domingo, 20 de junio de 2010

miércoles, 16 de junio de 2010

Un tal Sanz: Editorial LGE nº 42


El miércoles 16 de Junio entrará en vigor, previsiblemente, el último asalto al Estado del Bienestar; a la seguridad laboral de los trabajadores y sus conquistas sociales; al mantenimiento de la capacidad productiva de empresas, empresarios y trabajadores de toda condición. Aventurarse a decir en qué, exactamente, consistirá la nueva fechoría es arriesgado, toda vez que, cuales globos sonda, se han distribuido varias versiones del supuesto decreto – en algunos casos textos antagónicos – y se ha amenazado a los obligados a llegar a un acuerdo, con tomar medidas por decreto que a ninguno van a gustar. Es para ello para lo que se han distribuido varios textos: para forzar la máquina ante la sospecha, o el miedo, de que no hacerlo sea peor.


Pero tanto cuando se haya alcanzado dicho acuerdo – si llega – como si no se alcanza, se nos venderá la naturaleza “profundamente democrática” del procedimiento, y la capacidad del ejecutivo para tomar decisiones difíciles. Dejando a un lado que esa toma de decisión se la ha impuesto el resto de Europa, al cáncer que ostenta su presidencia de turno, entre el miedo de la mayoría y la risa de todos, es decir a Zapatero y su Ejecutivo, no podemos menos que apuntar unas severas arcadas pensando en que la imposición extranjera, pactada por patronal y sindicatos de clase, bajo coacción para lograr un resultado exigido previamente, o la imposición del Ejecutivo, con el mismo fin, puedan ser consideradas por nadie con dos dedos de frente, una “decisión democrática y representativa de la intención de la mayoría”.

Y es que – en palabras de un tal Sanz – “Parece como si, desde un primer momento, tanto teóricos como dirigentes se hubieran propuesto utilizar el sano principio de la Soberanía del Pueblo, precisamente para consagrar el dominio de los menos sobre los más, dando vida a la más grande y perversa paradoja que han conocido los siglos”.

Tal día como este, en que UGT se sube el sueldo un 7´5% en plena “cacicada” respecto de los funcionarios, algunos de los cuales militan en sus filas, a uno le viene a la memoria la actitud generosa y dedicada de un falangista que destinaba todas las retribuciones que no consideraba ajustadas a su esfuerzo, a crear fundaciones y poner en marcha proyectos de carácter sindical. Tal día como hoy en que se juzga, en diversos lugares de la geografía, si la recepción de trajes y otras dádivas son constitutivas de delito y cuando aún no se ha podido borrar la mancha indeleble de la corrupción, que contagió hasta el tuétano a la principal central obrera de clase, la UGT, por sus actuaciones, entre otros frentes, en las cooperativas de vivienda que dejaron en la calle a miles de confiados cooperativistas, o cuando observamos el enriquecimiento indecente del presidente del Congreso en plenos años de crisis, me viene a la memoria la actitud resuelta y documentada de un falangista que devolvía mediante recibo, cuantos regalos le parecían que sobrepasaban la mera atención sin intenciones ocultas.

Tal día como hoy, en que por más esfuerzo que pongo, no consigo recordar un solo logro sindical en 35 años de supuesta democracia; en que lo único que me viene a la cabeza es la utilización torticera de la huelga de pacotilla y los 250 millones de euros de liberados sindicales que soporta el entramado productivo, me viene a la cabeza la jornada de 14 horas de un falangista y me asaltan el pensamiento nombres sonoros, rotundos y profundos como Seguro Obligatorio de Enfermedad, Previsión Social, Formación Profesional, Obra del Hogar, Educación y Descanso, Colonización Agrícola, Obra de Cooperación, Obra de Artesanía, Convenio Colectivo, Ley de Procedimiento Laboral, Ley de Universidades Laborales, Ley de Seguro de Desempleo, Sistema de Colocación Obrera, Mutualidades Laborales, Agrarias, del Servicio doméstico y de los Trabajadores autónomos, Régimen de Ayudas familiares, Consejo del Trabajo, Patronato del Fondo Nacional de Protección al Trabajo, Economatos Laborales, Ordenación de la Emigración, Inspección de Trabajo, Ley de Participación del Personal de Empresa, Ley de La Seguridad Social Total....

Tal día como hoy, en que se destruye el Estado de Bienestar, en que se convierte a la mitad de la población en subsidiaria de la otra media, en que se habla del copago en la atención sanitaria y en la que el presidente del gobierno tiene la indecencia de afirmar en mítines y declaraciones, que nunca el sistema social fue tan solidario y estuvo el trabajador tan protegido, me asaltan conceptos y soluciones como la implantación de todas las especialidades para el Seguro Obligatorio, los servicios para productores económicamente débiles con o sin seguro, los servicios médico-farmacéuticos para productores en paro, la medicina del Trabajo, el seguro de Enfermedad en el campo, la legislación para accidentes de trabajo, el subsidio familiar general y agrícola, el seguro de maternidad, el de vejez, los préstamos a la nupcialidad, los Montepíos Laborales....

Tal día como hoy, en que sin apenas esfuerzo, cualquiera puede recordar todos y cada uno de los nombres de los diferentes dirigentes sindicales desde Marcelino Camacho hasta hoy, sin saber cuáles son sus méritos, me viene a la memoria un falangista vasco-navarro de la primera hora que pudo ser carlista, pero que oyó a José Antonio; un combatiente que dejó a dos hermanos en el frente y que también fue herido; que unió su esfuerzo y su trabajo a otros falangistas ilustres como Gerardo Salvador Merino y José Antonio Girón; que estuvo diez años al frente de la Delegación Nacional de Sindicatos y seis al frente del Ministerio de Trabajo, pero que, sin embargo, ha pasado a la historia por su discreción y su lealtad. Porque prefirió que perdurara la obra y no su autor; que ha sido referido como un tal Sanz y que se llamó Fermín Sanz-Orrio, falangista, Vieja Guardia, y al que hoy desde aquí, queremos rendir homenaje. De él y de su obra, hablaremos hoy aquí. Acomódense y escúchen.

