sábado, 26 de mayo de 2012

MANIFIESTO EN DEFENSA DE LA UNIDAD DE ESPAÑA

¡AMIGOS! ¡COMPATRIOTAS! ¡ESPAÑOLES!
¡LA UNIDAD DE LA PATRIA ESTÁ EN PELIGRO!
En peligro de destrucción. En peligro de disolución. En peligro de atomización. En peligro de desintegración. En peligro de mutilación. En peligro de claudicación.
La acción disolvente y corrosiva de los separatismos locales y periféricos; de los enemigos endémicos de España; de los patrocinadores de un conglomerado nacionalista de naciones inexistentes, que pretenden, por métodos violentos, en unos casos, o mediante el trapicheo político, en otras circunstancias, atentar contra la sagrada Unidad de la Patria, que quieren robar y devorar España a dentelladas, como Saturno a sus hijos, y enfangarla en una riña a garrotazos, es lo que justifica y alienta que hoy y ahora, un nutrido grupo de patriotas, se congregue y marche erguido y compacto , para lanzar el grito de alarma y dar la voz de alerta al noble, pero hoy aletargado, pueblo español, cuando se pone en entredicho la suprema e inalterable Unidad Nacional.
Nos asiste una poderosa razón para nuestra rebelión de acudir solícitos a nuestros puestos de defensa y de combate, porque la Unidad de la Patria no se otorga, ni se concede, sino que se defiende o se conquista. A nadie se le puede tildar de traidor, absolutamente a nadie, por amar y luchar por la defensa de la Unidad, de la Libertad y de la Grandeza de su Patria y sí por lo contrario.
España no es una marca, como quieren hacernos creer los nuevos mercaderes que nos gobiernan, sino una profunda e indeleble seña de identidad; España, no es un mito, sino una sempiterna realidad tangible, histórica, territorial, política, social y cultural; España no es una entelequia, sino acto y voluntad firme, forja y aleación de siglos de sacrificio y de gloria; España es el conjunto y la totalidad de todas las partes hermanadas al unísono, de todas las estirpes que la integran, siendo incompatible con los despojos que se quieren hacer de ella; España no es un negocio expuesto a las transacciones episódicas y circunstanciales de la conveniencia, la especulación, la ocasión o el momento oportuno, sino la entidad sólida que, en su totalidad y unidad, es depositaria del alma nacional; España no es un mero argumento, sino un sentimiento profundo y duradero, el solar colectivo, la Patria común y solidaria, ente soberano, único e indivisible, de todos los españoles, en sentido físico y metafísico, en clave de orgullo y pasión, de empirismo y de mística a la vez; España no es un misterio, porque su unidad es única o dejará de ser España en esencia, raíz, vigencia y trascendencia; España no es sólo la leyenda y la cuna de los forjadores de un pasado hidalgo e imperial, sino la plataforma de proyección de nuestro mejor futuro, en la trayectoria conjunta de nuestro destino, en aras de un porvenir más prometedor.
Esta marcha, cuando otros, de forma cobarde, guardan un silencio vergonzante e incluso les hacen el juego y pactan con los separatistas, nosotros, ante la grave crisis de valores y conciencia en la que estamos sumidos, con este gesto de afirmación y de confirmación por la Unidad de España, que tanta sangre derramada, tanto heroísmo y tanto sacrificio de nuestros ancestros costó lograr y consolidar, tras ocho siglos de ardua Reconquista, salimos a la calle a reivindicar y decir bien alto, de forma rotunda y contundente, que la Unidad de la Patria es inviolable y que ninguna de sus partes, con añagazas, puede suplantar la soberanía nacional. Por eso, hoy, en el corazón del epicentro de España, invocamos de nuevo con orgullo, nos ratificamos, en la irrenunciable Unidad de España con un sentido patriótico, al mismo tiempo, tradicional, porque nace de nuestras entrañas, y revolucionario, porque es un fiero desafío inaplazable, que emana de nuestro honor y nuestra dignidad filial, ante el acoso de los demoledores. Por eso lanzamos, hoy, la consigna de la Unidad de España, como un grito de amor y de guerra, por entender que esta causa es patrimonio y tarea de todos; que para esta santa misión nos encuadramos como soldados al servicio permanente de España, la herencia de nuestros mayores y el suelo y el cielo de las generaciones venideras.
