles, 18 de marzo de 2009

Crisis de identidad


En muchas diócesis se celebra alrededor de la fiesta de San José (19 de marzo) el Día del Seminario, con el objetivo ―en palabras de la nota de prensa de la Oficina de Información de la CEE― de «suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad, y en particular a las comunidades cristianas». En las Diócesis españolas se comenzó a celebrar esta Jornada en fechas distintas, pero pronto se fueron orientando hacia el día de San José. En ello influyó de modo decisivo el acuerdo que se adoptó en la Semana "Pro Seminario" que se celebró en Toledo organizada por la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos (1935). Allí se aprobó esta fecha como más conveniente apoyándose en el patronato de este Santo Patriarca sobre toda la Iglesia Universal y en que él fue el padre adoptivo del primer sacerdote Cristo Jesús, de cuyo sacerdocio único y eterno participan los sacerdotes de la Nueva Ley. Como este día ya no es fiesta civil en muchos lugares de España, desde hace un par de décadas la Jornada del Seminario se celebra el 19 de marzo y también en el domingo más próximo. Con todo, la Iglesia ha conservado para la festividad de San José el carácter del día de precepto.

Actualmente, hay en España 1.237 seminaristas. En los últimos años, en términos absolutos se ha producido un descenso, tendencia que con fluctuaciones parece imponerse como dominante al igual que la lógica disminución del número de sacerdotes, mermado por las defunciones, secularizaciones y ausencia de relevo. Si en muchas diócesis ya hay serias dificultades para cubrir la atención pastoral de las Parroquias existentes, de mantenerse las previsiones, en unos años será aún más difícil. Pero tal vez haya algo más dramático que la disminución del número.

Hace unos días se presentaba en Polonia el resultado de un estudio llevado a cabo entre cerca de 823 sacerdotes por Józef Baniak, profesor en la Universidad de Poznan e investigador especializado en sociología de la religión. Exponiendo sus conclusiones, declaró que más de la mitad de los sacerdotes interrogados sufría desde largo tiempo una crisis profunda en su identidad pastoral. No es necesario señalar aquí en qué terrenos (obvios, por otra parte) se manifiesta dicha crisis de identidad y cuáles son las reivindicaciones de los clérigos polacos. Este estudio ha sido hecho público después del anuncio de una baja del 36% de las entradas en los seminarios de Polonia desde el 2004 y ha provocado una reacción de negativa de medios eclesiásticos oficiales: «Todo lo que puedo decir, es que a menudo se recurre a generalidades en este estudio, y que es difícil de estar de acuerdo con las interpretaciones y las conclusiones presentadas», declaró Mons. Wojciech Polak, presidente del Consejo de las Vocaciones.

Sin embargo, con independencia de interpretaciones y porcentajes, hay que reconocer que detrás de la merma de vocaciones se encuentra una pérdida de la propia identidad sacerdotal. Pocos la han descrito en términos más fácilmente comprensibles que Rafael Gambra:
«Pero llegó el post-concilio y con él, el "nuevo cura". Ya todo terminó. El sabe más que veinte siglos de catolicidad. En su inmenso portafolios lleva un nuevo culto, casi una nueva religión, que aprendió de maestros holandeses. Y un inmenso desprecio por la fe de aquel lugar.

Ya no vestirá sotana, vestirá como cualquiera, y con torpe desenvoltura tratará de hablar y de reír como los demás. Con él viene "la Iglesia de los pobres", pero él será el primer párroco con coche ("instrumento de trabajo" para no estar nunca en el pueblo). Para reconocer en él al cura es preciso apelar a nociones abstractas, porque lo que se ve es la antítesis, su negación misma.