viernes, 11 de junio de 2010

domingo, 6 de junio de 2010

Primera edición premio «Pensamiento» e «Historia»,


La redacción de «Patria Sindicalista» convoca la primera edición, correspondiente a 2010, del Premio que lleva por nombre el de la cabecera del periódico, en sus modalidades de «Pensamiento» e «Historia», y que se regirá por las bases siguientes:

1ª. La redacción del periódico «Patria Sindicalista» se constituye en jurado de la primera edición del Premio «Patria Sindicalista».
2ª. Pueden participar en la primera edición del Premio «Patria Sindicalista» todas las personas mayores de edad, según la vigente legislación española, excepción hecha de los miembros del jurado.
3ª. Los participantes podrán hacerlo por una o ambas modalidades, pero con un máximo de dos originales por modalidad.
4ª. Los trabajos presentados a la primera edición del Premio «Patria Sindicalista» serán originales; esto es, no habrán sido publicados con antelación por cualquier medio de comunicación de masas. El jurado se reserva en todo momento el derecho a ejercer las acciones legales que pudieran impedir cualquier adulteración o fraude en dicho sentido.
5ª. En la modalidad «Pensamiento» se incluyen necesariamente los originales referidos a cualesquiera aspectos, generales o concretos, de la doctrina nacional-sindicalista.
6ª. En la modalidad «Historia» se incluyen necesariamente los originales referidos a la trayectoria historica del nacional-sindicalismo desde su fundación, en 1931, hasta nuestros días, ya sea de forma general o concreta.
7ª. Los originales no podrán exceder, en ningún caso, los sesenta DIN A4, impresos por una sola cara y con tipografía «Times», «Times New Roman», «Arial» o «Helvetica», cuerpo 14.
8ª. Los trabajos se enviarán por duplicado ejemplar, adjuntándose obligatoriamente una hoja DIN A4 en la que figurará el nombre y apellidos del autor, su domicilio y ciudad de residencia, su teléfono y correo electrónico, así como una fotocopia del Documento Nacional de Identidad o documento acreditativo similar para los participantes extranjeros. La utilización de pseudónimos está prohibida.
9ª. Los originales no escritos en lengua española estarán acompañados, necesariamente, de su traducción al español o castellano.
10ª. Los trabajos se enviarán, única y exclusivamente, por correo postal a la siguiente dirección:
________FE de las JONS. Delegación de Prensa y Comunicación
________Calle Pizarro, 1–3ª. 46004 Valencia [España]
11ª. El plazo de recepción de originales finaliza el viernes 8 de octubre 2010.
12ª. Los premios en las modalidades de «Pensamiento» e «Historia» de 2010 serán dados a conocer en una cena ad hoc, que tendrá lugar antes de que finalice el año en curso. La celebración de dicha cena será comunicada por el jurado, con suficiente antelación, a los participantes al Premio y se anunciará oportunamente en la página electrónica del periódico o el medio de comunicación que estime conveniente.
13ª. Los premiados en la primera edición del Premio «Patria Sindicalista» de 2010 recibirán una placa acreditativa, un lote de libros valorado en 150 euros y sus trabajos serán editados en formato de libro a lo largo de 2011.
14ª. No es obligatoria la presencia de los autores galardonados en la cena de entrega de premios.
15ª. El jurado del Premio «Patria Sindicalista» es dueño de los derechos de autor de la primera edición de todos los originales, estén o no premiados. El jurado no devolverá a los autores original alguno.
16ª. Las deliberaciones del jurado son secretas, su fallo es inapelable y, si así lo estima oportuno, podrá declarar desierta una o ambas modalidades. En caso de conflicto, el jurado podrá interpretar unilateralmente estas bases.
17ª. El hecho de participar en la primera edición del Premio «Patria Sindicalista» lleva aparejada la aceptación de estas bases.

Valencia, 4 de junio de 2010.


sábado, 5 de junio de 2010

MILITARES SIN PATRIA


¿PARA qué existen los militares? Para defender la patria hasta la entrega de la propia vida, si fuera preciso. Y, puesto que la patria es la «tierra de los padres», hemos de concluir que los militares mueren por la tierra y por los padres. Morir por un pedazo de tierra -por extenso o fértil que sea- es algo ridículo, tan ridículo como hacerlo por cualquier otra posesión material, sólo comprensible en quienes están enfermos de avaricia; y como, además, la patria no es tierra que se reparta por partes alícuotas entre sus oriundos, sino que sólo les pertenece en un sentido ideal, tal sacrificio se tornaría doblemente ridículo... si no fuera porque hay algo más. Morir por los padres es obligación de la sangre, si los padres están vivos (y obligación del honor, si están muertos y su memoria es ultrajada); pero morir por los padres de un señor de Cuenca o Albacete a quien no conocemos de nada es algo igual de ridículo que morir por un pedazo de tierra sobre el que no poseemos título de propiedad alguno... si no fuera porque hay algo más. Y ese «algo más» es lo que hace que la defensa de la patria hasta la entrega de la propia vida no sea una tarea ridícula, sino admirable y heroica. ¿Y qué es ese «algo más», se preguntarán las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan?

