jueves, 4 de marzo de 2010

DISCURSO DE PROCLAMACION DE FALANGE ESPAÑOLA DE LAS J.0.N.S


(Discurso pronunciado en el Teatro Calderón de Valladolid, el día 4 de marzo de 1934)

Aquí no puede haber aplausos ni vivas para Fulano ni para Mengano. Aquí nadie es nadie, sino una pieza, un soldado en esta obra, que es la obra nuestra y de España.

Puedo asegurar al que me dé otro viva que no se lo agradezco nada. Nosotros no sólo no hemos venido a que nos aplaudan, sino que casi os diría que no hemos venido a enseñaros. Hemos venido a aprender.

Tenemos mucho que aprender de esta tierra y de este cielo de Castilla los que vivimos a menudo apartado de ellos. Esta tierra de Castilla, que es la tierra sin galas ni pormenores; la tierra absoluta, la tierra que no es el color local, ni el río, ni el lindero, ni el altozano. La tierra que no es, ni mucho menos, el agregado de unas cuantas fincas, ni el soporte de unos intereses agrarios para regateados en asambleas, sino que es la tierra; la tierra como depositaria de valores eternos, la austeridad en la conducta, el sentido religioso en la vida, el habla y el silencio, la solidaridad entre los antepasados y los descendientes.

Y sobre esta tierra absoluta, el cielo absoluto.

El cielo tan azul, tan sin celajes, tan sin reflejos, verdosos de frondas terrenas, que se dijera que es casi blanco de puro azul. Y así Castilla, con la tierra absoluta y el cielo absoluto mirándose, no ha sabido nunca ser una comarca; ha tenido que aspirar, siempre, a ser Imperio. Castilla no ha podido entender lo local nunca; Castilla sólo ha podido entender lo universal, y por eso Castilla se niega a sí misma, no se fija en dónde concluye, tal vez porque no concluye, ni a lo ancho ni a lo alto. Así Castilla, esa tierra esmaltada de nombres maravillosos –Tordesillas, Medina del Campo, Madrigal de las Altas Torres–, esta tierra de Chancillería, de ferias y castillos, es decir, de Justicia, Milicia y Comercio, nos hace entender cómo fue aquella España que no tenemos ya, y nos aprieta el corazón con la nostalgia de su ausencia.

Porque si nosotros nos hemos lanzado por los campos y por las ciudades de España con mucho trabajo y con algún peligro, que esto no importa, a predicar esta buena nueva, es porque, como os han dicho ya todos los camaradas que hablaron antes que yo, estamos sin España. Tenemos a España partida en tres clases de secesiones: los separatismos locales, la lucha entre los partidos y la división entre las clases.

El separatismo local es signo de decadencia, que surge cabalmente cuando se olvida que una Patria no es aquello inmediato, físico, que podemos percibir hasta en el estado más primitivo de espontaneidad. Que una Patria no es el sabor del agua de esta fuente, no es el color de la tierra de estos sotos: que una Patria es una misión en la historia, una misión en lo universal. La vida de todos los pueblos es una lucha trágica entre lo espontáneo y lo histórico. Los pueblos en estado primitivo saben percibir casi vegetalmente las características de la tierra. Los pueblos, cuando superan este estado primitivo, saben ya que lo que los configura no son las características terrenas, sino la misión que en lo universal los diferencia de los demás pueblos. Cuando se produce la época de decadencia de ese sentido de la misión universal, empiezan a florecer otra vez los separatismos, empieza otra vez la gente a volverse a su suelo, a su tierra, a su música, a su habla, y otra vez se pone en peligro esta gloriosa integridad, que fue la España de los grandes tiempos.

Pero, además, estamos divididos en partidos políticos. Los partidos están llenos de inmundicias; pero por encima y por debajo de esas inmundicias hay una honda explicación de los partidos políticos, que es la que debiera bastar para hacerlos odiosos.

Los partidos políticos nacen el día en que se pierde el sentido de que existe sobre los hombres una verdad, bajo cuyo signo los pueblos y los hombres cumplen su misión en la vida. Estos pueblos y estos hombres, antes de nacer los partidos políticos, sabían que sobre su cabeza estaba la eterna verdad, y en antítesis con la eterna verdad la absoluta mentira. Pero llega un momento en que se les dice a los hombres que ni la mentira ni la verdad son categorías absolutas, que todo puede discutirse, que todo puede resolverse por los votos, y entonces se puede decidir a votos si la Patria debe seguir unida o debe suicidarse, y hasta si existe o no existe Dios. Los hombres se dividen en bandos, hacen propaganda, se insultan, se agitan y, al fin, un domingo colocan una caja de cristal sobre una mesa y empiezan a echar pedacitos de papel en los cuales se dice si Dios existe o no existe y si la Patria se debe o no se debe suicidar.

Y así se produce eso que culmina en el Congreso de los Diputados.

Yo he venido aquí, entre otras razones, para respirar este ambiente puro, pues tengo en mis pulmones demasiados miasmas del Congreso de los Diputados. ¡Si vierais vosotros, en esta época de tantas inquietudes, de tantas angustias: si vosotros, los que vivís en el campo, los que labráis el campo, vierais lo que es aquello! Si vierais, en aquellos pasillos, los corros formados por lo más conocido y viejo haciendo chistes! ¡Si vierais que el otro día, cuando se discutía si un trozo de España se desmembraba, todo eran discursos de retórica leguleya sobre si el artículo tantos o el artículo cuantos de la Constitución, sobre si el tanto o el cuanto por ciento del plebiscito autorizaba el corte! ¡Y si hubierais visto que cuando un vasco, muy español y muy vasco, enumeraba las glorias españolas de su tierra, hubo un sujeto, sentado en los bancos que respaldaban al Gobierno del señor Lerroux, que se permitió tomar la cosa a broma y agregar irónicamente el nombre de Uzcudum a los nombres de Loyola y Elcano!

Y por si nos faltara algo, ese siglo que nos legó el liberalismo, y con él los partidos del Parlamento, nos dejó también esta herencia de la lucha de clases. Porque el liberalismo económico dijo que todos los hombres estaban en condiciones de trabajar como quisieran: se había terminado la esclavitud; ya, a los obreros no se los manejaba a palos; pero como los obreros no tenían para comer sino lo que se les diera, como los obreros estaban desasistidos, inermes frente al poder del capitalismo, era el capitalismo el que señalaba las condiciones, y los obreros tenían que aceptar estas condiciones o resignarse a morir de hambre. Así se vio cómo el liberalismo, mientras escribía maravillosas declaraciones de derechos en un papel que apenas leía nadie, entre otras causas porque al pueblo ni siquiera se le enseñaba a leer; mientras el liberalismo escribía esas declaraciones, nos hizo asistir al espectáculo más inhumano que se haya presenciado nunca: en las mejores ciudades de Europa, en las capitales de Estados con instituciones liberales más finas, se hacinaban seres humanos, hermanos nuestros, en casas informes, negras, rojas, horripilantes, aprisionados entre la miseria y la tuberculosis y la anemia de los niños hambrientos, y recibiendo de cuando en cuando el sarcasmo de que se les dijera como eran libres y, además, soberanos.