Nos impulsa a salir al ágora, a tomar la calle, el impulso sano y natural de pronunciarnos, sin titubeos, por la cohesión sin fisuras entre la integridad de las tierras y la igualdad solidaria de los hombres de España, eliminando discriminaciones entre sus gentes, donde no tengan cabida separatistas ni separadores, para potenciar su unidad, en estos momentos de turbulencia, pues somos conscientes que, reforzando su unión vinculante, es ahí donde radica su principal fortaleza. Y lo hacemos por ser ésta una cuestión de principio, de honor y de dignidad, que debe albergar en nuestros corazones con sentido prioritario. El mayor reto que se nos presenta hoy, que debe constituir por ello nuestro primer objetivo, por ser el más valioso y fecundo, es el de la defensa a ultranza de la Unidad de España. En este empeño, actuaremos de forma rotunda e intransigente, sin concesiones ni resquicios, a diestra y siniestra.
Es triste contemplar la tibieza con la que la Monarquía asume, en estos momentos de su putrefacción intestina, la defensa de la Unidad Nacional y como el Ejército profesional calla, y se muerde la lengua, ante las agresiones persistentes, cada vez más subidas de tono, contra la Patria, a la que les recordamos que han prestado juramento de lealtad, servicio y fidelidad castrense en defensa de su integridad.
No es admisible, ni se puede aceptar bajo ningún concepto que, en la actualidad, ocupen escaños en el Parlamento español y se sienten en las instituciones del Estado, hombres y siglas de partidos quienes tanto odio y rencor destilan contra España como Nación y que faenan, sin pausa, en hacer todo lo posible para su destrucción y desguace. Es imprescindible que se extirpen de raíz quienes proyectan el aniquilamiento de la Unidad y el relajamiento de los vínculos nacionales de la Patria, que tiene que ser el referente, como realidad viva, actuante y presente, de todos los españoles, con una fuerza moral profunda. Hay que dejar ya de contemplar, con paciente resignación y apaciguamiento, a aquellos que están favoreciendo, con su actitud activa o pasiva, el peligro acuciante del secesionismo, fomentado por los separatismos que se están se inoculando en la urdimbre.
Si alguien persiste en atacar nuestra irrevocable Unidad, como nación y como pueblo, o pretende desarticular o desvertebrar el ser nacional, profanar u ofender los símbolos representativos de España: la enseña que hemos jurado, el himno que entonamos y la expresión y el verbo por los que todos nos entendemos y nos comunicamos, buscando con ello socavar los sentimientos patrióticos y romper y descoyuntar la Unidad de España, sépase bien que, desde ahora, estos delitos y crímenes de lesa Patria no nos van a dejar indiferentes y daremos la respuesta adecuada y contundente que la Patria nos demanda, en el cumplimiento de nuestro deber y en defensa del interés general, que exige la aniquilación de los perturbadores de nuestra paz social quienes, hasta ahora, han venido actuando y manipulando con impunidad, dejando constancia que, quien busca y pretende la destrucción de la Unidad de España, se va a encontrar con hombres y mujeres que no reniegan de su condición de españoles, ni de su espíritu de combate, ni tampoco les falta el valor ni el coraje, para luchar e incluso ofrendar su existencia, si fuere necesario, al servicio de la España inmortal.