Pues ese algo más es la conciencia de una misión común, que sólo proporciona el sentido religioso. El amor a la tierra de nuestros padres sólo es posible cuando admitimos que estamos ligados en una misión común con nuestros antepasados; una misión que recibimos, heredada a través de la sangre y la tradición, y que da sentido a nuestra vida a lo largo de sucesivas generaciones. Pero este sentido de dependencia a una misión común sólo se explica si aceptamos su naturaleza religiosa: los pueblos se vinculan a la tierra cuando la perciben como una heredad recibida del cielo; y se vinculan a los otros pobladores de esa tierra y a sus antepasados cuando entre ellos surge la conciencia de una Paternidad común. El aglutinante que une a los hombres con la tierra que pueblan, y con los hombres que previamente la poblaron, es siempre de naturaleza religiosa en su origen; y aunque es cierto que luego el patriotismo adquiere expresiones no estrictamente religiosas, no es menos cierto que, a medida que el aglutinante religioso originario se adultera o esclerotiza, el patriotismo se torna cada vez más pomposo y vacío, más aspaventero y presuntuoso. Y cuando ese aglutinante se extirpa, el patriotismo deviene un sinsentido; ante lo cual, los gobernantes que promueven esa extirpación tienen que inventarse paparruchas del tipo de aquel «patriotismo constitucional» con que nos apedrearon hace algún tiempo; paparruchas que, llegada la hora de la verdad, se revelan hueras, chirles y hebenes. Porque nadie muere -salvo que lo obliguen o lo compren- defendiendo ordenanzas o directrices ministeriales; nadie muere -salvo que lo obliguen o lo compren- defendiendo la democracia ni el sistema métrico decimal.

Desligar el amor a la patria de ese «algo más» aglutinante es tanto como cegar las fuentes o arrancar las raíces de ese amor, que inevitablemente termina agostándose, hasta que finalmente fenece y se pudre. Y a un militar al que le arrebatan ese aglutinante ofrecer la vida en defensa de su patria termina, tarde o temprano, antojándosele algo ridículo. Podrá convertirse en carne de cañón -si le obligan a morir- o en mercenario -si lo compran-, pero nunca más será un verdadero militar, porque ha dejado de tener conciencia de la misión común que justificaba su existencia. Así se puede llegar a constituir un ejército sin ideal, desgajado de la tradición que le da sentido, una burocracia de ganapanes en la que se entremezclan mercenarios y carne de cañón, sin otra misión que el cumplimiento de tal o cual directriz ministerial. Así se convierte al ejército en una patulea de tristes esclavos.

Juan Manuel De Prada
Abc

miércoles, 2 de junio de 2010

Me da mucha vergüenza Hablarte




No sé cómo hablarte hoy, Señor de todas las batallas. No sé cómo dirigirme a Ti sin que una profunda vergüenza me embargue.


Sí, ya sé que podría alegar que no es culpa mía, que es inevitable, que son Tus enemigos, esos que han emprendido una cruzada anticlerical, anticristiana y atea contra España, los culpables de este último latrocinio. Que poco podemos hacer los simples ciudadanos de a pie...


Pero hablarte a Ti, Señor, tiene un inconveniente y es que ni te puedo engañar a Ti, ni puedo engañarme a mí mismo. Hablar Contigo, Señor, implica que las respuestas manan del interior y que no caben interpretaciones. Y Tú yo sabemos Señor, que Te hemos fallado. Todos, incluso aquellos que frecuentemente hacemos profesión de Fe públicamente - a veces creo que como fariseos – aquellos que apelamos al indómito espíritu español, a ese último bastión en que los españoles terminamos reventando e impidiendo la tropelía, Te hemos abandonado.


De qué otro modo, Señor, cabe interpretar si no, lo que los españoles te hemos hecho ayer. A Ti, Cristo de la Buena Muerte, a Ti, Cristo de Mena, o Cristo Mutilado; a Ti, que bajo tus innumerables advocaciones, con todos tus ejércitos invisibles - pero siempre bien presentes -nos acompañaste cada vez que hizo falta. Cada vez que España se hundía, cada vez que sus enemigos y los Tuyos amenazaron con destruirnos. A Tu Madre, que desde la pequeña cueva de la Hispanidad Asturiana detuvo las cimitarras en los brazos de Don Pelayo; a tus hombres de Clavijo; y a los que bajo aquel “Detente bala, el Sagrado Corazón de Jesús está conmigo” confiaron en Ti porque jamás Les defraudaste.


A ti Señor, que con mano firme y rostro dulce o de dolor, nos permitiste ser lo que fuimos, último blocao de la Cristiandad, último recurso del mundo libre ante todos los enemigos de fuera y de dentro, fueran musulmanes, judíos, masones o marxistas ateos; a Ti, Señor, Te hemos dejado solo.


Esa sabandija que se esconde bajo la apariencia de ministro, cuya obsesión ha sido, como la de todos ellos, acabar con los pilares básicos de nuestra convivencia y aún con los de nuestra civilización entera, ha perpetrado ayer su última, hasta ahora, canallada y a la vez temeridad. ¡Ni Atila se atrevió a desafiarte tanto!


Tú que siempre extendiste tu Manto sobre nuestros Ejércitos has sido despreciado, desposeído, insultado, provocado por esa encarnación de la maldad que es el actual gabinete; pero de ellos no cabía esperar otra cosa. Son enemigos Tuyos, de España y de todo lo que siempre hemos representado.


Es de nosotros de quienes no cabría tal respuesta, tal cobardía, tal dejación de nuestras obligaciones morales. Es de Tus hombres y de Tus mujeres de quienes, sin duda, no aspiraste a nada más, porque todo lo sabes, pero a quienes Te hubiera gustado encontrar alzados, aunque sólo fuera unos pocos, contra la indignidad.


Nuestra cobarde sociedad hedonista, adormilada, cobarde y encanallecida dejará que nos arranquen las entrañas amparándose en la legalidad, en la democracia, en la ley, en las urnas... en todos esos conceptos que cada vez me producen más arcadas, mientras se anteponen a otros como licitud, moral, ética, honor, compromiso, virtud, y son arrinconados en lo más oscuro de nuestros cada vez más muertos corazones. Y lo harán en nombre de la libertad, del progreso, del avance... mientras nos esposan los cerebros a nuestra propia barriga.


Esta sociedad nuestra – en la que todos somos responsables – es capaz de impedir que un equipo de fútbol descienda a segunda división por el empuje de sus hinchas, los de toda una ciudad. Es capaz de llevar en palmitas a un delincuente, a un corrupto y a un prevaricador hasta el tribunal Internacional de La Haya. Es capaz de paralizar el tráfico aéreo por una huelga de pilotos o de controladores. Es capaz de acudir en masa a tragarse el eslogan de “La Roja” y a dar botes de satisfacción porque – según parece – los triunfos de la selección van a mitigar nuestros padecimientos y nuestras hambrunas.