¡Qué afrenta a la fe, qué desprecio al pueblo fiel! Ya no hay unción ni respeto, ni devoción, ni fervor. Solo ruidos, innovación, petulancia e impiedad. Ya los niños no acuden al paso del sacerdote. ¿A qué fin? Todo cuanto ha existido debe ser cambiado por "preconciliar". Ya no suenan las campanas del Angelus, ni el pueblo se reúne en la Misa Mayor. Fiestas y procesiones han sido alteradas o suprimidas sin el menor respeto; incluso el santoral ha cambiado. El culto divino se ha extenuado hasta su extremo. Ya no existe el latín, ni el gregoriano de la liturgia católica; toda la polifonía clásica ha sido estirada. Salmos con ritmo protestante y ritmos irreverentes han ocupado su lugar. Y la estridencia, la improvisación constante, el mal gusto. Altavoces por todas partes con su resonancia metálica, altavoces de feria en el templo, hasta en los entierros. (Sordo debe ser su Dios, o no los quiere escuchar). El silencio, el recogimiento, la oración personal, no tienen ya cabida en el templo.

Y como substancia de toda esta siniestra algarabía, la prédica "social" ¡Que todos la escuchen callados, y que nadie se arrodille al comulgar...! Violencia a las almas, violencia a las conciencias y a la sensibilidad... todo en nombre de la libertad y del "hombre moderno"».
Ignoro lo que ocurrirá en los próximos años. Ni siquiera sé cuándo saldremos de esta crisis, aunque para ello volvemos los ojos a San José. ¿Quién enderezará ya todo esto, quién sembrara de nuevo la fe? Apresura el remedio, Señor, y danos paciencia y fortaleza mientras llega ese día.
Ángel David Martín Rubio.

http://desdemicampanario.blogspot.com/


viernes, 13 de marzo de 2009

El Padre Nuestro rezado por Dios




Hijo mío que estas en la Tierra, preocupado, confundido, desorientado, solitario, triste, angustiado... Yo conozco perfectamente tu nombre, y lo pronuncio bendiciéndolo porque te amo.


¡No!.. No estás solo, porque yo habito en ti; juntos construiremos este Reino, del que tú vas a ser mi heredero.


Deseo que siempre hagas mi voluntad, porque mi voluntad es que tú seas feliz.


Debes saber que cuentas siempre conmigo porque nunca te abandonaré y que tendrás el pan para hoy. No te preocupes. Solo te pido que siempre lo compartas con tu prójimo... con tus hermanos.


Debes saber que siempre perdono todas tus ofensas, antes incluso que las cometas, aun yo sabiendo que las harás, por lo que te pido que hagas tu lo mismo con los que a ti te ofenden.


Deseo que nunca caigas en la tentación, por lo que toma fuerte de mi mano y siempre aférrate a mí y yo te librare del mal.


Recuerda y nunca olvides que te amo desde el comienzo de tus días y te amaré hasta el fin de los mismos... ¡Yo te amaré siempre porque soy tu padre!


Que Mi Bendición quede contigo y que Mis Eternos Amor y Paz te cubran siempre, porque en el mundo no los podrás obtener como Yo solo los doy porque... ¡YO SOY EL AMOR Y LA PAZ!

miércoles, 11 de marzo de 2009

lunes, 9 de marzo de 2009

Pachi “placebo”


La política está compuesta de elección, decisión y acción, y la relación esencial entre ellas es un vínculo que se llama España. Ese vínculo hace treinta años que está roto en Vascongadas y ya ni siquiera yace como un sedimento bajo el vino nuevo de las jóvenes generaciones. Hoy asistimos en Vasconia a una reyerta indecorosa por el poder librada entre separatistas y los enfáticamente automotejados de constitucionalistas. Denominación cobarde, asumida con orgullo de mejor causa, por todo aquél que teme ser insultado, desde las cloacas del separatismo, con el adjetivo “españolista”. Porque como todos sabemos, en esta España tan agria, tan canija y tan paralítica, queda muy bien, da buen tono y es muy “constitulegal” ser nacionalista y o separatista, preferentemente gallego, catalán o vasco. Pero como a alguien se le ocurra declararse “españolista”, sólo podrá confiar en el odio consensuado por la alianza de socialistas, comunistas, separatistas y giliprogres


Están muy contentos, pues, los constitucionalistas porque con la suma de sus escaños –los escaños de los perdedores en las elecciones- tienen la posibilidad de echar del poder en Vascongadas al ganador de las elecciones: el PNV. Un partido fosilizado y retorcido en la corrupción clientelar que ha convertido Vasconia, con la complicidad de PSOE e IU, en una erricotaberna colosal, en una guarida de bandidos y de rufianes par los que España es sólo una mercadería de borroso recuerdo aunque sea ella, España, la que paga la cuenta y pone los muertos.