¡Por la Unidad Nacional!

¡Arriba España!


José Luis Jerez al término de la manifestación por la Unidad de España 25-05-2012

viernes, 18 de mayo de 2012

Pequeña reseña de la AC Juan Ignacio In Memoriam en Valencia



Crónicas de la presentación de la AC Juan Ignacio In Memoriam en Valencia, en las Jornadas de la Primavera Valenciana, las hay y las habrá en cantidad, exhaustivas y con una relación de detalles que escapa a las modestas pretensiones de ésta página, dedicada desde su nacimiento de forma absoluta y exclusiva a las actividades culturales, con particular interés sobre los libros.
No pretendemos pues, enmendarle la plana a nadie o hacer un trabajo de periodismo aficionado. No solo no es nuestra costumbre, sino que sería una falta de respeto para quien, oficialmente, si lo ha cubierto con el prisma de la completitud, del que nosotros carecemos.
Pero sí consideramos lo suficientemente interesante el acontecimiento para apuntar dos apostillas, no a modo de "randglossen", ni mucho menos como una suerte de prensa rosa, sino como aspectos que consideramos tremendamente significativos como para hacer hincapié en ellos.
En primer lugar, la impresión general de la jornada no pudo ser mejor. Y no por la calidad de los participantes, que fue elevada, ni por la perfecta organización que hizo que esos pequeños "fallos del directo" pasaran prácticamente desapercibidos. No. Fue insuperable porque, quizá por las características de asociación, y no de partido político, o quizá por otras causas que desarrollaremos a continuación, la afluencia (elevada) de personas afines desde distintas perspectivas a lo que, permitan a este pobre redactorcete que lo llame así, "la causa" fue en extremo cordial y animada. Personas que en otras circunstancias hubieran terminado a bofetones, debatían entre sí cordiales, mezclándose unos con otros. De todos los palos y edades, desde Falange Española de las JONS a Democracia Nacional, pasando por España 2000, Resistencia Estudiantil , etc. Personas activas, jóvenes y otros con juventud acumulada, que no habían salido de su sofá desde los tiempos de Fuerza Nueva, juntos. Y a todos, el aliento les olía a España. A esa España que quizá un día les llame a todos a la vez para que compartan trinchera y su sangre se mezcle sin importar de donde han venido, sino a donde han ido.
En segundo lugar, y aquí entran esas otras causas a las que aludíamos, porque vista la situación de esta "Ex-paña", magnífico término acuñado por el maestro Rafael García Serrano, buena parte de los presentes eran conscientes de que ése se trataba de uno de los últimos cartuchos. No podemos seguir con discusiones bizantinas sobre el sexo de los ángeles, pues mientras nos enzarzamos entre nosotros, los turcos saltan al asalto los muros de Bizancio.
No quedan más que ganas de gritar, con toda la potencia que seamos capaces, reclamando para nosotros mismos lo que hace ya demasiadas décadas pedimos para España:
¡UNIDAD! ¡UNIDAD! ¡UNIDAD!
 

jueves, 3 de mayo de 2012

LOS “JOSEANTONIANOS” (El peligro de democratizar el Nacional Sindicalismo).