Pero no es capaz de parar en seco, de atravesarse de lado a lado, de reventar cualquier intento de tropelía cuando se trata... de Ti, Señor.


Nadie se ha plantado; nadie ha dejado caer siquiera las manos; ninguna unidad, ninguna bandera, ningún simple militar retirado. Ni siquiera quienes ya nada tienen que perder se han pronunciado a Tu favor, Señor.


Ninguna rebeldía, ninguna rebelión. No hay legionarios encadenados a su Cristo; No hay justas indisciplinas... No hay abandonos de la carrera o la profesión. Hemos agachado las orejas, hemos mirado a otro lado y hemos vuelto a tragar.


Perdóname, Señor, porque yo tampoco he hecho nada. Y no Te merecemos. No merecemos Tu Protección, ni Tu Amor, ni Tu Cariño. No, mientras no estemos dispuestos a demostrarlo.


Hoy, Señor, me da mucha vergüenza hablarte.








jueves, 27 de mayo de 2010

El zapaterazo (editorial programa La Gran Esperanza nº 41)



Si hoy empezáramos este programa por otro sitio distinto que el “zapaterazo”, flaco favor le estaríamos haciendo a la causa nacional-sindicalista y a la razón de ser de este programa.


Nos hemos marcado objetivos, sí, y la defensa de la verdadera Memoria Histórica es uno de ellos, como venimos evidenciando edición tras edición, pero no existimos sólo para la reivindicación del pasado, sino para prometer un futuro distinto.


Estas pasadas semanas se ha destapado la caja de los truenos y todos los plumeros han quedado al aire. Rodríguez Zapatero, el enorme embustero, el peor presidente de la historia de España desde Godoy, ha asestado su último machetazo a los más débiles, como siempre, cuando menos falta le hacen: entre períodos electorales. Su obsesión es ganar las próximas elecciones, pero para eso quedan dos años y ahora sus subvencionados votantes con todo tipo de cheques ya no le hacen tanta falta. Ya se sacará un conejo de la chistera cuando corresponda.


Ahora ha llegado el momento de las vacas flacas – de cumplir las instrucciones que nos mandan los gobiernos mundiales del entorno capitalista – y no le duelen prendas en congelar pensiones, rebajar sueldos a los funcionarios y retirar cheques y subsidios que sirvieron para comprar los votos que hoy le soportan en el Gobierno.


España marcha ya camino de convertirse en una economía típicamente soviética. Sí he dicho típicamente soviética y lo explicaré: más de la mitad de la población española depende económicamente del Estado. El 20% de parados, el 20% de funcionarios, el 14% de jubilados y subsidiados y un porcentaje indeterminado de los que están en formación y en otras clasificaciones eufemísticas para no decir que son parados. Más de la mitad de la población, como en los regímenes soviéticos, pero con una diferencia: La ineptitud de quienes nos gobiernan. Porque de ese 54% largo de dependientes del estado son todos sin excepción, de los llamados improductivos en términos empresariales y económicos, es decir, en términos de creación de riqueza.


Al menos en Cuba, en China, o en la antigua URSS, los medios de producción estaban en manos estatales. Practicaban capitalismo de estado, sí, y adolecían de una terrible falta de libertad, pero al menos controlaban los bienes y los servicios.


Este analfabeto funcional, siguiendo la estela de los gobiernos liberal capitalistas de izquierda y derecha anteriores, ha hecho todo lo contrario: los transportes, las comunicaciones, las telecomunicaciones, la banca y los operadores energéticos son todos privados. Todos han ganado dinero a espuertas en los peores momentos de la crisis y no han dudado en ponerse en manos extranjeras si ha sido preciso. Nosotros nos hemos quedado con los planes de rescate de la banca, con las quiebras de las Cajas de Ahorro - verdaderos cementerios de políticos defenestrados - con las cadenas de televisión públicas a mayor gloria del político de turno, y ahora con las restricciones al débil y el silencio culpable de los sindicatos de clase.


Ha llegado el momento de cambiar. No nos cansaremos de repetirlo. Este modelo está caduco, muerto, desarticulado y sin solución. No caben modelos de subsidio, ni modelos de competencia globalizada y capitalista. No cabe la fuga de fortunas y capitales y que los impuestos los paguen siempre los mismos. No cabe más destrucción de PYMES y autónomos mientras la corrupta clase política se hace los trajes en “gürtel” e “invierte” en hípicas de terreno recalificado. No cabe poner dinero para que la gente no se muera de hambre y esperar mejores tiempos, sin más, porque eso no funciona.


Hace falta un gran pacto. No un pacto de Estado ni de fuerzas políticas. Hace falta un gran pacto entre todos los miembros de la cadena productiva, entre trabajadores y empresarios, para participar de un mismo proyecto; no sirve ya nacionalizar las deudas, las miserias y los subsidios y privatizar el crédito, los servicios y la producción.


Sólo sirve cambiar el modelo; pedirnos a todos un gran ajuste a cambio de ese nuevo modelo en que los trabajadores y los empresarios compartamos eficazmente el producto de nuestro esfuerzo, de nuestro sacrificio y de nuestro trabajo. No cabe pedir esfuerzos para subsidiar Memoria Histórica, titiriteros de la ceja y traducción simultánea en el Congreso y no cambiar nada en el modelo de participación, en el reparto del crédito y en el acceso a la propiedad por la que cada uno se deja la piel.


Y desde luego no cabe seguir lanzando cortinas de humo y mantener a todos pendientes de un hilo en el hogar, mientras seguimos perpetrando barbaridades a cuenta de la Memoria, como en el Valle de los Caídos, o asistiendo a ceremonias indecentes entorno a un juez corrupto, sectario, prevaricador y amigo siempre de sí mismo, del poder y de la banca.