Claro está que los obreros tuvieron que revolverse un día contra esa burla, y tuvo que estallar la lucha de clases. La lucha de clases tuvo un móvil justo, y el socialismo tuvo, al principio, una razón justa, y nosotros no tenemos para qué negar esto. Lo que pasa es que el socialismo, en vez de seguir su primera ruta de aspiración a la justicia social entre los hombres, se ha convertido en una pura doctrina de escalofriante frialdad y no piensa, ni poco ni mucho, en la liberación de los obreros. Por ahí andan los obreros orgullosos de sí mismos, diciendo que son Marxistas. A Carlos Marx le han dedicado muchas calles en muchos pueblos de España, pero Carlos Marx era un judío alemán que desde su gabinete observaba con impasibilidad terrible los más dramáticos acontecimientos de su época. Era un judío alemán que, frente a las factorías inglesas de Mánchester, y mientras formulaba leyes implacables sobre la acumulación del capital; mientras formulaba leyes implacables sobre la producción y los intereses de los patronos y de los obreros, escribía cartas a su amigo Federico Engels diciéndole que los obreros eran una plebe y una canalla, de la que no había que ocuparse sino en cuanto sirviera para la comprobación de sus doctrinas.

El socialismo dejó de ser un movimiento de redención de los hombres y pasó a ser, como os digo, una doctrina implacable, y el socialismo, en vez de querer restablecer una justicia, quiso llegar en la injusticia, como represalia, a donde había llegado la injusticia burguesa en su organización. Pero, además, estableció que la lucha de clases no cesaría nunca, y, además, afirmó que la Historia ha de interpretarse materialistamente; es decir, que para explicar la Historia no cuentan sino los fenómenos económicos. Así, cuando el marxismo culmina en una organización como la rusa, se les dice a los niños, desde las escuelas, que la Religión es un opio del pueblo; que la Patria es una palabra inventada para oprimir, y que hasta el pudor y el amor de los padres a los hijos son prejuicios burgueses que hay que desterrar a todo trance.

El socialismo ha llegado a ser eso. ¿Creéis que si los obreros lo supieran sentirían simpatías por una cosa como ésa, tremenda, escalofriante, inhumana, que concibió en su cabeza aquel judío que se llamaba Carlos Marx?

Cuando el mundo estaba así, cuando España estaba así, salimos a la vida de España los que tenemos alrededor de treinta años. Pudo atraernos el aceptar aquel sistema y empujarnos a los corrillos del Congreso, o bien el lanzamos a excesos que agravaran y envenenaran más todavía a las masas proletarias en su lucha de clases. Eso era muy fácil, y a primera vista tenía sus ventajas. Cualquiera de nosotros que se hubiera alistado en el partido republicano conservador, en el partido radical, en el liberal demócrata o en Acción Popular, sería fácilmente ministro, porque como tenemos crisis cada quince días, y siempre salen ministros nuevos, hay que preguntarse si es que queda alguien en España que no haya sido ministro todavía.

Pero para nosotros era eso muy poco. Hemos preferido salirnos de ese camino cómodo e irnos, como nos ha dicho nuestro camarada Ledesma, por el camino de la revolución, por el camino de otra revolución, por el camino de la verdadera revolución. Porque todas las revoluciones han sido incompletas hasta ahora, en cuanto ninguna sirvió, juntas, a la idea nacional de la Patria y a la idea de la justicia social. Nosotros integramos estas dos cosas: la Patria y la justicia social, y resueltamente, categóricamente, sobre esos dos principios inconmovibles queremos hacer nuestra revolución.

Nos dicen que somos imitadores. Onésimo Redondo ya ha contestado a eso. Nos dicen que somos imitadores porque este movimiento nuestro, este movimiento de vuelta hacia las entrañas genuinas de España, es un movimiento que se ha producido antes en otros sitios. Italia, Alemania, se han vuelto hacia sí mismas en una actitud de desesperación para los mitos con que trataron de esterilizarlas; pero porque Italia y Alemania. se hayan vuelto hacia sí mismas y se hayan encontrado enteramente a sí mismas, ¿diremos que las imita España al buscarse a sí propia? Estos países dieron la vuelta sobre su propia autenticidad, y al hacerlo nosotros, también la autenticidad que encontraremos será la nuestra, no será la de Alemania ni la de Italia, y, por tanto, al reproducir lo hecho por los italianos o los alemanes seremos más españoles que lo hemos sido nunca.

Al camarada Onésimo Redondo yo le diría: No te preocupes mucho porque nos digan que imitamos. Si lográsemos desvanecer esa especie, ya nos inventarían otras. La fuente de la insidia es inagotable. Dejemos que nos digan que imitamos a los fascistas. Después de todo, en el fascismo como en los movimientos de todas las épocas, hay por debajo de las características locales, unas constantes, que son patrimonio de todo espíritu humano y que en todas partes son las mismas. Así fue, por ejemplo, el Renacimiento; así fue, si queréis, el endecasílabo; nos trajeron el endecasílabo de Italia, pero poco después de que nos trajeran de Italia el endecasílabo cantaban los campos de España, en endecasílabo castellano, Garcilaso y fray Luis, y ensalzaba Femando de Herrera al Señor de la llanura del mar, que dio a España la victoria de Lepanto.

También dicen que somos reaccionarios. Unos nos lo dicen de mala fe, para que los obreros huyan de nosotros y no nos escuchen. Los obreros, a pesar de ello, nos escucharán, y cuando nos escuchen ya no creerán a quienes se lo dijeron, porque precisamente cuando se quiere restaurar, como nosotros, la idea de la integridad indestructible de destino, es cuando ya no se puede ser reaccionario. Se es reaccionario, alternativamente, cuando se vive en régimen de pugna; cuando una clase acaba de vencer a otra, y la clase vencida aspira a tomar la represalia; pero nosotros no entramos en este juego de represalias de clase contra clase o de partido contra partido. Nosotros colocamos una norma de todos nuestros hechos por encima de los intereses de los partidos y de las clases. Nosotros colocamos esa norma, y ahí está lo más profundo de nuestro movimiento, en la idea de una total integridad de destino que se llama la Patria. Con este concepto de la Patria, servida por el instrumento de un Estado fuerte, no dócil a una clase ni a un partido, el interés que triunfa es el de la integración de todos en aquella unidad, no el momentáneo interés de los vencedores. Esto lo sabrán los obreros, y entonces verán que la única solución posible es la nuestra.