El Nacional Sindicalismo no es una idea mesiánica unipersonal, es una amalgama de inspiraciones y pensamientos que dio lugar a una ideología que enamora y que, de forma revolucionaria, solucionaría de manera radical y totalitaria los gravísimos problemas de España. Aunque sea solamente por la generosidad de nuestros fundadores: ¡¡RESPETO Y FIDELIDAD!!
No pretendemos hacer ninguna comparación entre José Antonio Primo de Rivera y Juan Domingo Perón, ni tampoco entre el Nacional Sindicalismo y el Justicialismo, pero sí queremos llamar la atención sobre el peligro que supone simplificar el pensamiento político de la Falange en el “Joseantonismo”, del mismo modo que el Justicialismo de Perón pasó a ser reducido a la figura personalista del mismo Perón con el nombre de “Peronismo”.
Argentina empezó a industrializarse en torno a las grandes ciudades, en especial Buenos Aires, lo que dio lugar a una inmigración de masas desestructurizadas desde las zonas agrarias a los núcleos urbanos. El desempleo trajo como consecuencia la proletarización de la clase media que rápidamente fue manipulada por anarquistas y comunistas. El consecuente desbarajuste dio lugar a una intervención militar en 1943 formándose gobiernos castrenses en los que intervino Perón ocupando puestos como en la Secretaría de Trabajo y Previsión, Ministerio de la Guerra e, incluso, la Vicepresidencia hasta 1945 en que fue deportado y confinado en la localidad de MARTÍN GARCÍA desde donde regresó para ocupar la Presidencia de la Nación después de ganar las elecciones de 1946 con la estimable ayuda de su mujer, la famosa Evita”.
Perón basó su política en un fuerte nacionalismo, teniendo como vanguardia un Frente Nacional formado por trabajadores y militares. De fuerte carácter antiliberal, Perón puso en marcha una política social nacionalizando los sectores estratégicos y los productos argentinos. Luchó contra el poder exterior y contra la oligarquía terrateniente. Industrializó la nación y a los trabajadores. Fomentó más la industria, se subieron los salarios y aumentaron las inversiones sociales.
Fue reelegido presidente en 1951 hasta 1955, año en el que una crisis le derrocó de la presidencia. Hasta aquí el auténtico Justicialismo que según manifestó el propio Perón tuvo su inspiración en el Nacional Sindicalismo de La Falange.
El exilio dio lugar a un romanticismo personalista de los, hasta entonces, activistas justicialistas y entonces nació el peronismo, que hizo fracasar cualquier intento de restaurar el justicialismo en el gobierno argentino, como se demostró en 1973, debido a las luchas internas dentro del movimiento que, por un lado, degeneró en la extrema derecha dando lugar a la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y, por otro, degeneró en la extrema izquierda de la que nació el grupo de los Montoneros.
Los grupos surgidos de las dos tendencias se alejaron completamente del movimiento Justicialista llegando a ser habitual la práctica del terrorismo, lo mismo entre ellos que contra enemigos externos. El mismo Perón llegó a apartarse tanto de los conceptos justicialistas, que incluso intentó conseguir, a cambio de dinero, la canonización de Evita, hecho que, lógicamente, no se llevo a cabo y que, además, resulto contraproducente.
Cuando le preguntaron a un político argentino sobre las diversas tendencias que componían el peronismo, enfrentadas entre ellas por antagónicas, el político respondió: “El peronismo es como la Carta Astral, en la que caben todos los signos del zodiaco”. Actualmente en Argentina no hay movimiento justicialista, pero todos los gobiernos surgidos de las urnas se autodenominan “peronistas” y han convertido a la Nación en un autentico desastre y nido de corrupción, a pesar de su inmensa riqueza en recursos naturales.
Todo lo relatado sobre el Justicialismo y el Peronismo no es comparable, ni en cuanto a los personajes ni a las ideologías, pero sí en su posible coincidencia en las trayectorias, con el Nacional Sindicalismo. En el Nacional Sindicalismo siempre ha habido varias posiciones o posibilidades pero un solo objetivo, la Revolución, que en ninguno de los casos pasaría por un destino de sufragios, ni mucho menos en comulgar con la lucha de partidos ante las urnas.
En nuestra opinión la única forma de hacer Nacional Sindicalismo es desde el descaro y no tenemos por qué esconder coincidencias, ni esconder personajes, ni mucho menos manipular historias con el fin de integrarnos en un sistema que repudiamos y que ha traído la ruina a España en todos los aspectos.
Mucho nos tememos que, sabiéndolo o no, queriéndolo o no, hemos iniciado un viaje sin retorno con los estandartes democráticos, lo que desembocará en la desaparición de La Falange como movimiento revolucionario Nacional Sindicalista dividiéndolo en dos ramas, la nacional-demócrata y la demócrata-cristiana.
Se diga lo que se diga, el Nacional Sindicalismo no es copia, pero sí es de inspiración fascista, revolucionaria, totalitaria y anti sufragios y no tenemos que avergonzarnos ni renegar de ello porque, entre otras cosas, el Fascismo fue mucho mejor que todas las democracias de su época y el nacional sindicalismo le supera al situar en el centro y en el origen del Estado a la Persona COMO PORTADORA DE VALORES ETERNOS… y los valores tampoco se someten a sufragios. Para aquellos que quieran verificar estas afirmaciones le recomendamos la lectura de las cartas de José Antonio a Juan Ignacio Luca de Tena, publicada el 23/03/1933, a Julián Pemartín de 02/04/1933, o en el Prólogo a El Fascismo de Mussolini, en carta titulada “En una tarde de Octubre” de 1933.
Próximamente editaremos trabajos sobre José Antonio y el Totalitarismo y José Antonio y el Fascismo, en los que, con texto literal del propio José Antonio, se demostrará que el pensamiento, dentro del Nacional Sindicalismo, del fundador de La Falange, no pasa por los presupuestos democráticos de los autodenominados “José Antonianos”.

Carlos Rodríguez.
Jefe Nacional del Sindicato TNS.

martes, 1 de mayo de 2012

Chicago, 1 de mayo de 1886

 El 1 de mayo de 1886 fueron ejecutados en Chicago los mártires sindicales que organizaron la revuelta reivindicativa de las ocho horas laborales. Con su lucha insobornable, llevada hasta el sacrificio de sus propias vidas, Spies, Fielden, Neeb, Fischer, Lingg, Engel y Albert Parsons le arrancaron al Capitalismo la usura de las interminables jornadas de trabajo a cambio de unos salarios de miseria.

No merecían morir y el jurado que los sentenció a la hora lo sabía. Hasta tal punto eran conscientes de la atroz injusticia que iban a perpetrar, que uno de los comparsas del Capitalismo que formaban parte del jurado justificó las sentencias de muerte alegando que había que ahorcarlos “por que son hombres demasiado sacrificados, demasiado peligrosos y demasiado inteligentes”. Desde entonces , el 1 de mayo es la Fiesta Internacional del Trabajo.