Ya no hay espacio para todo esto. La olla está a punto de estallar y sólo cabe otro modelo. Un modelo nacional, que suprima el gasto superfluo, que elimine la organización autonómica de faraones y la convierta, de verdad, en una organización administrativa de cercanía al ciudadano, que devuelva propiedad a cambio de trabajo, de compromiso, de apretarse el cinturón, pero que convierta a los hombres y mujeres de España en protagonistas de su destino y no en meros actores secundarios de un nuevo “Plan Marshall”.

Que acabe con las miserables organizaciones sindicales dependientes y subsidiadas y las sustituya por una única organización sindical fuerte, con un único objetivo común.


No sabemos si esto es una utopía o un deseo, pero seguro que es una urgente necesidad.


Pero para no abandonar nuestro compromiso con la historia, con la memoria, con la verdad y con el pasado, no sea que nos veamos obligados a repetirla por olvidadizos, también hoy daremos un vistazo atrás, a ver que podemos aprender. Lo haremos con un testigo único, con un notario de la realidad, con un documentalista de excepción. Acomódense y escúchennos.

domingo, 23 de mayo de 2010


´No dejaremos de gritarlo en ningún momento: hay setecientos mil españoles en paro forzoso hay setecientos mil españoles que comen de milagro. ¿Cómo puede haber Parlamento, Gobierno ni partidos que vivan en paz mientras esa trágica llaga sigue abierta al costado de nuestro pueblo?´


José Antonio (Arriba, núm. 2, 28 de marzo de 1935)

viernes, 21 de mayo de 2010

EMULANDO A BERTOLT BRECHT


Recibido por email



-------------OoO--------------



Primero os vi paseando a vuestras "niñas" y a vuestras "botellas" de fiesta en fiesta y con billetes verdes en la cartera, pero a mí no me importó, porque yo quería aprobar y asegurar mi futuro.

Después oposité y me tuve que marchar de mi ciudad natal, y encontré a otros como vosotros, pero yo no le dí importancia, porque yo sabía lo que quería.

Después vi muchos como vosotros, surcando carreteras en sus lujosos coches pagados con dinero negro (que yo no me podía permitir), camino de sus playeros apartamentos (que por sus nóminas, ellos no se podían permitir), pero yo no dije nada, porque yo no necesito nada de eso para ser feliz.

Después me restregasteis por la cara gambas, vacaciones en América, y vuestros ingresos de 5.000 y 6.000 euros al mes, pero yo no dije nada, porque no sentía envidia.

Después llegó la hora de pagar vuestro falso sueño, y convencisteis a los principales partidos políticos de que yo era un privilegiado, y eso sí me importó y me preocupó.


Hoy, habéis metido VUESTRAS SUCIAS Y NEGRAS MANOS en el plato de lentejas de mis hijos, Y LO VAIS A PAGAR, por todos los medios legales que tengamos a mano, pero, LO VAIS A PAGAR.


UN FUNCIONARIO

Ángel Martín Valenciano
Nacido en Barcelona, el 1 de Septiembre de 1962

(Mis antiguos 1.800 euros/mes y yo, no nos ocultamos de
nadie y caminamos con la cabeza muy alta)

domingo, 16 de mayo de 2010

JOSÉ LUIS CONOCE A NAPOLEÓN


Harto de dar vueltas en la cama, mareado por los problemas que sus colaboradores ponían sobre su mesa, José Luis decidió levantarse.

Pepiño y Maritere, que fueron los últimos en irse, le dejaron sobre la mesa de trabajo un buen número de papeles que tenía que revisar. Decidido a no perder más tiempo a la captura de un sueño que se escapaba, se encaminó al despacho tras calzarse las pantuflas para poder ir adelantando algo y ahorrar tiempo al día que aún ni se anunciaba.

De camino, aún aturdido por las nieblas de la noche, tropezó con una gran librería que, en el pasillo, almacenaba todos esos textos que sus predecesores en el cargo habían adquirido para dar lustre al despacho, aunque nunca los hubieran abierto, ni siquiera desprecintado, pero que a él incluso incomodaban por su mera presencia. Del anaquel más alto, se le cayó en la cabeza "El príncipe", comentado por Napoleón. Frotándose levemente el chichón que esa encuadernación noble le había causado, entró en el despacho y, apenas cerró la puerta, escuchó un roce sobre su moqueta. No estaba solo.

- ¿Sonso, ¿eres tú?

No encontró respuesta. Encendió el flexo de su mesa y lo vio. Notó que el corazón se le escapaba por la boca al reconocer esa silueta, esa imagen tan reproducida a lo largo de la historia, esa mano en el pecho...

Salió de su sopor, balbuceando "es absurdo, es absurdo", cuando escuchó a Napoleón decir...


N: En política, un absurdo no siempre es un obstáculo

JL: No, no puedes ser tú, es increíble...

N: La credulidad reside en nuestra naturaleza imperfecta

JL: Que vengas a visitarme me alegra, me da un espaldarazo definitivo como gobernante

N: Me siento solidario con todo, desde Clodoveo hasta el comité de salud pública

JL: Aun así, me siento conmovido y agradecido, porque...

N: El hombre de Estado no tiene derecho a ser sentimental.

JL: Vale, perdona. Justo estos días estoy muy preocupado por los ajustes económicos que he tenido que hacer...

N: Nada más difícil que decidirse.

JL: Dije muchas cosas de las que ahora debo arrepentirme, ¿sabes?

N: La mejor manera de tener palabra es no darla nunca.

JL: Los sindicatos, a los que tanto he dado, ahora están enfadados.

N: La ingratitud es el defecto más vil del corazón humano.

JL: Yo creía que tendrían en cuenta la situación, el esfuerzo necesario, el...

N: Las naciones, como la historia, sólo tienen en cuenta los acontecimientos.

JL: Bueno, de todas formas, con esto lo que hago es salvar la situación. La historia ésa que mencionas me considerará un gran líder.

N: De lo sublime a lo ridículo sólo hay un paso.

JL: ¡Pero si ni siquiera he tomado todas las medidas que me recomendaban!