Están muy contentos los constitucionalistas porque con la suma de los escaños de los perdedores creen que le han ganado la batalla electoral al padre fundador del separatismo, al PNV. Y con la aritmética parlamentaria operando en la calculadora, probablemente sea así. Pero el separatismo no ha sido, de ninguna manera, derrotado en las urnas. Que nadie se engañe: El tal Pachi López no será más que un lehendakari placebo para el separatismo, así que pase que en unas semanas le bailen el aurresku en el Parlamento vasco. Un placebo circunstancial y políticamente esquizofrénico, pues si el PSOE mantiene su alianza de gobierno en Cataluña con los separatistas de Esquerra Republicana, ¿por qué y para qué romperla en Vascongadas?


La ecuación de poder -tras el resultado electoral vasco- es, sencillamente, aterradora. O gobierna el PNV –un partido que sí cree en España, pues para odiarla tanto hay que creer en ella ya que nadie odia lo que no existe ni se afana en destruir lo que es irreal-, o gobierna Pachi “placebo”, tontiloco unamuniano del PSOE –partido para el que España es algo discutido y discutible-. Queda el PP, cuya fuerza táctica y estratégica reside en estos momentos, precisamente, en su debilidad. Es el PP el que tiene la llave en la mano, curiosamente la misma llave que Carod Rovira le enseñaba, literalmente, muy chulo él, a Pascual Maragall para recordarle al presidente de la Generalidad quién mandaba de verdad en Cataluña en la primera legislatura social-separatista. Esperemos que el PP utilice esa llave para abrir los arcanos de España en Vasconia porque, el tal Pachi López, que nadie se engañe, es un placebo, sólo un placebo del separatismo vasco.


Editorial del programa "Sencillamente Radio" (Radio Intercontinental)


Eduardo García Serrano. 8 de marzo.


domingo, 8 de marzo de 2009

¿Hasta cuándo la estatua del golpista Largo Caballero en Madrid?



Podremos equivocarnos en muchas ocasiones, podremos hacer diagnósticos erróneos y análisis incompletos, pero lo que este diario no hará nunca es guardar silencio ante una injusticia. Ni por miedo a los políticos, que ya difícilmente nos merecen respeto, ni por miedo a lo políticamente correcto, virus terrible que aniquila la conciencia ciudadana, convirtiendo al hombre de hoy en un pelele al servicio del marxismo o el liberalismo.


Diario YA comienza una campaña para exigir que se retire inmediatamente del Paseo de la Castellana de Madrid la estatua de Francisco Largo Caballero, uno de los individuos más siniestros de la Historia de España. El conocido como "Lenin español" fue un hombre cruel y despiadado con sus adversarios políticos, que nunca perdió la oportunidad de despreciar en público la democracia y los sistemas representativos, porque su objetivo claro fue siempre la consecución de la dictadura del proletariado. Y si podía ser al servicio de la "madre Rusia", mejor que mejor.


En casi todos sus discursos, recogidos en innumerables libros, se aprecia sin dificultad su deseo de que explotase en España una guerra fratricida en la que, como tampoco ocultó, lo que había que hacer era exterminar a la mitad de los españoles, aquellos que no comulgaban con sus postulados. Por tanto, ni fue nunca un demócrata, ni hizo nunca nada por la paz en España, ni produjo ningún bien al conjunto del país, más bien todo lo contrario. Por eso, resulta especialmente denigrante y vergonzoso que haya una estatua dedicada a este personaje funesto en el centro de Madrid.