Y lo cierto es que cuando uno evoca la lucha de los mártires de Chicago y le echa la vista encima a la UGT, la marea de asco hace naufragar cualquier razonamiento lógico y ahoga la comprensión y hasta la piedad. Cuando uno evoca a aquellos sindicalistas de coraje y de pana, de pólvora y testosterona que con su impagable valor y con la firmeza de su lucha sacaron a los niños de los pozos de las minas y redimieron a los trabajadores de la infamante condición de animales de carga a la que el Capitalismo los había condenado, y le echa la vista encima a los ejecutivos horteras de CCOO, que viven de los Presupuestos Generales del Estado, la náusea se hace incontenible y la certeza de la estafa, incontestable:

El 1 de mayo, como todos los años estos petimetres sindicales nuestros que no son “ni demasiado sacrificado, ni demasiado peligrosos ni demasiado inteligentes” y que cobran de la teta del Estado porque no tienen el coraje suficiente para vivir a la intemperie de la independencia, montaron el pic-nic de siempre para mancillar con esas lenguas suyas tan acostumbradas a lamer el culo del Poder, palabras tan hermosas como TRABAJO Y SINDICALISMO.


Eduardo García Serrano.

viernes, 27 de abril de 2012

miércoles, 25 de abril de 2012

Levas

Venimos por levas. No prometemos nada, no ofrecemos nada, no traemos privilegios ni favores. Venimos a por hombres con conciencia de serlo. Buscamos centinelas que vigilen, que garanticen el sueño tranquilo de los hombres y las mujeres de nuestra nación. No, no es nuestra tarea velar por los televisores o las lavadoras de nuestros compatriotas. Rechazamos el papel de ser guardia pretoriana de la paz embrutecida de hordas de niñatos borrachos que bucean en el fondo del vaso a la busca del sentido de sus vidas estériles. Pedimos centinelas, vigías que defiendan alegres y feroces la dignidad de los hombres y las tierras de España, hombres que garanticen en silencio que sus padres puedan andar por la calle con la cabeza en alto, a quienes sus madres miren con orgullo. Llamamos a las levas, centinelas que escruten nuestras fronteras para detener la invasión soterrada de culturas foráneas, del hegemonismo anglosajón, que formen un frente de apretadas filas ante los colonialistas de corbata y maletín, ante los becerros de oro, ante los ídolos de palacio y Visa oro. Entre el Cid y los banqueros, optamos clara y abiertamente por el Cid.

Tampoco a tales centinelas les ofrecemos nada sino sacrificio. Sí, sacrificio, ¿cuánto tiempo hace que no oís esta palabra? Quienes vigilen el muro han de ser duros, muy duros; duros con su propia falta de fe, duros con sus tentaciones de dejarse llevar por una vida muelle, duros con la tendencia a sentirse superiores y con derechos de señor de horca y cuchillo. Duros con quien maltrata al débil, con quien humilla a la mujer, con quien embrutece al niño. A cambio sólo damos un hueco en nuestras filas, sin preguntar de dónde vienes ni quién eres.

Cito a alguien que no era azul pero sí español, profundamente español:

"La muerte junto al fusil, antes de que se nos afrente, antes de que se nos humille, antes que se nos destierre y antes de que entre las cenizas que de nuestro pueblo queden, arrasadas sin remedio, gritemos amargamente: ¡Ay España de mi vida, ay España de mi muerte!".


Pan para el cuerpo, imperio para el espíritu.
 
 
 
Extraído del magnífico blog, que desde aquí os recomendamos:

martes, 24 de abril de 2012

martes, 17 de abril de 2012


"Mucho cuidado con invocar el nombre de España para defender unos cuantos negocios, como los intereses de los Bancos o los dividendos de las grandes Empresas".




José Antonio Primo de Rivera
Discurso pronunciado en el Frontón Cinema de Zaragoza, el 26/01/1936

martes, 10 de abril de 2012

El triunfo de los mediocres

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general. Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente. Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. Porque son de los nuestros. Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera mínimos conocimientos sobre política internacional. Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo. Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo trece veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro que sin embargo encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. Un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que se insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

Mediocre es un país que ha permitido fomentado celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.