N: Es lo mismo hacer las cosas a medias que no hacerlas.

JL: ¡Pero yo no podía hacer todo eso! ¡Entonces si que me crucifican!

N: No atreverse significa no hacer nada valioso.

JL: ¡Sí me atrevo! He explicado a todo el mundo que nos esperan días duros, que...

N: Sólo se puede gobernar un pueblo ofreciéndole un porvenir. Un jefe es un vendedor de esperanzas.

JL: ¿Me sugieres que les mienta?

N: La mentira pasa, la verdad permanece.

JL: Menos mal; una cosa es que me llamen tonto, otra mentiroso o malvado.

N: Cuando se ha sido pérfido, uno no puede convertirse en tonto.

JL: Hacer lo que tengo que hacer, sin al menos maquillar la verdad, es imposible, créeme.

N: Lo imposible es el refugio de los cobardes.

JL: Tendría que hacer cosas que dirían que son inmorales.

N: Lo más inmoral es desempeñar un oficio que no se conoce.

JL: Al menos me reconocerás que hasta ahora mi gobierno ha brillado.

N: Un gobierno nuevo tiene que deslumbrar y sorprender; cuando deja de brillar, cae.

JL: Además del pueblo, tengo a Su Majestad de mi lado, sus últimas declaraciones...

N: Los reyes sólo aprecian a aquellos que les resultan útiles, y sólo mientras lo son.

JL: ¿Útil yo al Rey?

N: Hay dos palancas para mover a los hombres: el miedo y el interés.

JL: Bah, de todas formas, siempre tendré a los míos, a mi partido, ayudándome...

N: Gobernar por un partido significa, tarde o temprano, depender de él; ¡A mí no me cogerán! Soy nacional.

JL: ¿Insinúas que sólo atiendo a sus razones?

N: Aquél que lucha contra su patria es un hijo que mata a su madre.

JL: La gente se queja en la calle, pero no hay mejor manera de gestionar.

N: Mi política consiste en gobernar a los hombres como la mayoría quiere ser gobernada. Creo que ésa es la manera de reconocer la soberanía de un pueblo.

JL: Eso es lo que intento hacer. Por eso respondí al clamor popular colocando a la Iglesia Católica en su sitio.

N: Una sociedad sin religión es como un barco sin brújula.

JL: Discrepo. La religión en general es una mentira que...

N: La religión atribuye al cielo una idea de igualdad que impide que los ricos sean masacrados por los pobres.

JL: Yo soy ateo, no me hace falta ese apoyo.

N: El ateismo ha sido un principio destructor de toda organización social que niega al hombre toda posibilidad de consuelo y toda esperanza.

JL: No me hacen falta los curas para eso.

N: La religión cristiana será siempre el apoyo más sólido para el gobierno que sepa cómo servirse de ella.

JL: Insisto, podemos sustituir esa estructura clásica.

N: Los conquistadores hábiles nunca se enemistan con los sacerdotes.

JL: Me hablas de una institución con los días contados.

N: Los pueblos pasan, los tronos caen, la Iglesia permanece.

JL: La Iglesia caerá en el momento en que no tenga fieles. Y la Fe es algo escaso en la España del XXI.

N: Si le arrebatáis al pueblo la Fe, sólo tendréis salteadores de caminos.

JL: Veo que abogas por la Iglesia como apoyo al gobernante.

N: No puede existir sociedad sin moral; no hay buena moral sin religión Así pues, no hay más religión que la que proporciona al Estado un punto de apoyo firme y duradero.

JL: Estás desfasado, eres de otro siglo.

N: Sólo la religión consigue que los hombres soporten las desigualdades de rango, porque tiene consuelo para todo.

JL: En esta España multicultural hay más de una forma de llegar a eso.

Napoleón se revolvió inquieto, y mientras mascullaba "El mérito de Mahoma es haber fundado una religión prescindiendo del infierno", se sentó en el silloncito azul de la esquina.

JL: Hablas demasiado de conceptos caducados. La religión, la moral... son tiempos de democracia

N: No son necesarios cien hombres para discutir las leyes dictadas por treinta: no hacen más que parlotear.

JL: No discuten. Mi discurso les cautiva...

N: Los grandes oradores que dominan a las asambleas por el esplendor de sus discursos son, en general, políticos mediocres; su fuerza esta en la imprecisión, la práctica los mata.

JL: De acuerdo con que en la práctica algunas cosas fallan, pero es que las circunstancias...

N: Quienes no saben aprovecharse de las circunstancias son tontos.

JL: La oposición no lo pondrá fácil.

N: Hay que presentarse ante los enemigos y poner buena cara; si no, creen que se les teme y eso les hace intrépidos.

JL: De todas formas no me dan miedo, seguro que al final los sindicatos me ayudan, es su enemigo común.

Napoleón le miró con un brillo de ironía en sus ojos y dijo "En las revoluciones hay dos tipos de personas: las que hacen y las que sacan provecho"

No se dio por aludido José Luis.


JL: Eso sí, estarán un poco enfadadillos porque no he podido cumplir mi palabra.

N: Los gobiernos sólo cumplen su palabra cuando se ven forzados a ello, o cuando hacerlo les resulta provechoso.

JL: ¿Tú qué hacías cuando ocurrían cosas sorprendentes?

N: Un incidente no puede dirigir la política, sino que la política debe dirigir los acontecimientos.

JL: Pero ¿cómo lo capeabas?

N: Actúo en política como en la guerra: distraigo un flanco para batir al otro.

JL: Básicamente es lo que yo hago también, claro. Pero no logro tener contento a todo el mundo.

N: Se gobierna mejor a los hombres por sus vicios que por sus virtudes.

JL: Creo que te voy entendiendo...

N: La ambición es la más poderosa de las pasiones.


José Luis se rascaba la cabeza intentando digerir lo que el corso le decía, cuando éste continuó: "Los hombres que han cambiado el mundo no lo han conseguido remplazando a los gobernantes, sino agitando a las masas".