De la misma manera que el actual Gobierno socialista retiró en su día la estatua de Franco que había en la Plaza de San Juan de la Cruz (de forma ilegal, como acaba de subrayar el TSJM en una sentencia), por la misma razón está obligado a retirar la del dirigente republicano, quien, sin duda, hubiera sido una copia corregida y aumentada de Ceaucescu de haber triunfado sus ideas en el enfrentamiento bélico del ´36. Todos los epítetos que esta izquierda analfabeta y traidora dedica habitualmente al Caudillo sirven para hacer una radiografía perfecta de Largo Caballero.


Por eso, aunque sabemos que ningún partido presente en el Parlamento nos acompañará en esta iniciativa (es muy duro ser fiel a la verdad, y en cambio muy rentable guardar silencio), exigimos al Ejecutivo que quite de inmediato la estatua de Largo Caballero, que es una grave ofensa a los españoles, en cuanto supone una exaltación de la violencia como forma de conseguir el poder, y por tanto, un ataque frontal al sentido último de la democracia. Si Zapatero es de verdad lo que dice ser, esperamos que actúe en consecuencia.

Domingo, 8 de marzo de 2009.




domingo, 1 de marzo de 2009

La maza de España



España apesta a eunuco. Por eso no hay nada a nuestro alrededor que podamos mirar con orgullo, con felicidad o con satisfacción. España apesta a eunuco tolerante y dialogante; a eunucos dispuestos a parlamentar con los separatistas sobre la existencia misma de España olvidando que la razón de España concluye el debate, no lo propicia; a eunucos que, aceptando el patrón político del separatismo, rechazan nuestro derecho a condenarlos y a combatirlos con el voto y con la maza -pues si gracias a ala democracia que nos hemos dado no podemos impedir que los separatistas intenten romper España, sí podemos evitar que lo consigan.

El valor es algo que todos los hombres creen poseer, aunque muy pocos lo tienen de veras. Emilio Gutiérrez es un hombre sencillo al que no le sobra nada, excepto coraje, e incluso eso tiene que ganárselo igual que suda en la fábrica para ganarse el pan. A Emilio Gutiérrez, los batasunos, le volaron su casa en Lazcano y añadieron a la ruina mofa, befa y escarnio riéndose a coro, descojonándose en orfeón de Emilio y de su ruina. No se fue Emilio con las manos pintaditas de blanco a la plaza mayor de Lazcano a cantar esa mariconadita, tan del gusto del demócrata tolerante y dialogante, que dice: “ETA, escucha, aquí tienes mi nuca”. Sin más armas que su orgullo y su legítima furia, y más sólo y abandonado que España en el discurso de Fernando Sabater, empuñó una maza y entró en la sede de Etasuna en Lazcano como un almogávar en Bizancio.

En Emilio Gutiérrez y en su maza vi el amanecer de la esperanza. Tal vez en él, y en su justa furia, encontremos un propósito para construir lealtades que no se nos rompan entre las palabras tibias de los políticos al uso, que son la muestra evidente de nuestra decadencia por aceptar un poder sin dignidad que ni lucha ni combate contra el separatismo, sino que pacta con él. Viendo la maza de Emilio Gutiérrez golpear con furia y con orgullo la cloaca de Etasuna en Lazcano supe, sin dudas ni vacilaciones, que las cosas que importan saldrán bien si tenemos el coraje de arder bajo el sol.

Sé que hay gente que alberga dudas legítimas sobre los que ha hecho Emilio Gutiérrez, abandonado por el Estado y por sus conciudadanos, abandonado por la democracia. Hegel, el gran filósofo alemán dice que “el Estado es el núcleo sobre el que se articula la plena emancipación humana”. El Estado es la realidad efectiva de la libertad concreta. Si el Estado nos abandona, sólo nos queda el derecho natural para defendernos. Y Carl Schmitt, otro gran teórico del Estado, dice que “la democracia se basa en la identidad de gobernantes y gobernados; si los gobernantes (que lo son a través de nuestros votos) traicionan la voluntad de los gobernados, no hay democracia. Si no tenemos Estado y no tenemos democracia, sólo nos queda el derecho natural.


Eduardo García Serrano. 1 de marzo.
Editorial leído en el programa de radio “Sencillamente radio” de Radio Intercontinental.