Pero otros nos suponen reaccionarios porque tienen la vaga esperanza de que mientras ellos murmuran en los casinos y echan de menos privilegios que en parte se les han venido abajo, nosotros vamos a ser los guardias de Asalto de la reacción y vamos a sacarles las castañas del fuego, y vamos a ocuparnos en poner sobre sus sillones a quienes cómodamente nos contemplan. Si eso fuéramos a hacer nosotros, mereceríamos que nos maldijeran los cinco muertos a quienes hemos hecho caer por causa más alta...

Por último, nos dicen que no tenemos programa. ¿Vosotros conocéis alguna cosa seria y profunda que se haya hecho alguna vez con un programa? ¿Cuándo habéis visto vosotros que esas cosas decisivas, que esas cosas eternas, como son el amor, y la vida, y la muerte, se hayan hecho con arreglo a un programa? Lo que hay que tener es un sentido total de lo que se quiere; un sentido total de la Patria, de la vida, de la Historia, y ese sentido total, claro en el alma, nos va diciendo en cada coyuntura qué es lo que debemos hacer y lo que debemos preferir. En las mejores épocas no ha habido tantos círculos de estudios, ni tantas estadísticas, ni censos electorales, ni programas. Además, que si tuviéramos programa concreto, seríamos un partido más y nos pareceríamos a nuestras propias caricaturas. Todos saben que mienten cuando dicen de nosotros que somos una copia del fascismo italiano, que no somos católicos y que no somos españoles; pero los mismos que lo dicen se apresuran a ir organizando con la mano izquierda una especie de simulacro de nuestro movimiento. Así, harán un desfile en El Escorial si nosotros lo hacemos en Valladolid. Así, si nosotros hablamos de la España eterna, de la España imperial, ellos también dirán que echan de menos la España grande y el Estado corporativo. Esos movimientos pueden parecerse al nuestro tanto como pueda parecerse un plato de fiambre al plato caliente de la víspera. Porque lo que caracteriza este deseo nuestro, esta empresa nuestra, es la temperatura, es el espíritu. ¿Qué nos importa el Estado corporativo; qué nos importa que se suprima el Parlamento, si esto es para seguir produciendo con otros órganos la misma juventud cauta, pálida, escurridiza y sonriente, incapaz de encenderse por el entusiasmo de la Patria y ni siquiera, digan lo que digan, por el de la Religión?

Mucho cuidado con eso del Estado corporativo; mucho cuidado con todas esas cosas frías que os dirán muchos procurando que nos convirtamos en un partido más. Ya nos ha denunciado ese peligro Onésimo Redondo. Nosotros no satisfacemos nuestras aspiraciones configurando de otra manera el Estado. Lo que queremos es devolver a España un optimismo, una fe en sí mismo, una línea clara y enérgica de vida común. Por eso nuestra agrupación no es un partido: es una milicia; por eso nosotros no estamos aquí para ser diputados, subsecretarios o ministros, sino para cumplir, cada cual en su puesto, la misión que se le ordene, y lo mismo que nosotros cinco estamos ahora detrás de esta mesa, puede llegar un día en que el más humilde de los militantes sea el llamado a mandarnos y nosotros a obedecer. Nosotros no aspiramos a nada. No aspiramos si no es, acaso, a ser los primeros en el peligro. Lo que queremos es que España, otra vez, se vuelva a sí misma y, con honor, justicia social, juventud y entusiasmo patrio, diga lo que esta misma ciudad de Valladolid decía en una carta al emperador Carlos V en 1516:

"Vuestra alteza debe venir a tomar en la una mano aquel yugo que el católico rey vuestro abuelo os dejó, con el cual tantos bravos y soberbios se domaron, y en la otra, las flechas de aquella reina sin par, vuestra abuela doña Isabel, con que puso a los moros tan lejos."

Pues aquí tenéis, en esta misma ciudad de Valladolid, que así lo pedía, el yugo y las flechas: el yugo de la labor y las flechas del poderío. Así, nosotros, bajo el signo del yugo y de las flechas, venimos a decir aquí mismo, en Valladolid:

¡Castilla, otra vez por España!"

miércoles, 3 de marzo de 2010

El estalinista



Siento lástima por el decaído cómico. De estar en el poder, sentiría pavor. Por decente coherencia no he visto jamás una película con su nombre en el reparto. La verdad es que no veo cine español por respeto a la cultura. Pero sí he leído algunas de sus manifestaciones en la prensa escrita. Curioso el mimo que le dispensan los periodistas. Con un cómico defensor de Hitler no serían tan simpáticos. Le dicen cariñosamente «Willy», su mote familiar. Forma parte de la perversión del lenguaje. Ignoro a qué se dedica profesionalmente en estos momentos y si tiene o no a la vista dinero de algún productor subvencionado por la Sinde. Me importa un bledo. Sus últimas apariciones han sido para hacerse fotos en compañía –impactante contradicción–, con la saharaui Aminatu durante su huelga de hambre. Ahí estaba con la Bardem y otros estalinistas ávidos de placa. El «Wyoming» también, lucerito de la arruinada, mendicante y estalinista «La Sexta», que sólo se ve cuando hay un balón de por medio.
El tal «Willy», cursilada copiada de la antigua Derecha por cuanto se llama Guillermo, se ha despachado a gusto con un muerto. Con un disidente del sistema asesino de Cuba. Con un huelguista de hambre que se mantuvo firme hasta el final para denunciar la tiranía comunista de los Castro. Con un preso político que agonizaba en las mazmorras medievales cubanas sin actores oportunistas a su alrededor, sin fotografías de reporteros, sin primeras planas, sin titulares de prensa y sin ayudas, solidaridades ni consuelos. En una mazmorra, no en un aeropuerto internacional como Aminatu, cuidada hasta el extremo, sabedora de que un Estado de Derecho lleva hasta extremos inauditos su flexibilidad para que no se le muera nadie durante una huelga de hambre. Hasta el gran asesino, De Juana Chaos, dispuso de mimos y favores. Como Aminatu, que le ha tomado el gusto a España y la tenemos por aquí con frecuencia, muy recuperadita por cierto.
Aminatu, heroína de la libertad y la resistencia, según el cómico Guillermo. Zapata, según el mismo farsante, «un delincuente común». Hay que tener el páncreas de vidrio para insultar a un héroe que regala su vida por la libertad de su pueblo. Pero es de izquierdas, comunista y estalinista, y se le trata como a un simple travieso. Sus mensajes, emitidos durante una rueda de prensa a favor de la huelguista de hambre que no murió, y en compañía de los inevitables «Wyoming» y Pilar Bardem son para vomitar. Lo que no nos cuentan los periódicos es la reacción de tan ilustres acompañantes ante las palabras del subvencionado estalinista. «Los presuntos disidentes encarcelados en Cuba son terroristas»; «Orlando Zapata no era más que un delincuente común»; «esos presuntos disidentes encarcelados son gente que ha cometido actos terroristas contra el Gobierno cubano, actos de traición a la Patria y un montón de delitos»; «este señor, al que se llama disidente, no era más que un delincuente común que ha sido forzado y manipulado por otras personas». Y más tarde, la arrebatadora bondad: «Lamento absolutamente la muerte de cualquier ser humano».
Por fortuna, este individuo se dedica, según tengo entendido, al cine y al teatro. Por ese lado, podemos estar tranquilos. Vivimos en el año 2010, siglo Veintiuno. Pero de estar en 1934, y con la Checa de Bellas Artes a punto de caramelo, temblaríamos. Todos seríamos delincuentes comunes y estaríamos mejor muertos. Criatura.