JL: ¡Eso! Agitación. Se lo decía a Iñaki. Agitación y aparentar estar convencido de lo que se dice

N: Es necesario emplear el tono conveniente para que los pueblos obedezcan, y obedecer, en general, es temer.

JL: Me gusta eso de que me teman. Cada vez me gusta más, pero eso sí, guardando las formas.

N: La buena política consiste en hacer creer a los pueblos que son libres.

JL: Aunque no me acompañen las circunstancias...

N: En la guerra, como en la política, la oportunidad perdida nunca vuelve a presentarse.

JL: Ya, eso lo he comprobado, me refería a que suelen decir que mi gobierno deja muchos cabos sueltos.

N: En toda gran operación, siempre nos vemos obligados a dejar algo al azar.

JL: ¡Exacto! Pero yo no tengo mucha suerte, dicen que soy gafe...

N: Recordad que a mi lado marchan los dioses de la guerra y de la fortuna.

JL: Yo creo que es culpa de mi gabinete. No he tenido demasiada suerte al elegir...

N: Un hombre al que haga ministro no ha de poder volver a mear al cabo de cuatro años. Es un honor y una suerte eterna para su familia.

JL: A algunos de los míos se les acusa de enriquecerse; mira a Pepe, que le recriminan los pisitos que tiene.

N: En general hay una disposición negativa hacia los que tienen dinero.

JL: Al menos tengo a la gente de la cultura oficial dando palmas con las orejas, haga yo lo que haga; eso me consuela.

N: Todos los hombres de talento y todos los que han obtenido un rango en la república de las letras son hermanos, sea cual sea el país que les haya visto nacer.


José Luis se giró para coger un periódico. Quería preguntarle a Napoleón cómo solucionar algunos problemas candentes del momento. Pero el pequeño corso se dio cuenta, sacó la mano de su pechera y espetó "Es necesario que la moral y las ideas políticas de la generación que está formándose dejen de depender de la noticia del día o de las circunstancias del momento". Enfadado, salió de la habitación. José Luis le siguió, pero al girar, de nuevo un libro le golpeó en la cabeza.


Sonso: José, José ¿estás bien?

JL: ¿Qué ha pasado?

S: Estabas en el suelo. Ven, anda, vamos a acostarnos, que las niñas aún no han vuelto del concierto de "Malas pulgas satánicas"; vamos a esperarlas mientras vemos la grabación de "La Noria", que tanto nos gusta.


Nota para inquisidores: Ésta es, obviamente, una historia inventada, pura ficción. Las frases del pequeño gran corso son, eso sí, suyas. Las de José Luis deben adjudicarse única y exclusivamente a mi animus jocandi, zarandeado por una digestión pesada. Cualquier parecido con la realidad, es obvio, no puede dejar de ser más que una terrible coincidencia.

JUAN V. OLTRA


http://bitacorapi.blogia.com/2010/051501-jose-luis-conoce-a-napoleon.php



miércoles, 12 de mayo de 2010

RADIO 12 DE OCTUBRE




Sobre el canal Radio 12 de Octubre:



El proyecto radiofónico 12 D Octubre, ha sido creado como una iniciativa impulsada por un grupo reducido de personas que comparten circunstancias o inquietudes comunes. Somos una organización de jóvenes patriotas españoles, sin fines de lucro e independiente de cualquier partido político.

Estamos plenamente convencidos de que “otra radio es posible” y nos empeñamos en contribuir a la construcción, desde las bases, de una radio libre que llegue a ser con el tiempo punto de encuentro, reflexión y entretenimiento para nuestros oyentes. Un espacio desde el cual reivindicaremos el valor de la palabra como el arma más poderosa contra la desinformación y la incultura.

Todo esto se verá necesariamente reflejado en los programas que se produzcan y en la programación.

Nuestra radio estará atenta a las inquietudes, sueños, demandas, denuncias y propuestas de las personas que compondrán su audiencia. Con esta idea, iremos ensayando paulatinamente una gama de formas de participación para que se escuchen las voces de la gente común.

Sabemos que uno de los retos más importantes de esta radio está en el diseño de sus contenidos y el tratamiento que les demos. Los programas que estaremos ofreciendo al público abordarán diversos temas relacionados con la actualidad, el medio ambiente, la educación, el deporte, la música y la cultura.

Cargados de buenas intenciones, comenzamos nuestras actividades haciendo caso un viejo dicho popular: “si quieres construir un sueño, hazlo despacio, haz pocas cosas pero hazlas bien”. Empezaremos transmitiendo 24 horas los programas producidos por las personas y organizaciones que impulsan este proyecto radiofónico y poco a poco iremos añadiendo programas en vivo y en directo.

Por lo pronto estaremos en Internet y aprovecharemos todas las posibilidades de esta tecnología.

Para finalizar, hacemos una invitación abierta para que se sumen a este proyecto quienes con su talento se crean capaces de añadir emoción y diversión a esta aventura radiofónica.

La radio 12 D Octubre ya es una realidad.






domingo, 9 de mayo de 2010

YO CONFIESO


Eduardo López Pascual, mayor de edad, vecino de esta ciudad, casado y ya retirado de mi trabajo como profesor, después de toda una vida entre vosotros, confieso. Confieso que soy falangista casi desde los diecisiete años, luego de haber vivido diez años dentro del Frente de Juventudes y de las Falanges Juveniles; confieso que fue allí donde me inicié en cosas tan peligrosas como amar a España. A saber convivir con todos los muchachos de mi pueblo, a caminar junto a ellos, a comer de la sartén los arroces del domingo en las marchas de las centurias, a dormir ocupando la misma tienda de campaña, a rezar un padrenuestro conjunto, a cantar letras que hablaban de camaradería, de servicio, de hombres del mañana. Confieso que ha sido en esas centurias de jóvenes, repletas de adolescentes de todas las clases sociales, más de las humildes como yo, donde escuché las primeras palabras escritas por un español excepcional, José Antonio, que hablaba de justicia social, de esperanza por una patria grande y libre. Y confieso, como no, que allí me enseñaron cosas tan extrañas como respeto, obediencia, esfuerzo, convivencia y perdón. A superar diferencias cuando otros compañeros procedían de situaciones distintas, como los camaradas saharauis musulmanes, o los hijos de hombres que lucharon en bandos muy contrarios en una guerra incivil. Confieso que oí hablar de la Falange, y que eso abrió un sentido de compromiso por mi país; y desde ese sentimiento llegué a querer servir a España y a los españoles.