Recibido por correo electrónico.

domingo, 8 de abril de 2012

¡¡¡ Resucitó, Aleluya !!!


Un año más, en la mañana de Pascua resuena el anuncio antiguo y siempre nuevo: ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!”. Es la Pascua de la Resurrección del Señor. Cristo Jesús ya no está en la tumba, en el lugar de los muertos. Su cuerpo roto, enterrado con premura el Viernes Santo ya “no está aquí”, en el sepulcro frío y oscuro, donde las mujeres lo buscan al despuntar el primer día de la semana. Cristo ha resucitado. El Ungido ya perfuma el universo y lo ilumina con nueva luz.

¡Cristo ha resucitado! Esta es la gran verdad de nuestra fe cristiana. Aquel, al “que mataron colgándolo de un madero” (Hech 10, 39) ha resucitado verdaderamente, triunfando sobre el poder del pecado y de la muerte. Ante quienes niegan la resurrección de Cristo o la ponen en duda hay que afirmar con fuerza que la resurrección de Cristo es un acontecimiento histórico y real que sucede una sola vez y una vez por todas: El que murió bajo Poncio Pilato, éste y no otro, es el Señor resucitado de entre los muertos: Jesús vive ya glorioso y para siempre. La resurrección de Jesús no es fruto de una especulación o de una experiencia mística, ni una historia piadosa o un mito; es un acontecimiento que sobrepasa la historia, pero que sucede en un momento preciso de la historia dejando en ella una huella indeleble. La luz que deslumbró a los guardias encargados de vigilar el sepulcro de Jesús ha atravesado el tiempo y el espacio. Es una luz diferente, divina, que ha roto las tinieblas de la muerte y ha traído al mundo el esplendor de Dios, el esplendor de la Verdad y del Bien.

La Pascua de Cristo es la verdadera salvación de la humanidad. Si Cristo, el Cordero de Dios, no hubiera derramado su Sangre por nosotros y no hubiera resucitado, no tendríamos ninguna esperanza: la muerte sería inevitablemente nuestro destino, y el pecado, la división, el odio, el egoísmo, la avaricia y el poder del más fuerte tendrían sin remedio la última palabra en la vida de los hombres. Pero la Pascua ha invertido la tendencia: la resurrección de Cristo es una nueva creación: es la nueva savia, capaz de regenerar toda la humanidad. Y por esto mismo, la resurrección de Cristo da fuerza y significado a toda esperanza humana, a toda expectativa, a todo deseo y proyecto de cambio y progreso verdaderamente humanos. La última palabra no la tienen ya la muerte, el pecado, el mal o la mentira, sino la Vida, la Verdad y la Belleza de Dios.

Cada bautizado participa ya por el Bautismo de la muerte y resurrección del Señor y está llamado a vivir y a dar testimonio de la salvación en Cristo, a llevar a todos el fruto de la Pascua, que consiste en una vida nueva, liberada del pecado y restaurada en su belleza originaria, en su bondad y verdad. A lo largo de dos mil años, los santos han fecundado continuamente la historia con la experiencia viva de la Pascua. Vivamos también hoy los cristianos con alegría y radicalidad el misterio pascual difundiendo su fuerza renovadora en todas partes. Será el mejor testimonio de nuestra fe en la resurrección de Cristo; será también nuestra mejor contribución a la regeneración profunda que necesita nuestra sociedad, que ha de basarse en una conversión espiritual y moral, si se quiere superar la profunda crisis actual.

Cristo ha resucitado, está vivo y camina con nosotros. Caminemos con la mirada puesta en el Cielo, fieles a nuestro compromiso en este mundo. Feliz Pascua a todos.

Con mi afecto y bendición,
+ Casimiro López Llorente
Obispo de Segorbe-Castellón

lunes, 2 de abril de 2012

El alma de España

España no se puede entender sin el cristianismo, y hace 2000 años que San Pablo nos predicó a Cristo, y a Cristo Crucificado. Por lo tanto, España sin la Cruz no tiene sentido.

Y tengo para mí que la raíz profunda de la crisis que padecemos no es otra que habernos alejado de la Cruz de Cristo. Frente a una estrategia del triunfo a toda costa, que derrumba todo principio moral y hunde a los hombres en el pecado, vienen a mi memoria las palabras de San Josemaría Escrivá de Balaguer: «El cristiano es sal y luz del mundo, no porque venza o triunfe, sino porque da testimonio del amor de Dios».