Alfonso USSÍA
http://www.larazon.es/

lunes, 1 de marzo de 2010

“Dicen por aquí que te han matado”; Editorial programa 35


El 10 de febrero de 1943 se libró en Europa una de las batallas más brutales de la historia. La batalla de Krasny-Bor, en los arrabales de Leningrado. Una batalla en la que se decidía a un tiempo la suerte del eje y la de los aliados, y en el que la protagonista indiscutible fue la División Española de Voluntarios o - en palabras que hicieron fortuna, de Dionisio Ridruejo - La División Azul, por el color de sus camisas y de sus corazones.

Un ataque soviético con todo tipo de artillería, primero y con el avance de tropas, después, que dejó tras de sí 1000 muertos, 200 prisioneros y 1500 heridos españoles, que sin embargo sujetaron la posición e impidieron, una vez más, el avance del Ejército Rojo.

¿Qué hacían allí aquellos protagonistas involuntarios del devenir de Europa? Sencillo, luchaban en su propio conflicto, del que sabían muy bien sus causas y sus razones, dentro de otro conflicto mayor al que la mayoría eran ajenos.

Luchaban contra el comunismo soviético, por la Civilización Occidental y por devolver la moneda que empezó, muchos años antes en nuestro propio suelo, antes del inicio de nuestra guerra de liberación. Lucharon, como dijera el Capitán Palacios, “por una civilización que no se resigna a perecer”.

Sánchez Drago lo reflejó diciendo “querían liberar el territorio de la Sata Rusia. Querían parar los pies malolientes y mojar la oreja sorda del comunismo. (...) Fue la última vez que España entró con decoro en Europa”.

La historia de la División Azul ha generado algunas páginas – muchas menos de las que hubiera merecido de no haberse querido menguar su importancia, su heroísmo y su gallardía – a lo largo de los años, y ha recobrado especial interés en los últimos cinco, con autores y especialistas que han escudriñado la mayoría de los aspectos que en ella se dieron.

Nosotros nos queremos quedar hoy, en este homenaje que este programa rinde al heroísmo, en algunos de los aspectos más humanos, más próximos a la piel y la respiración de los divisionarios. A entender bien quiénes y cómo eran. Por qué estaban allí y por qué muchos prefirieron morir allí, incluso cuando se ordenó la repatriación.

Nos quedaremos, como hilo conductor, con una frase pronunciada por el padre de un divisionario a su hijo en el frente: “dicen por aquí que te han matado”.

Nunca siete palabras encerraron tanto. Encerraban la angustia de un padre por la posibilidad de haber perdido un hijo en combate. Encerraban la angustia de un hijo, ante el sólo imaginar el dolor de los padres en la ignorancia. Encerraban la esperanza, la confianza en que, en todo caso, no fueran ciertas... o no se habrían escrito nunca. Y encerraban la convicción de estar haciendo lo que había que hacer; ni un reproche, ni una duda, ni una sombra de desconfianza ante la posibilidad de haberse inmolado en defensa de España y de su civilización ante “el comunismo totalitario, ateo y materialista”.

Esa fue nuestra División. Entre sus hombres estaban sin duda Viriatos, Indíbiles, Mandonios, Pelayos, Rodrigos, Alfonsos y los Alcaldes de Móstoles... Entre sus gestas, Cádiz, Numancia, Sagunto, Zaragoza, San Marcial... Entre sus gestos heroicos el “disparad sobre nosotros. El enemigo está dentro”. Entre sus causas, el Cuartel de la Montaña, el Santuario de Santa María de la Cabeza y el 2 de mayo madrileño. Entre sus fuerzas, los Almogávares y los Tercios de Flandes...

Porque en la sangre española - la que corría por las venas de aquellos valientes y se derramaba por la estepa a raudales - estaban impresas todas esas gestas, todas esas sangres, todo ese heroísmo que hace de un pueblo, ese soldado bajito, indisciplinado y valiente ante el que el mundo se asombra y se cuadra, porque está ante un español.

Hoy, quienes quisiéramos para nosotros la mitad de valor y de sangre de los que corrían y aún corren por sus venas, les rendimos homenaje con este programa. Un homenaje que, en palabras recientes del Teniente General Agustín Muñoz Grandes, hijo del primer jefe de la División, no pertenece ya a partido u organización alguna, sino a todo un pueblo heroico en defensa de su libertad - añadimos nosotros -.
---OOooOO---
Extraído del extraordinario blog ( que desde aquí recomendamos su lectura ) de Martín Ynestrillas.

domingo, 28 de febrero de 2010

Carta abierta a Monseñor Martínez Camino


Quizás el mensaje que más me ha impactado y calado en los últimos años, fue aquella famosa frase de Juan Pablo II “ no tengáis miedo”; pues bien sin miedo y desde el máximo respeto, he de decir que estoy absolutamente en desacuerdo con lo manifestado por Martinez Camino y espero, deseo y confió no sea más que un nuevo pronunciamiento personal, por cierto muy desafortunado, a los que ya nos tiene acostumbrados, como fueron aquellos sobre el preservativo y la del que no es lo mismo dejar morir que matar, con ocasión de la Ley de Ana Pastor en relación a la FIVE.

Ayer publicaba una carta abierta a D. Juan Carlos I , que en realidad era una carta dirigida al Jefe del Estado y a la Jerarquía Católica en la que llamaba la atención sobre lo importante de una actuación coherente y clara de la Jerarquía ante la posible firma del Rey de la Ley del aborto. Pedía en mi carta que no hubiera tibiezas ni ambigüedades, que con independencia de quien y el color de su sangre al que fuera colaborador necesario, aun con obligación y riesgo de su cargo, se le exigiera o al menos se le recomendara, dar testimonio y si no lo hiciera como pecador publico cayera sobre el todo el peso del Código Canónico. Pedía en definitiva que no se diera cobertura moral, ni carta de naturaleza a la inicua actuación del Jefe del Estado si este llegara a firmar la ley del aborto.

Monseñor, según entiendo, es criterio unánime de la Doctrina y del Magisterio que el católico no debe disociar su vida pública de la privada, que no podemos actuar de forma distinta en un ámbito que en el otro, que tenemos la obligación, si la obligación, de dar testimonio público de nuestra fidelidad a la Ley de Dios, que cuanto más público y representativo sea nuestro cargo o posición social más obligados estamos.