Confieso que me entusiasmé con las Obras Completas del fundador de Falange Española, José Antonio, en las que leía textos tan terribles como "queremos desmontar el capitalismo", que el hombre, y la mujer, eran el "Eje del sistema", o sea, lo más importante, lo que persiste y persistirá siempre; y también me empapaba de aquellas consignas igualmente peligrosas como "que sea mi sangre la última derramada en discordias civiles". O, buscamos un hombre "mitad monje, mitad soldado"..que por lo que se ve son por su propia naturaleza verdaderamente perversas. Si, confieso que esas palabras y lo que aprendía de José Antonio, -"Ser español es una de las pocas cosas serias que se pueden ser en el mundo"-, me hicieron falangista. Por eso no tuve inconvenientes en ir a Covaleda, y a Sanabria, a Riaño y a El Escorial, y otros sitios al lado de jóvenes venidos de todas las regiones española, comprometiéndonos con el ansia de transformar a nuestra nación, modernizarla, hacerla más próspera y digna, sin mirar al pasado triste, sino a la historia grande, a colaborar en las aldeas y campos de España. A atender y ayudar a sus gentes. Por eso, hacíamos cosas tan horribles como organizar campamentos, o iniciábamos cabalgatas para los niños, abríamos campeonatos de fútbol, o baloncesto, de balonmano, y hacíamos concursos literarios, teatro, y guiñol para miles de nuestros niños. Pero además nos sentíamos partícipes en ofrecer al pueblo español un ideal de tarea común. Asumí ser Delegado Local de Juventudes, para hacer más cultura, más ciudadanos, más españoles. Fui concejal en un ayuntamiento de aquellos años, para mejorar en lo posible a la ciudad donde vivía y trabajaba. Hacía política falangista.

Así que confieso. Soy falangista desde entonces y el mensaje no ha cambiado; servir a España, creer en su destino como pueblo, como nación. Trabajar para que mi prioridad sea el prójimo más necesitado, y todo en base a procurar una sociedad más libre, apacible y democrática.. Confieso que como falangista me inculcaron y acepté como norma a seguir, procurar que todos los españoles tuvieran una vivienda digna, que los trabajadores fueran copropietarios de su trabajo, que hubiera una sanidad y enseñanzas públicas de calidad; que prevalecieran valores de un humanismo universal basado en la mejor ética, la moral correcta, y un sentido claro de nuestra preocupación por la ecología, la defensa e la naturaleza, reinventamos el senderismo, y plantábamos árboles, y una sincera identificación con los valores libremente aceptados de la tradición cristiana. Si todo esto que lo suscribo personalmente, supone un peligro para la sociedad, no tienen más que venir a mi casa, prenderme y encerrarme en las oscuras celdas de un régimen que se llama democrático, porque yo, confieso que soy falangista.


sábado, 1 de mayo de 2010

RECONQUISTANDO LA HISTORIA: "SUEÑO QUE SOY PIEDRA", DE GUILLERMO ROCAFORT


Me reconozco un vago integral. Rara vez releo un libro que ya leí en su momento, pero para todo hay excepciones y ésta era obligada.

Hace ya algún tiempo disfruté con el borrador de "Sueño que soy piedra", por cortesía de su autor, Guillermo Rocafort, quien con una mentira amable me pidió que lo revisara, cuando ya éste era de por sí una obra prácticamente impecable.

Su lectura me llevó no a la edad de polvo y hierro del reinado de Enrique II e Isabel la Católica, sino a mis mejores fantasías infantiles, cuando jugaba a ser uno de los soldados a las órdenes del Cid. Llevó el sabor de la sangre a mi boca y el polvo de la batalla a pegarse en el sudor de mi frente, a los tiempos de la reconquista.

Ese es el viaje en el tiempo de este libro, aunque unos años más tarde, a la reconquista en estado puro, ya en los tiempos en que la invasión musulmana tocaba a su fin, vista a través de los ojos de un gran desconocido para los españoles: Martín Vázquez de Arce, el Doncel de Sigüenza, personaje que no obstante atrajo a tantos grandes, desde Hernando del Pulgar a Rafael García Serrano. Personaje que destila magnetismo, de los que provocan ansia de saber más.

Por eso, al llegarme el volumen magníficamente editado por De librum tremens, no dudé en volver a embarcarme en esa aventura repleta de heroísmo, valor y entrega, que fue la vida del Doncel. Ese niño que de pequeño quiso seguir al Cid en su destierro, ahora anhela vestir el hábito de Santiago y embarcarse en la campaña de Granada. En un tiempo que, como decía Ernesto Giménez Caballero, la hispanidad toma tanto impulso para echar a los moros de España que, del salto, llega a las Américas y las descubre.

Al tiempo, los guiños históricos a Gonzalo Fernández de Córdoba, al Conde de Cabra, al Cardenal Mendoza, a la Reina Isabel o, no podía faltar, a un viejo almogávar que por allí aparece, hacen que cualquier amante de la historia desee al tiempo pasar página para seguir vibrando, y, por otra parte, que ésta no se acabe nunca para que el placer se eternice.

Con este texto, Guillermo Rocafort pasa de ser un valor en alza en el mundo de la historia novelada, a convertirse en referencia obligada; sus títulos precedentes unidos a éste le dan un lugar en el pedestal de las letras españolas contemporáneas.

No puedo cerrar mejor esta crónica que con la frase de cierre que el autor da a su libro: Magnorium non est laus sed admiratio (De los más grandes no cabe la alabanza, sino la admiración).