A lo largo de los siglos, los españoles han seguido la Cruz de Cristo de muchas formas. Este año, por ejemplo, se cumplen los 800 años de la batalla de las Navas de Tolosa, en la que nuestros antepasados lucharon por la libertad de la Cruz frente a la sumisión islámica.
Más tarde florecieron en España los místicos del Siglo de Oro, algunos de los cuales han sido declarados doctores de la Iglesia.

Pero la gran aportación de España al santoral católico son los mártires, que por millares dieron su vida en testimonio de la fe durante la persecución comunista del siglo XX.

Todos ellos nos pueden servir de ejemplo para no entregar la vida a cambio de triunfos pasajeros y efímeros. Ni el éxito, ni el dinero, ni el placer y ni siquiera el poder tienen suficiente valor de cambio, no digo para entregarles a estos señuelos una gota de nuestra sangre, sino que, como cristianos que somos, estos falsos espejuelos no se merecen ni una gota de sudor.

Esta Semana Santa, en la que tradicionalmente los pasos procesionales del Señor y de su madre, María Santísima, llenan de fervor religioso las calles de nuestras ciudades, es una oportunidad inmejorable para revitalizar nuestro compromiso cristiano.


Javier Paredes
Catedrático y autor de «La primera Semana Santa de la Historia»

domingo, 1 de abril de 2012

domingo, 11 de marzo de 2012

De una profesora....

" la O de "ojo" y la U de "uña".
Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba "Semillitas", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Semillitas, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.

En Primaria estudiábamos Lengua , Matemáticas Ciencias , no teníamos Educación Física. En 7º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota.

En Bachiller, estudié Historia de España, Latín, Literatura y Filosofía.

Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda...

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. 

Y.. vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente".

¿Cuál es el del verbo ser? Es "ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte".

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", no "residenta”.

Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española ? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes
(a ellos y a sus seguidores).

Les propongo que pasen el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no "ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto.

Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

Difundamos esto, pues no es lo mismo tener UN CARGO PÚBLICO que ser UNA CARGA PÚBLICA.

BESOS...BESAS....Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación. Tengo 50 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política. En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia

domingo, 4 de marzo de 2012

4 DE MARZO. MITIN EN VALLADOLID

Desde el mitin de la Comedia al resonante de Valladolid transcurrieron diecisiete semanas justas. Resumía José Antonio este período diciendo en FE: "En estas diecisiete semanas, los nuestros han sabido padecer la cárcel, las heridas, las persecucíones, la muerte y, lo que es peor todavía, las taimadas maniobras de los fariseos; pero en estas diecisiete semanas es infinitamente más lo que el enemigo ha padecido, y sobre todo es infinitamente  más lo que ha ganado España.

"El 4 de marzo fue un día frío, destemplado, mesetero. Concurrieron a Valladolid nacionalsindicalistas de diversas provincias, de sus pueblos y aldeas. Hubo siempre allí, bajo la capitanía de Onésimo Redondo, un núcleo combativo y ardiente de jonsistas, ejemplo y emulación para toda España. Y su acción empecinada y valiente tenía de siempre en jaque a las poderosas organizaciones socialistas y sindicalistas del campo y la ciudad. El mitin representaba la presentación al público de Falange Española de las J. O. N. S. después de la fusión. Era en realidad el primer acto "fascista" puro. Por eso, desde las primeras horas del día la capital castellana tomó el aire desolado de las ocasiones dramáticas, de cuando el odio desata la huelga general y el motín acecha tras de las esquinas.

Gran aparato de guardias de a pie y a caballo, de policías. Y en la calle una muchedumbre proletaria rencorosa, indudablemente armada y dispuesta a la violencia, que recibía con gritos hostiles a los autobuses de falangistas o simpatizantes, decididos a entrar en el teatro Calderón para escuchar a Bedoya, Palma, Ruiz de Alda, Onésimo Redondo Ledesma Ramos  y  José Antonio, que eran los oradores anunciados. Los falangistas -esto se hizo costumbre para lo sucesivo eran cacheados al llegar a la ciudad y al entrar en el teatro. No sucedía lo mismo con los miles de extremistas que invadían amenazadoramente las calles. Pero había ya tanto temor como odio en los adversarios. Así pudieron darse casos como éste: con la bandera rojinegra al frente, un puñado de camaradas de Santander atravesó en formación la ciudad, hasta el mismo Calderón, sin que fuera       agredi do .En el teatro se mostraba ya el ritual casi de nuestros actos. Profusión de banderas nacionalsindicalistas. Miles de personas jóvenes en su mayoría-, labriegos, abarrotándolo.Todavía no se llevaba la camisa azul-decretada por José Antonio en el primer Consejo Nacional de octubre siguiente-, ni formaban las escuadras de primera línea para mantener el orden. Pero los camaradas de Valladolid, distribuidos convenientemente, hubieran impedido cualquier intromisión  perturbadora.