No entiendo cómo es posible que un miembro de la Jerarquía pueda asegurar públicamente que la actuación del Rey “ Es un acto distinto, con una consideración moral distinta a la de los parlamentarios que dan el sí o no a la ley”, imagino que querría decir que es peor la actitud, mucho más condenable, la actitud de quien con una responsabilidad pública como es la del Jefe del Estado renuncie voluntariamente a dar testimonio y recuse firmar la Ley del aborto, imagino que quería decir que es injustificable que teniendo en sus manos la posibilidad de no darle rango de ley a una norma que avala el crimen más abominable, renuncie a ello, aunque sea solo a efectos meramente testimoniales.

El Rey ,como otros coetáneos suyos lo han hecho, se puede negar a firmar la Ley, pase lo que pase, cualquiera que fueran las consecuencia, eso es lo que Dios demanda. Se pudo negar a firmar la anterior y nunca lo hizo, ahora se le debe exigir que no firme y manifieste públicamente su arrepentimiento de haberlo hecho en el 85, ese será el Rey que respetemos los católicos, ese será el Rey que lo españoles católicos admiraremos, ese será el Rey que junto con Balduino y el Gran Duque de Luxemburgo pasaran a la historia como los Reyes católicos del siglo XX y XXI, serán el ejemplo a seguir, es más serán la razón de ser de la existencia de una monarquía.

Su pronunciamiento de ayer ridiculiza la actitud de muchos santos como S. Tomas Moro, que por mucho menos murió mártir, o la de tantos y tantos mártires, entre ellos muchos Obispos como usted, que por no renunciar a su Credo perdieron la vida sufriendo terribles martirios.

Me han enseñado desde pequeño que la máxima aspiración del católico es la búsqueda de la santidad y que en este camino, con la ayuda y confianza en Dios, nada debe ser un obstáculo, porque a nada se ha de temer, que la vida y mucho menos un cargo merece la pena ser vivido si no es al servicio de Dios, que el perder crédito personal y profesional ,que el ser insultado y perseguido es una bienaventuranza. Hoy de su mano descubro que esta enseñanza no afecta a los de sangre azul , aunque su colaboración fuera imprescindible para consumar un ilícito moral.

Siento tener que escribir esta carta, siento tener que ser yo, representante de un partido social cristiano, un partido de inspiración católica, el que tenga que denunciar públicamente este gravísimo error, pero es mi obligación hacerlo, “no tengo miedo”, me encomiendo a Juan Pablo II y a Santo Tomas Moro en estos momentos y les pido su intercesión para que ilumine a nuestros pastores para que actúen en coherencia y no confundan a los que hemos decidido comprometernos en la vida pública en defensa de unos Principios, que en palabras de la Iglesia y su máximo representante son innegociables.

Rafael Lopez-Dieguez

Secretario General de AES.

viernes, 26 de febrero de 2010

Comunicado: Falange consigna los 6000 euros de fianza que le exigia el Supremo


Falange Española de las JONS consignó a primera hora de hoy los 6000 euros de fianza que el Tribunal Supremo le había impuesto para seguir adelante con su querella contra Baltasar Garzón.

FE JONS, que no recibe subvención alguna del Estado y que sufraga todos sus gastos con las cuotas de sus afiliados, inició hace algunas semanas una campaña para recaudar los fondos necesarios para afrontar este proceso. En tan sólo unos dias, FE JONS ha conseguido reunir los 6000 euros de la fianza con las pequeñas aportaciones de cientos de personas que han respaldado de este modo su actuación en los Tribunales en defensa de su propio honor y contra la actitud presuntamente prevaricadora de Garzón.

El hecho de que haya sido la acción conjunta de una multitud de personas la que ha posibilitado ejercer la acusación en el Supremo contra Garzón confiere a esta querella un caracter auténticamente popular, representando a una ciudadanía que se rebela frente a la manipulación política de su sistema judicial.

FE JONS agradece a todas las personas y organizaciones que han realizado aportaciones la ayuda que están prestando a nuestro partido en esta causa.

http://www.falange.es/

jueves, 25 de febrero de 2010

Del 23-F del 1981 al 23-F del 2010


Nebulosa sobre los que escurrieron hábilmente el bulto


Estos días he estado repasando algunos de los libros que se publicaron sobre el 23F del señor Tejero; quiero decir aquel 23 de febrero en que el señor Tejero y el comandante Pardo Zancada, con unas horas de diferencia, entraron en el Congreso de Diputados para poner a sus señorías de cabeza abajo, agachados detrás de sus respectivos estrados. Y debo reconocer que existe una nebulosa en cuanto al papel de ciertos personajes y no me refiero, por supuesto, a los que pagaron por aquel acto de rebeldía con el ingreso en prisiones militares, sino a los que escurrieron hábilmente el bulto, al menos esta es mi impresión, traicionando a sus propios compañeros de armas, dejándolos en la estacada cuando se habían hecho copartícipes en lo que, para muchos, incluso civiles, no era más que un acto de presión para cambiar el sistema en declive del gobierno del señor Suárez; protestar contra la ineficacia del Gobierno y de las fuerzas del orden contra la sangría que causaba ETA entre las filas de los militares; mostrar su rechazo a que los miembros de la UME fueran amnistiados y devueltos al servicio activo, cuando habían sido condenados por sentencia firme por el Tribunal Militar; repudiar la desmilitarización del cuerpo de la Guardia Civil y mostrar su clara oposición a que, el Partido Comunista del señor Carrillo, fuera legalizado cuando, precisamente, el mismo señor Suárez les había prometido que esto no iba a ocurrir nunca. Creo que conviene recordar que, ninguno de los que intervinieron en la intentona del golpe del 23 F, en ningún momento, quisieron derrocar al Rey, antes bien, como se demostró a través de los diversos juicios que tuvieron lugar con motivo de aquel suceso, todos estaban convencidos de que, el Rey, había autorizado la salida de las unidades militares a la calle, para evitar que aquella situación de grave crisis institucional se fuera prolongando con lo que debía culminar en la instauración de un nuevo gobierno de coalición, encabezado por el general Armada hasta que se celebraran unas nuevas elecciones.

Sin embargo, si uno presta atención a las informaciones que se publicaron y al extraño comportamiento del general Armada durante toda la secuencia de los hechos de aquel 23 de febrero y en los días que precedieron a dicha fecha, no puede menos que sentir serias dudas acerca del papel de este personaje, de su actitud equívoca y poco definida, de sus manifestaciones acerca de un entendimiento con el Rey y de haber hecho correr la noticia de que la monarquía veía con buenos ojos un gobierno provisional presidido por un militar. Es curioso que, al parecer, también los socialistas, viendo el declive del gobierno de Suárez y seguramente pensando que, con ello, iban a sacar una importante tajada política, estaban dispuestos a que, con ciertas condiciones, se aplicara dicha solución. Y lo cierto es que, por mucho que me esfuerzo, no acabo de entender ciertas frases que, al parecer, pronunció el Monarca durante aquella tensa jornada que, según se ha deducido después, no estaban basadas en lo eran las verdaderas intenciones que movieron a los golpista a emprender la acción militar, pues, todos estaban convencidos de que el Rey estaba de acuerdo con ello. ¿Quién provocó tal confusión?, ¿con qué fines?, ¿con qué medios y valiéndose de qué apoyos? Puede que nunca se sepa; pero muchos militares pagaron con su carrera y con la prisión este nefasto engaño.

En el telex que SM el Rey envió al teniente general Milans del Bosch, le decía “… que ya no se volvía atrás de su decisión de asegurar el orden democrático y que, ni renunciaría a la corona ni abandonaría España”. Extraña forma de expresarse del Rey, cuando no aparece que, en ningún momento de la trama del 23 F, los amotinados tuvieran intención de repetir con don Juan Carlos lo que los de la segunda República hicieron con su abuelo. Conviene, al efecto, repasar el temario por el que se rigieron los insurgentes, si es que así queremos llamarlos, que no incluía establecer un gobierno militar indefinido, sino establecer un gobierno provisional mientras el Rey ponía en marcha los mecanismos constitucionales para retornar el poder a los civiles. Había, eso sí, disgustos en las FF.AA por las acciones de ETA contra el colectivo militar (más de doscientas muertes por aquel entonces); por los atentados a la bandera “que juraron”; el temor de la pérdida de la unidad de España, su integridad territorial y el orden Constitucional; amén del problema de los “úmedos”, como designaban a los militares sancionados de la UME, y que desde la jurisdicción civil parecía que querían reintegrar sus puestos.

Han transcurrido 29 años, si no me equivoco, desde aquellos acontecimientos. Algunos de los que participaron en los hechos ya han fallecido y hoy el Ejército, por obra del PSOE, ha quedado reducido a la mínima expresión; bajo las órdenes de una ministra catalana del PSOE, que ha militado entre los progres y que sólo habla de misiones de paz y de ayudas a los civiles, mientras en Paquistán nuestros soldados, sin medios adecuados y con poca moral militar, se enfrentan a unos talibanes mucho mejor preparados para aquella guerra que es, en realidad, de lo que se trata aquella misión. Yo no se si don Juan Carlos I, cuando reflexiona sobre lo que nos han dejado estos años transcurridos desde los sucesos del año 1.981, piensa que ha valido la pena dejar que las cosas se degradasen de tal forma que, a la postre, no nos extrañe ver que, muchas de las profecías que hacían aquellos a los que se consideró antipatriotas y exaltados, se hayan cumplido tal y como anunciaban que se producirían, si no se tomaban medidas inmediatas para cortar los brotes secesionistas; los intentos de desmembrar a España; las ambiciones de los separatistas; las campañas para acabar con la Iglesia católica y, en consecuencia, con la cultura, la moral y la ética cristiana; la evidente e imparable degradación de la Justicia en manos de personajes incapaces de hacer cumplir la Constitución y las leyes emanadas de la misma; los atentados contra los derechos individuales de las personas y la decadencia económica de España, convertida en la nación del farolillo rojo de la UE.

Ahora, pasados los años, tenemos que ver con pena, pero también con cólera, como buenos españoles, quizá equivocados en las formas, pero clarividentes en sus pensamientos, han purgado sus culpas en las cárceles, mientras los que los condenaron han sido incapaces de evitar que España haya quedado en manos de aquellos que nada más han sabido empobrecerla, denigrarla, convertirla en refugio de maleantes y morada de toda clase de bandas, pandillas, revolucionarios, separatistas y gobernantes cuya única ambición se centra en hacerse con el poder para perpetuarse en él. ¿Fue malo el golpe de Estado del 23 F? Puede que si, puede que formalmente lo fuere y es posible que fuera precipitado, mal organizado y poco meditado; pero, a la vista de los resultados de la alternativa, las medidas que entonces se propusieron para salvar a España; mucho me temo que la verdad histórica, la que juzga a los hechos y personas con la imparcialidad que la medida del tiempo les otorga a los sucesos históricos, libres de presiones subjetivas y de opiniones intencionadas, las colocará en el puesto que se merecen, por encima de intrigas palaciegas; traiciones castrenses y crónicas amañadas. Mucho me temo que, la familia Real cuando escucha los pitidos con que la reciben, en ciertas autonomías, y deben soportar como se escarnece el himno nacional firmes e impotentes para evitar que ello suceda; es posible que tenga en mente un día en que unos militares se levantaron contra tales iniquidades.




Miguel Massanet Bosch.



http://www.diarioya.es/

martes, 23 de febrero de 2010

Ven al programa número 35: La División Azul



Con motivo de la conmemoración de la batalla de Krasny Bor, en el frente ruso, por parte de la heróica División Azul, el pasado 10 de febrero, desde el programa LGE queremos rendir un homenaje a aquellos hérores, al tiempo que profundizamos en su historia. La grande y la pequeña. Las motivaciones, la epopeya, la situación internacional, la diplomacia del régimen... Por una vez salimos de nuestro estudio y grabamos en La Vieja Guardia, en presencia de público y con la compañía e intervención de algunas de las mejores plumas de la historia de la División, algunos de los cambatientes, descendientes... Acompañanos en un ejercicio de Memoria Histórica real. Porque la historia se escribe con H de heroísmo y el heroísmo no se puede borrar.


http://lagranesperanza.espacioblog.com/

domingo, 21 de febrero de 2010

martes, 16 de febrero de 2010

De luceros de verdad y estrellas de mentira (Editorial 34 de LGE)


Un programa más, ya el número 34, y sigue sin haber cambios significativos en la clasificación general: La sigue liderando José Luis Rodríguez Zapatero. Hablamos, por supuesto, del premio virtual que este programa otorgará al imbécil internacional del año cuando acabe la presidencia de turno. Esta vez los méritos se han acaparado en el desayuno de oración con Obama.

En realidad no sabíamos si cambiar la denominación del premio por otra tal como, al hipócrita del año, al masón encubierto, al mentiroso compulsivo, al sinvergüenza sin escrúpulos... Cualquiera hubiera servido porque en todas ellas lidera la clasificación, pero hemos optado por mantener la tradicional porque ¿quién sino un imbécil integral podría destripar la sentencia de San Juan “la verdad os hará libres – que es una de esas verdades universales indiscutibles, contenida en una frase tan corta pero de tan hondo calado - y sustituirla por otra que diga justamente lo contrario: “La libertad os hará verdaderos”?