A las once, bajo el bosque de brazos en alto y los vítores entusiastas, José Antonio y los oradores penetraron en la sala, ardiente ya de expectación y de pasión. Hablaron los que se había dicho: Ruiz de Alda, con aquella su palabra franca de militar y de navarro; Onésimo,  con su ardor y su castellano preciso e inflamado; Ledesma Ramos, con una oratoria tajante, de hombre asordado, más hecho a la meditación y al escrito que a la tribuna, y José Antonio,con un verbo de filigrana y precisión y una elegancia intelectual que siempre le preservó del vicio del latiguillo. Y la masa humana comprendió ser testigo de la aparición inteligente y esforzada de un movimiento nuevo, revolucionario y tradicional a la vez, con jefes de valía y con una mítica que los españoles todos habían de sentir y acariciar en sus corazones y en sus mentes y que habría de empujarles al sacrificio para salvar y levantar a la Patria. Había ya en el salón las filas de butacas de "bien pensantes" -flagelados más tarde por la pluma garbosa de Sánchez Mazas-, defraudados porque, según sus jefes, la Falange no era un arrebato reaccionario, pero que no podían sustraerse a la belleza emotiva, a la calidad sentimental de un mitin tan distinto a los que celebraban los partidos políticos. Y la gran muchedumbre labriega, juvenil y obrera, se mostró en un frenesí delirante, rodeando a JoséAntonio -con tan clara confianza entusiasta, que desde aquel día hasta los más escépticos comprendieron que era el Jefe indiscutible del nuevo movimiento espiritual, militar y social elegido para reconstruir a la España víctima de los embates de las tendencias parciales. Las manos callosas de los labradores castellanos-"no os llamo agrarios, había dicho certeramente Onésimo, porque esa palabra me da asco"-estrechaban la de José Antonio, y el público iniciaba el desfile hacia la calle, cuando sonaron las primeras descargas de los pistoleros marxistas. Apenas abiertas las puertas del Calderón, el concierto de tiros disparados contra los asistentes al acto comenzó por todo Valladolid. La fuerza pública pretendió cerrar de nuevo el teatro -al que pudieron entrar cuantos quisieron, según norma que Falange observó siempre para sus reuniones de propaganda-, mientras despejaba los alrededores, sin cargar, ni mucho menos, contra la muchedumbre marxista y anarquista que lo cercaba. Pero a la puerta llegaron José Antonio y los demás camaradas caracterizados.Una breve disputa con el jefe de las fuerzas de Asalto y las puertas fueron abiertas de nuevo.José Antonio al frente -unos metros detrás, sus mismas hermanas y otras camaradas-, los falangistas salieron a la calle bajo un diluvio de balazos. Tras de cada esquina y en cada bocacalle había pistolas humeantes que agotaban el cargador. Se les respondió y se les hizo huir. No obstante los cacheos, siempre hubo ingenio en los falangistas para ocultar las pocas armas de que podían usar. Y durante más de dos horas Valladolid vivió, los balcones cerrados, en la calle dos masas contendientes que por primera vez se reconocían y una fuerza pública que atacaba más bien a los agredidos que a los agresores, un anticipo de la guerra civil. Hubo varios heridos, en su mayoría rojos. Éstos se vengaron asesinando a un estudiante,Abella, que posiblemente no había estado ni en el mitin, matándolo a golpes de porra en una calle excéntrica. Por la tarde hubo revista de la primera línea vallisoletana en un campo que la J. O. N. S. tenía cerca de la Rubia.

 Y, sin novedad, José Antonio y sus camaradas regresaron satisfechos a Madrid. En este viaje, según Juan Aparicio, fue donde, por iniciativa de JoséAntonio y como señal de hermandad, se decidió hablarse todos los camaradas de tú.

Historia de la Falange Española de las J.O.N.S.
Francisco Bravo Martínez