Por lo demás, parece que el Cosmos se despeja. Dónde hasta ahora se mezclaban estrellas, estrellitas y luceros de toda clase, las cosas se van poniendo en su sitio; Las estrellas falsas se van cayendo a la profundidad de la tierra – y veremos hasta donde llegamos – mientras el cielo puro se sigue iluminando con la irresistible luz de nuestros caídos. En lo que va de mes de febrero hemos recordado a nuestro primer estudiante asesinado por el PSOE – Matías Montero - y ayer hacíamos lo propio con los caídos de la División Azul en el aniversario del inicio de la batalla decisiva en el frente ruso, que tanto ha molestado a “Público”, ese dechado de democracia y de libertad. Lecciones ambas de compromiso y de lucha que nos recuerdan cada día, desde sus respectivos luceros, las causas por las que peleamos cada día todos los falangistas desde las diversas trincheras de la actualidad.


Pero decía que se despeja el panorama estelar, porque por fin, la estrella del juez Garzón parece que se apaga irremediablemente y quizá para siempre. La corrupción de sus acciones, el chantaje de sus asuntos guardados para mejor ocasión, el intercambio de parabienes con ministros, banqueros, cazadores de toda índole y amigos de banquillo – porque tarde o temprano muchos compartirán banquillo – la miseria moral y política de sus frecuentes actuaciones interesadas, han terminado por apagar su estrella y ponerlo donde corresponde, que es ante la justicia que él nunca representó.

No es que tengamos excesiva confianza en el resultado, pero el sólo hecho de verle padecer tan sólo una parte de las calamidades que él nos ha procurado a otros, merced a su poderosa acción judicial al más puro estilo Hugo Chávez, nos llena de satisfacción y de esperanza en que, de verdad, algún día se haga justicia aunque sólo sea por casualidad y por dirimir viejas rencillas entre magistrados hartos de tanto estrellato.


Tan sólo sentimos que también en este mes de febrero se terminará de dar salida a la asesina ley del aborto que – no nos cansaremos de decirlo – convierte el asesinato impune de inocentes en derechos de salud para la mujer. Esa ley que, aún sin aprobarse, llena ese cielo maravilloso y azul, de pequeñísimos luceritos brillantes que nos gritan al unísono desde arriba que no cejemos en el empeño, que sigamos luchando por el Bien, La Verdad y la Justicia y por impedir que la justicia olvide a quienes cometen esos crímenes horribles, antes, durante y después de la aprobación del genocidio.

http://martinynestrillas.blogspot.com/

lunes, 15 de febrero de 2010

Cosas de niños....




Recientemente le pregunté a la hija de un amigo qué le gustaría ser de mayor.
Ella respondió que quería ser presidente algún día.
Sus padres, ambos del PSOE, estaban presentes, y yo continué preguntando:
"¿Si algún día llegaras a ser presidente, qué sería lo primero que harías? "
Ella respondió sin vacilar:
“Daría alimentos y viviendas a todos los pobres. "
Sus padres, orgullosos, pelaron los dientes en una radiante sonrisa:
"¡Bravo, que propósito más loable."
Le dije:
“Para eso no tienes que esperar a ser presidente. Puedes venir a mi casa y cortar el césped, sacar las malas hierbas y abonar el jardín. Te pagaré 50 euros por el trabajo, luego te llevaré al supermercado de mi barrio donde siempre hay un mendigo, y puedes darle el billete para que se compre comida y empiece a ahorrar para la casa.”
La chica pensó durante unos segundos, luego mirándome fijamente a los ojos me preguntó:
“¿Y por qué no va el vagabundo a hacer el trabajo, y le pagas directamente a él? "
“Bienvenida al Partido Popular. " Le contesté.
...Los padres aún no me hablan.

jueves, 4 de febrero de 2010

MANUEL HEDILLA

En el aniversario de la muerte de nuestro segundo Jefe Nacional





MANUEL HEDILLA LARREY

¡¡¡PRESENTE!!!

martes, 2 de febrero de 2010

¡A mí la Legión!


CREO que hubiese incurrido en una incuestionable cobardía si hubiese permanecido en silencio ante la última consecuencia de la mal llamada Memoria Histórica, que ha tenido su concreción en el injusto derribo de la estatua dedicada al teniente general Millán Astray.
Arrancar una página de la historia de España que contiene y refiere el heroísmo sin límite de un soldado español, echar abajo un símbolo de una categoría histórica indudable que representa el más formidable sentido del valor, la más alta prueba de gallardía, el más sublime heroísmo, la más completa y fecunda abnegación, me parece no un error ni siquiera un disparate inconfesable. Estimo que se trata de un alevoso crimen contra la identidad de nuestra tradición militar, contra el ejemplo de alguien que supo aceptar el sufrimiento sin protesta alguna y que llevó hasta sus límites más altos el sentido de la milicia.
¿Se pretende borrar de los anales de la historia todo vestigio de dignidad? ¿Qué se intenta, mancillar los nombres más ilustres de nuestro acontecer nacional? Esta vandálica invasión del Gobierno socialista, esta apoyatura indiscutible de todo lo que significa destrucción de valores esenciales, no puede permanecer indiferente ante los que creemos en valores superiores, en el culto al espíritu y en la estimación verdadera de méritos que constituyen las pruebas más altas del honor.
Vivimos un tiempo en el que corremos el riesgo de avergonzarnos de pertenecer a una Nación gloriosa y antigua como ha sido España. Nos duele la resignación, nos hiere el silencio, nos destroza la indiferencia, nos mancha el olvido. Creemos firmemente que no hay nación en el mundo que pueda ofrecer un palmarés de acciones extraordinarias como puede representar España. Concretamente a mí me duele esta trágica expoliación de virtudes esenciales, este asesinato de nuestras tradiciones, esa labor que pisotea la sangre de nuestros muertos, la señal de nuestros heridos, el holocausto de tantos y tantos soldados anónimos que dieron su vida porque España pudiera tener en la Historia un sitio de insobornable dignidad. Confieso que pocas acciones políticas me han afectado tan directamente como ésta que acontece para mayor escarnio en tierras gallegas, donde nació este ilustre soldado. ¿Es que no hay una voz disidente, un grito indignado, una protesta justificada ante tamaño desafuero?
No solamente me duele este silencio, me repugna esta increíble complicidad de los obligados, también, a alzar la voz. Yo al menos, en mi insignificancia, carente de representación política alguna, jubilado por la edad, pero no derrotado en la esperanza, clamo contra esta monstruosa injusticia. Creo que tranquilizo mi conciencia describiendo mis sentimientos. Pienso que no podría conciliar el sueño si permaneciera callado ante esa incalificable fechoría. Hace unos años, la Legión española me distinguió con la única condecoración que verdaderamente he ostentado durante todos estos años con pleno orgullo, al nombrarme cabo honorario. Hago honor a esta distinción y saludo ante su tumba con gesto legionario a quien ha sido un héroe excepcional y un ejemplo para las futuras generaciones. Al grito legionario ¡a mí la Legión!, acudo. Aquí estoy, mi general.




JOSÉ UTRERA MOLINA
http://www.abc.es/20100202/opinion-firmas/legion-20100202.html

1º ANIVERSARIO DE CRUZADA HISPANICA ¡Enhorabuena!


Comunicado de la web CRUZADA HISPÁNICA


Hoy, 1 de febrero de 2010, hace un año que con lucha y esfuerzo salió a la luz Cruzada Hispánica, después de un largo caminar y de diversas andaduras, sin cambiar su denominación de origen y el haber atravesado tiempos turbulentos donde fuimos atacados y atentados contra la integridad del mismo, decidimos continuar en la lucha de la palabra, con más ambición, esfuerzo y perseverancia inquebrantable, llegando y encontrándonos en el punto crucial donde estamos.

Aún a pesar de todo esto, iniciamos este nuevo recorrido con la esperanza e inquietud de ser un punto de encuentro de todo el sector patrio, sin distinción de ideales o términos políticos dentro de este movimiento, solo con una esperanza en ello, el de ser la unión que España necesita entre todos los patriotas que militantes o afines decidimos no afianzar en el poder, a los que 35 años atrás, decidieron vender a España al mejor postor, sabemos que somos una ínfima parte de todo aquel que no desea contribuir a la ruptura de España, cómo Nación e Imperio indisoluble, como la Madre Patria que fué y que para nosotros sigue siendo.

Como antaño luchamos como los que nos precedieron en esta sin razón de ser acusados y vejados por defender tan digno ideal, somos perseguidos como escoria por aquellos que se hacen llamar demócratas y aun así seguimos en pie. Ahora y después de todo lo que acontece en esta nuestra España, hemos pasado de ser diez en esta casa a ser cien y el número de seguidores aumenta cada día, seguidores que han llegado a esta nuestra casa buscando esa unión, camaradas y hermanos en la lucha que siguiendo el ejemplo de sus antiguos lugares de origen obedecieron la orden de unión en la lucha que proclamaron sus administradores para dejar de ser veinte y convertirse en uno, aún nos queda bastante trayecto por recorrer, pero ahora y esta vez, juntos, en unión, porque esta es la única forma para defender lo que aún queda de esta nuestra España, ésta que como en el 31, esta siendo vilipendiada y destruida por las ordas rojas y separatistas, por provecho personal de estos que se hacen llamar políticos progresistas y de derechas, hundiendo al pueblo español en la más absoluta miseria, tanto económica como de identidad e histórica, por lo que ha llegado el momento de resurgir de las cenizas como ave fénix e impasible el ademán, levantarnos y luchar por una España UNA, GRANDE y LIBRE .

Desde este espacio queremos seguir aumentando, dando a conocer que somos y que fuimos y a donde nos dirigimos, con el ímpetu de conseguir en un tiempo no muy lejano, que España vuelva a ser la que fue. El camino va a ser duro, posiblemente algunos quedemos en el trayecto, pero esperamos que en este futuro que nos espera, seamos capaces de crear esa escuela de unión que necesitamos para levantar esta Patria, a la que tanta falta le hace ser una potencia dentro de este mundo, para ello, contamos con el apoyo de sangre nueva y de maestros de vieja sangre y de la escuela de antaño, qué con su experiencia en la lucha ya sea en la calle o en esta nueva forma de entender la comunicación hacia los demás, esta nueva forma de expresión que tan veloz llega con palabras a las casas del pueblo, seamos capaces de unir esfuerzos y de captar savia nueva para este gran proyecto en común.

España nos necesita, ahora más que nunca, qué no callen nuestra voz, que no nos dejen en las sombras, porque la única forma de poder llegar por sus mismos medios a conseguir estar en este momento actual, donde seamos oídos y considerados es haciéndonos ver nuevamente, para que vean que no hemos desaparecido, ni que estamos aletargados viendo impasibles como destrozan esta España nuestra, desde aquí, CRUZADA HISPANICA, animamos a vosotros, españoles de bien, a levantar una nueva Cruzada como antaño. A colgar de balcones y paredes de nuestras ciudades la enseña nacional y a gritar a los cuatro vientos que España no ha muerto y que aún quedan españoles en pie de guerra contra el invasor y el traidor que tenemos dentro de esta nuestra España, porque ni España ni los españoles han muerto y solo se nos conoce con una sola voz, en unión y en un alto y claro…

¡¡¡ARRIBA LOS VALORES HISPANICOS!!! ¡¡¡ARRIBA ESPAÑA!!!


José Manuel (LOBO_IBERO).

lunes, 1 de febrero de 2010

UNT se opondrá al "pensionazo" que prepara el Gobierno


El viernes 29 de enero el Consejo de Ministros aprobó una propuesta de modificación del sistema de pensiones que, en las próximas fechas, será planteada a la Comisión del Pacto de Toledo.

Desde UNT no rechazamos de plano todas las medidas planteadas (por ejemplo, que las pensiones no contributivas dejen de ser financiadas por la Seguridad Social, lo cual es una contradicción), pero sí nos oponemos a que se se eleve la edad de jubilación a los 67 años. Además, se trata en su conjunto de parches poco ambiciosos (nada de nacionalizar los fondos privados de pensiones, por ejemplo) y que no forman parte de un nuevo modelo integral de seguridad social.

Es cierto que la esperanza de vida ha ido aumentando y que la pirámide poblacional evoluciona de forma desfavorable al sostenimiento del modelo actual de pensiones, pero ello no justifica una medida que pretende desviar la atención sobre el fondo del problema: el Sistema falla. La pirámide de población se ve afectada por las políticas desincentivadoras de la natalidad (especialmente por medio de ese genocidio legal que es el aborto), y el aumento de la productividad no se ha invertido en mejorar el modelo social (Seguridad Social, reducción de jornada laboral, etc.), y es que, finalmente, todo ello no es sino la consecuencia lógica de la dinámica capitalista en la que estamos insertos y que actualmente no pasa precisamente por su mejor momento.

Desde UNT proponemos un nuevo Sistema basado en la economía sindical: sindicalismo unitario, con propiedad de los medios de producción y dedicación del beneficio no sólo a la propia producción, sino también a labor social y de previsión. Un modelo para los trabajadores y desde los trabajadores, sin el pernicioso instrumento de esos partidos políticos que tanto daño están haciendo a España y a los trabajadores, y que a este paso acabarán con los pocos beneficios sociales que aún quedaban en este Sistema que hace aguas por todos lados.

Por cierto, entre las medidas porpuestas por el Gobierno no parece que se incluya acabar con los privilegios en las pensiones de los políticos. Ya se sabe, derecho a la pensión máxima con tan sólo dos legislaturas y cosas así...


¡¡¡Es hora de movilizarse!!!